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viernes, 15 de julio de 2016

TIENE DOS Y CUELGAN BIEN

"Les presento la Sedia Stercoraria, una silla con un hueco en la que, durante 9 siglos, tuvieron que sentarse desnudos los elegidos a papa, para verificar si eran varones, regla que surgió porque la papisa Juana, haciéndose pasar por hombre, ocupó por varios años la silla de san Pedro. En dicho evento participaban dos 'comprobadores' que debían agarrar el gajo del futuro papa y si no era postizo decían: "Tiene dos y cuelgan bien", y, en coro, el resto de los asistente aclamaba: Demos gracias a Dios. Si desea saber esta interesante historia, lea CRÓNICA DE FARSAS Y ABSURDOS HISTÓRICOS, una obra que puede bajar o leer gratis ingresando a mi blog literario http://eduardodavidlopezespinosa.blogspot.com/"

Como detalle curioso les presento la Sedia Stercoraria, una silla con un hueco en la que, durante 9 siglos, tuvieron que sentarse desnudos los elegidos a papa, para verificar si eran varones, regla que surgió porque la papisa Juana, haciéndose pasar por hombre, ocupó por varios años la silla de san Pedro. En dicho evento participaban dos 'comprobadores' que debían agarrar el gajo del futuro papa y si no era postizo decían: "Tiene dos y cuelgan bien", y, en coro, el resto de los asistente aclamaba: Demos gracias a Dios

domingo, 15 de mayo de 2016

MIS LIBROS POR CAPÍTULOS


A partir de hoy, cada 10 días publicaré una Entrada cuyo contenido será un capítulo de uno de los libros de mi autoría que están a la venta en AMAZON y BUBOK. Voy a empezar con mi novela histórica, de espanto y misterio, titulada EL TESORO DE DOSBOKAS, y es de tener en cuenta que con cada capítulo nuevo, van desapareciendo los antes publicados, pero las opiniones de los lectores, sean a favor o en contra de la obra, quedarán intactas, inclusive, hasta cuando se esté publicando un libro distinto al del comentario.


                                  EL TESORO DE DOSBOKAS


                                                Por El Rejugao de Dosbokas



    PRIMERA PARTE

                                    




Nota: Este es el quinto segmento de la novela de espanto y misterio, basada en hechos reales, titulada EL TESORO DE DOSBOKAS. Al final de esta entrada aparece un enlace en el que se puede adquirir esta obra, y hay varias formas de obtenerla, inclusive, puede ser gratis, lo cual depende de las promociones de AMAZON.

Ya Marimbo sabía que con las mismas letras existían varios alfabetos, y pensaba que esos defectos de elaboración debieron darse por estupidez o por carencia de sentido práctico de quien había elaborado el alfabeto español. Pero creía que, con algunas modificaciones, el alfabeto podía ser arreglado y hacerse útil en todo su territorio. Entonces, para que lo arreglara y quedara perfecto como le parecía el sistema numérico, hizo venir a Matambo, a quien él creía experto en ese asunto.
Matambo ni siquiera había empezado a dar clases de lectura cuando recibió la orden de regresar a Betancí. Al llegar se sorprendió cuando el pluma blanca le preguntó sí él era capaz de arreglar las fallas de elaboración que tenía el alfabeto español. Matambo, luego de escuchar la pretensión de su suegro, le respondió que no se sentía capacitado para hacer ese arreglo, pero que tal vez el sabio Dámaso sí podía hacerlo. Enseguida fue llamado Dámaso y al ser consultado les recordó que él no era español sino romano y les dijo que él también tenía muchas dificultades con el manejo del alfabeto español. Explicó que esas labores eran manejadas en España solo por expertos en elaboración de alfabetos.
Antes, en una reunión, el gran jefe pluma blanca le había oído decir a Dámaso que en España, con oro suficiente se podía tener o arreglar cualquier cosa. Ahora el pluma blanca creía que era conveniente que Dámaso fuera a España y con oro hiciera arreglar el alfabeto. Por otros conductos, el pluma blanca ya sabía que los españoles por oro hacían cualquier cosa, y no le veía mayor dificultad a ese asunto, pero Dámaso no quería regresar a Europa ni mucho menos tener contacto con su jefe eclesiástico, a quien presentía enojado con él por no haberle dado información acerca de los tesoros de los nativos. Cuando escuchó que el gran jefe pluma blanca quería pagar con oro en España el arreglo del alfabeto, le dio una tembladera en la cara y mucha preocupación. Sabía que el gran jefe pluma blanca era capaz de cualquier cosa, y que si tomaba esa decisión nada podría hacerle cambiar de idea.
Después de esa consulta, el gran jefe y Matambo durante varios días analizaron el sonido de las letras y, cuando los dos habían convenido el arreglo que se le haría al alfabeto, se reunieron con los sabios y con Dámaso y Sanapa. En esa reunión quedó convenido que, para menos complicaciones, el sonido y los nombres de las letras que no tuvieran problema serían los mismos que ya tenían. El pluma blanca dijo que no quería letras con nombres repetidos ni mutantes; que cada letra debía tener un sonido bien entonado y distinto al de las demás; y que el alfabeto, ya arreglado, se usaría para escribir las palabras en todos los idiomas y dialectos territoriales.
El propósito del gran jefe era usar el alfabeto en todo su dominio, el cual, teniendo como regla mezclar los nombres de las consonantes con el sonido de las vocales, se usaría para escribir las palabras tal como se pronunciaran en cada uso idiomático, con cuyo método creía que se facilitaría la escritura, lectura, traducción y manejo general de todos los idiomas y dialectos de su territorio. Al gran jefe, entre otras anomalías del alfabeto, le parecía absurdo el manejo de sonidos de la letra ‘c’ y para explicar su idea de cómo podía hacerse el arreglo, puso como ejemplo la letra ‘t’, la cual, con mezcla de nombre y sonido, con las vocales producía en forma lógica o técnica los sonidos: ta, te, ti, to, tu, regla de tonos de esta letra que le parecía bien elaborada y cosa muy distinta al disparate de sonidos: ca, ce, ci, co, cu, que generaba la ’c’; siendo el modo de la ‘t’ el que a su juicio se les debía aplicar al nombre y manejo de todas las consonantes. Más tarde, el pluma blanca le ordenó a Dámaso que organizara lo necesario para que viajara a España a pagar con oro el arreglo del alfabeto. Le explicó que Sanapa sería su colaborador permanente para que todo funcionara rápido y quedara listo antes que empezara el invierno.
Contrario a lo fácil que veía el pluma blanca la solución de ese asunto, Dámaso creía que el hecho de solicitar en la Corona Española la tecnificación del alfabeto español era algo extravagante y pensaba que esa misión era casi imposible de realizar y, tratando de evitarse el viaje, le dijo al gran jefe que en España habría que pagar una enorme cantidad de oro por el arreglo del alfabeto. Muy seguro de lo que hablaba, el pluma blanca le respondió que no habría problema por la cantidad de oro que hubiera que pagar; que lo importante era que el alfabeto quedara bien arreglado. Dámaso añadió que cuando le hicieran ese arreglo al alfabeto, ese abecedario tecnificado no debería llamarse Alfabeto Español, sino Alfabeto de Betancí. El gran jefe soltó una carcajada y añadió que eso no importaba, que al fin y al cabo las letras no tenían dueño.
El jefe pluma blanca, para poner en marcha el asunto, de afán hizo una reunión de gobernadores. En esa reunión se convino que para facilitarle las cosas a Dámaso y porque el lugar estaba en un punto favorable, todo el oro se reuniría en Dosbokas, donde era su lugar fijo de residencia. Además, en esa última reunión, todos los gobernadores quedaron comprometidos a colaborar con oro y acordaron que el ejército de Matambo ayudaría a transportarlo a Dosbokas, en donde lo recibiría Sanapa y se lo entregaría a Dámaso para que él cumpliera su misión en España.
Dámaso quedó muy preocupado cuando el gran jefe le confirmó el viaje a España, pero no podía evitarlo porque, al haber recibido el título de sabio de Betancí, el pluma blanca se había convertido en jefe suyo.
En la cultura indígena del Sinú, el cargo de gran jefe pluma blanca no era igual al de un rey o emperador seglar, pero el gran jefe tenía mucho más poder que el que tiene un presidente actual, y era muy difícil llenar los requisitos que se necesitaban para manejar ese puesto.
La duración del lapso de gobierno del gran jefe pluma blanca no tenía regla. Para elegir al gran jefe era necesaria la vacancia del puesto. El candidato, para ser elegido, debía tener el apoyo de por lo menos dos terceras partes de los gobernadores y casi por lo general, si no morían ejerciendo el cargo, los pluma blancas se retiraban cuando se sentían viejos o cansados. Debido a los requisitos, difíciles de llenar, había pocos hombres con aspiraciones de ser pluma blanca. Uno de esos requisitos difíciles era que el candidato a pluma blanca debía hablar y entender todos los numerosos lenguajes y dialectos que hablaban las tribus y comarcas de todo el territorio de Betancí-Pau, y lo más seguro es que el gran jefe y Matambo, con la aplicación del alfabeto, querían facilitar ese tema.
Sanapa creía que el pluma blanca Marimbo había sido influenciado por su yerno Matambo, para arreglar el alfabeto. Y varios dirigentes indígenas tenían cierta suspicacia de que Matambo estaba abonando el terreno para él ser el reemplazo de su suegro, pero, en una reunión de caciques, Matambo había negado tener ese propósito y había explicado que la única forma de evitar que los blancos los esclavizaran a ellos era enseñándoles a los nativos a manejar las letras y los números mejor que los españoles.
No obstante a que en la práctica todos los jefes religiosos y los gobernadores eran subalternos del pluma blanca, éste nunca le había dado una orden directa a Sanapa, a quien le tenía gran aprecio y consideración especial porque, además de ser uno de sus hombres de mayor confianza, él era jefe general de los sacerdotes, experto en manejo de suelos, médico, nutricionista, maestro de nobles, químico elaborador de medicinas y sabio en muchas cosas. Sin embargo, varias veces el pluma blanca había explicado que por la guerra con los invasores blancos, en cualquier momento las consideraciones especiales podían cambiar.
Por haberle dado la orden de recibir oro y colaborarle a Dámaso en su viaje a España, Sanapa dedujo que el gran jefe pluma blanca había tomado muy en serio el aprendizaje de las letras. Pero él no creía, como Matambo, que el arreglo y uso del alfabeto pudiera producirle a su pueblo un gran beneficio. Sin embargo, igual que Dámaso, no tenía mas alternativa que cumplir la orden del pluma blanca.
En todas partes del territorio de Betancí le dieron prioridad a ese asunto. Poco tiempo después, luego de recoger en Puerto Jobo a los tres integrantes de la familia de Binda y con un grupo de hombres cargando oro y pescado bocachico salado, los dos religiosos llegaron a Dosbokas y, casi enseguida, de todas las comarcas empezaron a llegar las remesas de oro. Lo traían en barras y en gran variedad de objetos elaborados en oro de diferentes quilates. Sanapa hizo una relación escrita, en unos papeles viejos que había traído Dámaso para asuntos religiosos, del oro que recibió de todas y cada una de las comarcas. Ese documento, después, fue muy útil y le hizo cambiar de concepto a Sanapa en cuanto a las ventajas del uso de las letras.
Dámaso, rodeado de montones de oro, seguía muy preocupado pensando que había sido una gran metida de patas suya, al haber dicho que en España se podía comprar con oro cualquier cosa. Si bien eso era cierto, también lo era que él no sabía a dónde acudir en España para hacer arreglar el alfabeto. Consideraba a la monarquía española como muy vanidosa, esclavista, oportunista y poco sabedora de letras. De los jefes de la Iglesia, incluyendo al papa, pensaba peor, inclusive, igual que Sanapa, seguía creyendo en la existencia del Creador, pero ahora creía que era imposible que el Hacedor del universo hubiera tenido un hijo con una mujer. Por haber sido empleado eclesiástico sabía que la Inquisición Pontificia prohibía la escritura y lectura de libros que no favorecieran a la Iglesia, y por lo mismo no creía que entre los jefes eclesiásticos hubiera siquiera una persona capaz de hacer el trabajo que él iba a solicitar. Luego de pensar mucho en el asunto, decidió dar en España información falsa acerca de los tesoros y le pidió a Dios que le ayudara a conseguir un buen arreglador de alfabetos. Además, decidió llevar poco oro y dejar el resto enterrado en un lugar secreto en Dosbokas.
Bujo todavía no había ido a El Encanto, estaba con sus hijas en Dosbokas. Entre él y sus dos yernos sacerdotes cavaron el hoyo, enterraron el tesoro, botaron lejos la tierra que sobró y luego regaron hojas secas en ese lugar. El trabajo les tomó casi una luna y solo ellos sabían de ese entierro. Después, sin llevar oro, Dámaso y Bujo fueron a San Sebastián a averiguar nave para el viaje a España. Allí ya había más casas y más colonos que cuando Dámaso había llegado con Matambo, y todavía estaban en sus casas todas las personas que él había tratado antes. Esos colonos, cuando lo vieron, lo reconocieron y creyeron que Bujo era el mismo indio esclavo que él había traído de Santo Domingo.
No hallaron nave en San Sebastián, los colonos le dijeron al cura Dámaso que, para viajar a España, tendría que esperar allí hasta que llegara una expedición que fuera de regreso a Europa y aceptara llevarlo. En la entrada del pueblo no había hombres armados, el nuevo jefe blanco de esa región no era tirano y, en todo el Urabá, la guerra entre invasores y nativos estaba calmada. Ellos dos, por estrategia, tenían aspectos miserables, los colonos estaban concentrados en sus ocupaciones y no les dieron mayor importancia. Dámaso notó que las condiciones de vida de los pobladores habían mejorado bastante.
El cura no demoró en San Sebastián, hizo muy pocos actos religiosos allí y regresó pronto a Dosbokas. Él le había explicado a Sanapa que era muy riesgoso viajar a España llevando toda la cantidad de oro que habían reunido y, para apoyar su enorme temor, le había dicho que creía probable poder transar el arreglo del alfabeto por menos de esa cantidad, y que el arreglador del alfabeto le recibiera el oro en San Sebastián. Los dos religiosos acordaron que esos detalles debían quedar en total secreto y que los hombres que Matambo destinara para llevar el tesoro, de Dosbokas a San Sebastián, en vez de oro irían cargando alijos con piedras, haciéndoles creer que llevaban oro.
Pocos días antes de la partida, para mayor seguridad del secreto, convinieron que Bujo armaría los alijos de piedra y se iría con Dámaso para España, haciéndose pasar por el esclavo que le habían regalado en Santo Domingo.
Bujo, además del envoltorio en que llegaron las remesas, usó algodón, pencas y mallas de cabuya para hacer los alijos de piedra. Los atados quedaron bien hechos, todos los que no sabían del entierro creyeron que contenían oro.
Unos días después, tempranito, una gran ceremonia religiosa le dio en Dosbokas la salida a la larga fila de hombres, la mayoría de ellos llevando pesados alijos que se creía que contenían oro, pero que eran piedras, con destino a San Sebastián.
Bujo iba en la punta de la caravana, Dámaso y Sanapa atrás, un poco abiertos del grupo, por el atraso que tuvieron despidiéndose de la numerosa gente que había ido a despedir a Dámaso. El viaje fue lento, pero sin problema. Todavía el invierno no había empezado, el terreno estaba seco y el sol se sentía poco.
Cuatro días después de haber salido, a media tarde, llegaron a la orilla del mar a un lugar poco distante de San Sebastián. Allí escondieron el supuesto cargamento de oro y enseguida tomó camino de regreso todo el personal que lo había llevado. Además de los dos religiosos y Bujo, con ellos se quedaron seis hombres que no hacían parte del ejército de Matambo y que llevaron los equipajes personales de Dámaso y Sanapa. El equipaje de Dámaso era bastante pesado, debido a que allí iba encaletado, en artesanías, el oro que él había decidido llevar a España.
Esa misma tarde Dámaso y Bujo fueron al pueblo, con la intención de conseguir un lugar para guardar sus cosas y averiguar la nave para España. Sanapa y los seis hombres colgaron chinchorros y se quedaron cuidando el cargamento. El resto del plan era que cuando ellos hallaran en el pueblo un lugar para guardar sus cosas, Sanapa regresaría con los seis hombres, y Bujo y Dámaso echarían al mar los alijos con piedras y llevarían a San Sebastián sus equipajes personales.
Casi llegando a San Sebastián, Dámaso divisó siete carabelas, fondeadas frente a la playa del pueblo. La tarde estaba despejada y soplaba una brisa suave y agradable, el cura miró las lejanas montañas florecidas y se puso triste. Recordó que a su esposa no le había venido el periodo y que ella estaba segura de estar embarazada y de que en este parto le iba a dar el hijo varón que él tanto deseaba tener. Desde mucho antes de salir, él había abrigado la esperanza de que no llegara ninguna nave en todo el tiempo y que cansado de esperar tuviera que regresar a su casa. Al haber visto las naves, sentía mucha tristeza pensando que su casa estaba al pie de una de esas lejanas montañas llenas de flores rojas y amarillas que él estaba divisando y en donde suponía que muy preocupada debía estar su esposa esperándolo y que quizá nunca la volvería a ver.
El cura y su suegro iban lento y en silencio, no hallaron guardia en los alrededores del pueblo, pero, desde la entrada del caserío, por todas partes había sujetos de mal aspecto. Y, debido a la tanta gente, los dos pasaron desapercibidos y llegaron a la playa del pueblo, que era el lugar donde había más agite de actividades.
Estando Dámaso en la playa, con mucha estrategia y sutileza averiguó y supo que cuatro de las siete carabelas venían de España y que dos de esas naves traían españoles ‘desesperados’, y las otras dos, expedicionarios y tropas. Las otras tres carabelas, supo él, estaban cargadas de tesoros indígenas y dentro de tres días saldrían para España. Dámaso sabía que los capitanes de las carabelas, por ley eclesiástica, no podían negarse a llevar a los sacerdotes misioneros a España y decidió hacer su diligencia de transporte el día siguiente.
Luego de esas averiguaciones, el cura fue con su suegro a la casa del amable colono que antes le había regalado el machete, yendo ahora con el propósito de solicitarle un lugar de su vivienda para guardar sus cosas mientras él organizaba su viaje. Pero, cuando llegó, vio que la casa estaba llena de gente recién llegada; casi todos los forasteros eran hombres y pura perrata, tal como era la gran mayoría de la gente que venía de España en ese tiempo. No entró a la casa ni vio al colono, siguió caminando por todo el sector y por todas partes veía apilonada la misma clase de gente; ningún lugar del pueblo parecía seguro para guardar el oro. Bujo miraba la gente blanca aterrado; sin decir palabra alguna lo seguía casi pegado a su sotana. Poco después, andando en esas callejuelas llenas de hombres que parecían forajidos, Dámaso cayó en cuenta que ya era de tardecita, el sol se estaba tapando con el mar y, por el temor a las culebras, los dos aceleraron los pasos y tomaron el camino de regreso, para llegar al escondite antes de que oscureciera.
En las carabelas, con los expedicionarios venían dos hombres bárbaros muy maliciosos. A ellos se les hizo sospechosa la aparición del cura con el indio y, al verificar que éstos no vivían en el pueblo, por precaución los siguieron. Y, cuando los vieron reunirse con sus amigos en el escondite, creyeron que esos nativos eran los temibles indios ‘invisibles’ que, según los españoles, mataban sin ser vistos y les habían impedido a los invasores internarse a saquear el territorio zenú.
Los dos hombres, que eran expertos guerreros, con rapidez le informaron ese asunto al comandante de las tropas, añadiendo que en el pueblo no había guardia; que esos indios estaban armados y que era muy probable que ellos estuvieran planeando un ataque a San Sebastián. Rápidamente, el comandante hizo un cerco militar para proteger el pueblo. Y a los dos bárbaros les dio personal armado para que, al amanecer, eliminaran al grupo de indios, supuestamente guerreros. La orden del comandante, el cual era un jefe militar forastero que iba de paso al mando de las cuatro carabelas y que de facto se había tomado el mando de San Sebastián, fue que tomaran prisionero al cura y que no dejaran vivo a ningún indio guerrero.
El día siguiente, casi amaneciendo, dormidos en sus chinchorros, Dámaso, Sanapa y cuatro de sus hombres fueron sorprendidos por los matones españoles. Inmediatamente, como si fueran cerdos, degollaron a Sanapa y a los otros cuatro nativos. Al cura Dámaso lo rodearon y lo agarraron varios hombres. A Bujo lo sorprendieron bañándose en un arroyo, un poco retirado de los chinchorros; estaba desnudo, al ver a los asesinos hizo una gritería y se defendió con piedras. Los españoles le cortaron la cabeza, la tomaron por el cabello y la llevaron a donde estaba Dámaso. Cuando el cura vio riéndose al matón que traía la cabeza de su suegro, trató de arrebatarle la espada para matarlo, pero el matón le lanzó la cabeza de Bujo y, luchando, lo hirió gravemente con la espada.
El cargamento de piedras estaba escondido un poco distante de donde estaban los chinchorros. Al lado de esos alijos, encima de un árbol, cuidando el supuesto tesoro estaban los otros dos integrantes del grupo. Éstos, cuando oyeron los gritos de Bujo y vieron que los blancos lo estaban matando, se bajaron del árbol y se fueron corriendo monte adentro. Los asesinos no se dieron cuenta de ese escape, creyeron que habían eliminado a todo el grupo.
Dámaso estaba gravemente herido, pero consciente y hablaba claro. Sus palabras causaron problemas entre los matones. Los dos bárbaros le dijeron al cura, que, la tarde anterior, en ese sitio lo habían visto reunido con indios guerreros. Él les replicó que sus acompañantes no eran guerreros sino nativos religiosos, inofensivos, que habían venido a despedirlo de su viaje a España; y que ellos le tenían miedo a la gente blanca y por eso se habían quedado en ese lugar. Los matones verificaron que ninguno de los muertos portaba arma de guerra, lo cual les complicó más las cosas porque demostraba que podía ser cierto lo que decía el cura.
Luego de la masacre, por las explicaciones del cura, los españoles y los bárbaros discutieron largamente las causas de esa nefasta equivocación. Los españoles alegaban que la culpa del error era de los dos bárbaros, y éstos discutían y se acusaban mutuamente del asunto. Dámaso estaba retorciéndose, bocabajo, y no los veía pero los escuchaba. Todos estaban preocupados porque sabían que habían cometido un gran error; Dámaso, en esas discusiones les oyó decir a los españoles que el nuevo jefe territorial había dado la consigna de tratar de conciliar con los nativos y de trabajar en alianza con ellos; y oía que en sí, debido a que todos los que habían participado en la masacre eran forasteros que iban en las carabelas, a ninguno de ellos les preocupaba la muerte de los nativos, pero que haberle causado la herida al cura sí lo veían como un problema serio.
En voz baja, un grupito de matones comentó que, como estaban las cosas en ese momento, a todos les convenía la muerte del cura, pero el problema era que nadie se atrevía a matarlo porque se trataba del asesinato de un sacerdote de la temible Iglesia Romana y, además, varios de ellos habían dicho que ese señor parecía ser un santo.
Pero el problema más complicado para los matones era que el cura llevaba bastante oro en su equipaje, y, cuando ellos lo encontraron, él les explicó que no se lo podían decomisar porque ese oro era una donación de los religiosos nativos a la Santa Iglesia y que mientras ese metal precioso estuviera a cargo suyo, ese tesoro no podía ser considerado como botín de guerra ni podía cambiar de dueño.
Dámaso sangraba a chorros y los barbudos iban y venía sin saber qué hacer. En ese momento, los matones dieron con el escondite de alijos de piedras. De buena forma interrogaron a Dámaso acerca de ese asunto, él les explicó que en los alijos había piedras sagradas que las iban a tirar al mar los religiosos nativos, para evitarle las tempestades y los huracanes en su viaje a España. Los matones, para congraciarse con el cura moribundo, cargaron el alijo de piedras y lo tiraron al mar. Y cuando terminaron esa labor discutieron un buen rato acerca de qué hacer con el oro, cosa que convinieron en voz baja, y luego decidieron regresar a las naves.
Dámaso seguía sangrando a chorros y se retorcía por el dolor de la herida, y los matones, que estaban muy incómodos con sus quejidos, antes de la salida, en voz alta discutieron su asesinato pero nadie se atrevió a rematarlo. Decidieron usar el chinchorro de uno los nativos que habían matado, para llevar el cura a que se muriera en San Sebastian.
Matambo sabía que en buena parte de la costa de Urabá gobernaba un hombre blanco que no permitía esclavitud ni saqueos y que trabajaba de hombro a hombro con los nativos de allí. Por eso, él no atacaba en ese lado y ahora no quería que, por sus guerreros, Dámaso fuera a tener problemas en San Sebastián, pero, desde que había salido de Dosbokas, discretamente, sin decirle nada, lo había ido cuidando a prudente distancia.
Poco lejos del escondite de los alijos, Matambo estaba alerta con sus hombres, todos pendientes del desarrollo de las cosas en la salida de su amigo de sangre hacia España. Esa mañana, cuando los dos hombres corrieron monte adentro, a poca distancia se toparon con Matambo y le dieron la noticia de haber visto a los invasores matando a Bujo. Él, luego de enterarse del asunto, hizo reunir a sus guerreros y habiendo analizado el asunto ordenó que, al oscurecer, de todos lados atacarían con flechas y con candela a San Sebastián. Explicó que ningún invasor ni ninguna de sus casas se debían salvar.
Pero, a última hora, Matambo pensó que era posible que los invasores no hubieran matado a su amigo de sangre y les ordenó a sus hombres hacer el ataque un poco más temprano, y que tuvieran en cuenta de no lastimar a Dámaso si lo encontraban. Ya Matambo había ido con los dos sobrevivientes a donde estaba el escondite y había comprobado que allí no estaban los alijos que él y todos creían que contenían oro. Donde estaban los chinchorros halló la cabeza de Bujo y los cinco cadáveres de los nativos, pero de Dámaso no hallaron sino rastros de sangre y su hamaca. Además, notó que faltaba un chinchorro y pensó que lo habían usado para llevar a Dámaso herido.
Los habitantes de San Sebastián hacían vino de corozo y, cuando había la oportunidad, lo cambiaban por cualquier cosa útil que les diera la gente que venía de España en las carabelas. En el pueblito había algo de prostitución; tal vez por asuntos de seguridad, el día de la masacre de los nativos, por la tarde, sólo quedaban fondeadas frente al pueblo las dos carabelas que llevaban tropas y expedicionarios. En la tardecita, casi todo el personal de las dos naves estaba en tierra, sin sus armas, y se hallaba concentrado en un caserón escueto, rodeado de tres enormes palos de caucho, cerca de la playa.
A Dámaso, por solicitud suya, los matones lo habían dejado para que se muriera en la casa del colono que le había regalado el machete. Reunidos en los alrededores del caserón escueto, muchos de los colonos del pueblo y casi todo el personal de las dos carabelas se estaban relajando, tomando vino y celebrando con música la ‘recuperación’ del oro que llevaba el cura. Estando todos en plena celebración, de repente, de todos lados empezaron a caer flechas. Todas iban directas a clavarse en el cuerpo de alguna persona; correr era inútil, los ‘invisibles’ estaban por todas partes.
Matambo fue directo a la casa del colono y allí encontró al cura Dámaso agonizando. Tenía la sotana y el cabello totalmente ensangrentados. En esa casa no había mas nadie y, como todas las del pueblo, ya se estaba quemando. Matambo y un guerrero cargaron a Dámaso en el mismo chinchorro que lo habían traído los matones y lo llevaron a una lomita que limitaba un lado del caserío. En esa lomita, tratando de detenerle la muerte a su amigo de sangre, Matambo empezó a contarle los últimos sucesos. Le contó que, por la gravedad de los hechos, no había querido salvar al hombre blanco que les había regalado el machete.
Dámaso estaba consciente, pero no le salía voz ni podía moverse. En el recorrido, cuando lo llevaban cargado para la lomita, entre otros matones heridos de muerte vio a los dos bárbaros agonizando, con varias flechas en sus cuerpos. Dámaso sabía que los pobladores de San Sebastián eran ajenos al ataque que les habían hecho a ellos los matones de las carabelas. Cuando lo bajaron del chinchorro en la cima de la lomita, la masacre de colonos aún no había terminado y el cura quería pedirle a Matambo que les dijera a sus guerreros que no mataran a esa gente, que ellos eran inocentes. Pero, contrario a su deseo, Matambo lo acomodó en la lomita para que él pudiera ver la cruel venganza que estaban cobrando sus hombres por lo que les habían hecho a ellos.
San Sebastián ya estaba casi hecho cenizas, por todas partes había cadáveres en el suelo, en ese momento la brisa apartaba el humo y así el cura Dámaso, desde la lomita, podía ver lo que ocurría en las ruinas del pueblito y, lejos, divisaba las lejanas y hermosas montañas florecidas que emanaban una energía espiritual con la que se le melancolizaba el alma. Eso fue lo último que vieron los ojos del cura Dámaso antes de morir. Y, desde ese día trágico en el que San Sebastián de Urabá se acabó para siempre, los espíritus de Dámaso y Sanapa permanecieron, en silencio, más de cuatro siglos cuidando el tesoro que poco antes habían enterrado en Dosbokas.






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Nota: El 30 de julio de este año (2.016) habrá cambio de capítulo, es decir, desaparecerá este capítulo y aparecerá, en orden normal de las páginas de la obra, un segmento nuevo. Quienes deseen leer el libro sin tener que esperar la salida de capítulos, además de hacerme un favor que les agradezco, lo pueden comprar por un pequeño costo en el siguiente enlace:



https://www.amazon.com/TESORO-DOSBOKAS-Spanish-Eduardo-Espinosa-ebook/dp/B007CP8I3M

 


lunes, 16 de noviembre de 2015

LA HUMANIDAD DEL FUTURO


Hace pocos días, la Corte Constitucional de Colombia aprobó la adopción de niños a las parejas de homosexuales. Muy pronto, esa noticia le dio la vuelta al mundo y en Colombia hubo voces a favor y en contra de esa determinación. Quienes están a favor de este asunto dicen que la corte tomó una determinación que favorece a los niños huérfanos y que hace justicia con la comunidad gay, y quienes están en contra aseguran que con eso se afecta la personalidad de los niños adoptados por esas parejas, ya que lo más seguro es que como guía personal tomarán la orientación sexual de sus padres adoptivos, cosa que soportan con el argumento de que la mayoría de los hijos toman como ejemplo la actitud de sus padres.

En la entrada de este blog titulada EN EL AÑO 2.050 NO HABRÁ GENTE PARA TANTA CAMA expliqué que la humanidad está en el techo máximo de su número de población y que, debido a que las mujeres bajaron de parir 12 hijos a menos de 2 en promedio, en ese año el número de habitantes en el mundo descenderá casi a la mitad de la población que hay ahora.

Pero, desde mi punto de vista, en la población humana no sólo habrá una gran reducción, sino que se convertirá en una humanidad totalmente distinta. Creo que el homosexualismo va a crecer enormemente y que ese es el paso que sigue para que la gente se convierta en individuos híbridos, indiferentes al sexo, dependientes de la tecnología y adictos a los narcóticos. Veo venir una humanidad sexo independiente, vegetariana, y que considerará asquerosas las relaciones sexuales y que, como los árboles, mediante un proceso de mutualismo podrá reproducirse individualmente.

En lo que tiene que ver con la religión, creo que la Iglesia perderá la jefatura del cristianismo y que la gente va a seguir creyendo en Dios pero sin seguir los patrones de ninguna de las organizaciones religiosas existententes, es decir, creo que cada quien llevará su propio dios por dentro.

lunes, 22 de septiembre de 2014

EL ADOCTRINAMIENTO QUE ENVILECE LA MENTALIDAD HUMANA

Este es un resumen de algunos de los sucesos más absurdos que han surgido por estupidez o ingenuidad humana y fanatismo religioso. 

El fanatismo musulmán violento surge de un adoctrinamiento radical y perverso que somete y envilece a numerosas sectas islamistas. Y, como veremos, por el sometimiento del fanatismo religioso violento han surgido las idiosincrasias que han generado las acciones terroristas y criminales mas absurdas de la humanidad.

En la antigüedad, los líderes religiosos judíos predicaron y establecieron que el dios de Israel era el único Creador del universo que existía y que Él había elegido y bendecido únicamente a las tribus de los 12 hijos de Jacob que se hallaban esparcidas en Judea, es decir, al pueblo judío, y que a ellos los había designado para que en el futuro dirigieran y gobernaran al resto de la humanidad y les había concedido el Don para que, con el correr del tiempo, todos los demás pueblos humanos fueran sus esclavos o vasallos.

 Los judíos proclamaban y creían que ningún otro pueblo había sido elegido de Dios y, cuando podían, marcaban las viviendas de los integrantes de otras tribus y por el mero hecho de no ser judíos los asesinaban. Por sus creencias religiosas estaban seguros de que ellos algún día podrían eliminar o esclavizar a los seguidores de las demás religiones, y a quienes no fueran judíos los consideraban de una clase social mas baja.

 Debido a que muchas veces en Judea habían pestes o escaseaba la comida, con frecuencia había emigraciones judías y, con propósitos expansionistas, los israelitas siempre trataban de formar Estados judíos independientes dentro de las tribus o naciones que los acogían, sin importarles a ellos lo bien que los recibieran o trataran en los lugares extranjeros.

Para ellos, el mero hecho de ser judíos significaba tener una posición divina y social mas alta que el resto de la humanidad, ya que según sus creencias, ese único dios, en dos láminas de piedra les escribió, "con su propio dedo", los Diez Mandamientos, en los cuales basaban sus ideas religiosas y por lo tanto creían que, en general, sus enseñanzas eran instrucciones directas de Dios y que con su apoyo se tomarían el mundo.

Después, basada en las ideas religiosas judías, surgió la Iglesia, una entidad perversa que, como veremos mas adelante, estableció otras creencias religiosas muy parecidas pero mas absurdas que las judías, respecto a creer que el Creador eligió y bendijo a un sólo pueblo, pues, desde su inicio, la Iglesia nacionalizó a un supuesto hijo de Dios que era judío y como Salvador lo usó para exterminar a las demás creencias religiosas y esclavizar a la humanidad, pero, aunque con su Cristo arrasó mas de medio mundo, no logró coronar su objetivo y la antigua creencia judía de ser ellos el único pueblo de Dios, aún existe en buena parte de la población judía moderna.

Y basado en las creencias de las religiones judía y cristiana, un sujeto que es conocido como el profeta Mahoma, hace 14 siglos inventó el Islam, la última organización religiosa que ha sido universalmente nefasta para la humanidad. Este personaje aún es venerado por los musulmanes como un auténtico profeta y aliado de Dios, pero, según registros históricos, él no tuvo ninguna de las virtudes divinas que le atribuyen sus creyentes sino que fue un tipo, totalmente delincuente, que cometió todos los delitos y maldades humanamente posibles. 

Mahoma era huérfano y analfabeta y fue criado por un tío suyo, llamado Abu Talib, y siendo joven fue caravanero del desierto, luego se casó con su patrona, una viuda rica que era mayor que él y llamada Jadiya, y mas tarde, con el patrocinio de su esposa proclamó la absurda noticia de que, hallándose meditando en una cueva, se le había presentado el arcángel Gabriel con el anuncio de que Dios lo había elegido a él como el último profeta para que anunciara el Día del Juicio Final.

 Después, Mahoma predicó ese discurso obligando a la gente a creer en sus sermones, pero nunca les dijo a sus obligados creyentes la fecha del Día del Juicio Final; lo que hizo fue armar un poderoso ejército y con él sometió y esclavizó todos los pueblos que pudo y, haciéndoles creer a los ingenuos que al convertirse en musulmanes Dios les asignaba una posición social mas alta; además de cobrarles impuestos a sus creyentes, les llenó sus mentes de odio y de fanatismo religioso ostentoso. Mas adelante hay un resumen de los hechos nefastos que generó este personaje; a continuación veamos unas 'perlas' de la Iglesia.

HECHOS MEMORABLES DE LA IGLESIA

En el segundo y último siglo del Renacimiento, el papa León X, quien ejerció el pontificado del año 1.513 al 1.521, estableció un pago 'divino' de intereses de cien libras de oro por cada libra del metal precioso que los 'fieles' depositaran en el pontificado. Y, según sus prédicas, todos los que depositaran oro en la Santa Sede, además de recibir esos extraordinarios intereses, aseguraban la entrada a la Gloria de Dios. Y con mucha sutileza, su santidad les explicaba a los interesados en ese asunto, que, cuando ellos fallecieran, irían directos a la Gloria, donde, el propio Dios, a sus almas les devolvería sus tesoros junto con los enormes intereses; y como eso lo decía nadie menos que su santidad, sin dudar de las palabras del papa, muchos le creyeron y hasta se endeudaron para entregarle bastante oro a la Santa Iglesia.

Según escritos históricos, el papa León X le estableció un precio al perdón de cada uno de los pecados reconocidos por la Iglesia y en el año 1.517 dictó una ley, conocida como Taxa Camarae, con la que se regulaba ese cobro y autorizó descuentos especiales cuando se cancelaba el pecado por adelantado, es decir, antes de cometerlo. Y en el lapso de este pontificado se destacó como gran recaudador de tesoros por el pago de indulgencias y de pecados realizados o a realizar, el monje alemán Johann Tetzel.

Su santidad Leon X no fue un papa religioso, sino un oligarca sumamente pícaro y amante de los lujos costosísimos que, para sostener su elevado estilo de vida y la construcción de la Basílica de San Pedro, se inventó un sinnúmero de trampas con las que estafaba o tumbaba a los ingenuos, que en esa época era casi toda la humanidad, incluidos muchos ricos creyentes, pero él no fue el primer papa bandido, pues la perversidad de los pontífices de la Iglesia era sumamente antigua y él lo sabía; para dar una idea de lo antiguo del asunto, sirve reseñar que su santidad Leon X, poco después de haber ascendido a cardenal a su amigo, el poeta Pietro Bembo, le escribió una carta en la que entre cosas le decía: "desde tiempos inmemorables es sabido cuán provechosa nos ha resultado esta fábula de Jesucristo...... , puesto que Dios nos dio el papado, disfrutémoslo."

En Alemania, las muy descaradas actividades recaudadoras del monje Tetzel hicieron enojar al teólogo Martin Lutero, quien indignado inició una campaña en contra del pontífice y de la Iglesia Romana, lo que dio como resultado el surgimiento de la Iglesia Protestante, una rama religiosa católica que se separó del pontificado romano y que continua aparte pero que en contra de la Iglesia no imita las guerras y el terrorismo interno que existe entre las divisiones  musulmanas.

Los siglos XV y XVI son considerados como la época del Renacimiento en Occidente. En esa época vivió y ejerció el pontificado su santidad León X, y, además de muchos papas criminales, en esos dos siglos nacieron, vivieron y actuaron numerosos genios de la humanidad, entre los cuales los muy famosos Leonardo da Vinci, Galileo Galilei, Cristóbal Colón, Bruno Giordano, Miguel Ángel y numerosos hombres que se atrevieron a creer mas en sus capacidades científicas que en fantasías religiosas.

El siguiente segmento es un resumen de las acciones de tres de los personajes que mas influyeron en el cambio mental y cultural que surgió con el Renacimiento en el hemisferio occidental. Los nombres de estos personajes fueron Bruno Giordano y Galileo Galilei, ambos científicos, y Roberto Francisco Rómulo Belarmino, un 'sabio' inquisidor fanático a los asesinatos por discrepancias religiosas.

Bruno Giordano ejerció como profesor de astronomía en la misma época en que Roberto Francisco Belarmino enseñaba esa misma ciencia en la Universidad Católica de Lovaina, pero estos dos profesores enseñaban sobre universos muy distintos. El universo de Giordano era un espacio infinito y en éste la Tierra giraba alrededor del sol, que, según explicaba, era una estrella que formaba uno de los tantos millones de grupos planetarios del universo, el cual, como ya se dijo, Bruno describía como infinito, y en este universo el Cielo no existía. Este científico enseñaba, de manera ampliada con sus investigaciones personales, la teoría heliocéntrica de Nicolás Copérnico, cosa que era muy distinta al universo que enseñaba Belarmino, que era el que reconocía la Iglesia, en el cual la Tierra era el centro del universo y todo giraba alrededor de ella y por debajo del Cielo, que era la Gloria o Paraíso de Dios.

Belarmino era un inquisidor convencido de que Dios había facultado a la Iglesia para ejecutar a todos aquellos que no estuvieran de acuerdo con lo que predicaba, ordenaba y exigía el papa, supuestamente, en cumplimiento de la voluntad de Jesucristo. Como inquisidor y juez, Belarmino ordenó un sinnúmero de ejecuciones y su fanatismo religioso lo convirtió en uno de los hombres más sanguinarios y asesinos de su tiempo, pero él murió convencido de que sus crímenes eran obras divinas aprobadas por leyes escritas por el mismísimo Dios. Alguna veces dijo: “La doctrina de que la Tierra no es ni el centro del universo ni inamovible, sino que se mueve incluso con una rotación diaria, es absurda, tanto filosófica como teológicamente falsa, y como mínimo un error de fe.”

Por discrepancias científicas, la Iglesia hizo poner preso a Bruno Giordano y le asignó ese proceso al inquisidor Belarmino, quien, ejerciendo como juez, no dudó en condenarlo por herejía, por lo cual el científico fue quemado en una hoguera, a la vista del público, el 17 de febrero del año 1.600.
Belarmino fue un inquisidor cruel que siempre actuaba a nombre de Jesucristo, el dios romano, que, según la Iglesia, es el Salvador de almas de la Humanidad, pero que en ese entonces, en vez de actuar como salvador de almas, el Cristo romano era un supuesto ser divino manejado por la Inquisición como un fantasma desquiciado y criminal, que con sus crímenes y delitos beneficiaba a la Santa Iglesia, la entidad que lo implantó en Roma como un dios verdadero, pero del cual nunca se han tenido registros históricos de su existencia ni mucho menos de que haya salvado a alguien, sino que, al contrario, los historiadores registraron que la Iglesia ha hecho asesinar tanta gente y cometer tantos robos y delitos por infringir las absurdas reglas del Cristo romano, que, si éstos se pudieran contar, quizá hasta podrían superar a los que hubo en las dos guerras mundiales.

Y, poco después de la ejecución de Giordano, el inquisidor y juez Belarmino, por decir lo mismo del universo, condenó al también científico y sabio Galileo Galilei, y con esa condena se llenó la copa que, para fortuna de Occidente, produjo el divorcio perpetuo de la Iglesia y la Ciencia.
Hoy en día, en el Mundo Occidental, Bruno y Galileo son considerados como los pilares de la ciencia moderna. Y Roberto Francisco Belarmino, el inquisidor que los condenó fue beatificado y canonizado por el papa Pío XI en el año 1930, y declarado como Doctor de la Iglesia en el año 1.931; y el papa Pablo VI creó un título cardenalicio a nombre de este santo exterminador de sabios y 'herejes', cátedra de la cual fue director hasta el día de su elección como pontífice el actual papa Francisco. Y aunque desde hace tiempo desapareció la Inquisición, en Occidente el fanatismo religioso por adoctrinamiento eclesiástico aún sigue envileciendo la mentalidad humana, cosa que continuará mientras la multimillonaria Iglesia, por ser la dueña o mayor accionista de los planteles educativos, tenga el control de la educación en este hemisferio del mundo.

Ya en esa época, debido a su enorme y famosa sabiduría, fue difícil condenar a Galileo, inclusive, la Iglesia no logró quemarlo en la hoguera y a la vista del público, como había hecho con Bruno y como era su deseo para disuadir a la gente ilustrada que empezaba a comentar sus dudas respecto a la existencia del Cielo, es decir, a los líderes estudiosos y poderosos que empezaron a insinuar que dudaban de que por encima de la Tierra existiera la tan eclesiásticamente predicada Gloria y Paraíso de Dios.

 Belarmino, quien era sobrino del papa Marcelo II y considerado como 'el martillo de los herejes', durante el proceso de Giordano declaró: "Afirmar que la Tierra gira alrededor del sol es tan erróneo como proclamar que Jesús no nació de una virgen", y, por el beneficio que le aportaba a la Santa Sede, para la Iglesia era mejor acabar con los astrónomos que con la creencia de la existencia de un cielo por encima de la Tierra, pues, si Jesucristo se quedaba sin cielo de donde vigilarnos, el Cristo romano no sería tan real ni tan poderoso como afirmaba la Santa Iglesia.
En esos tiempos el papa era un rey de reyes, con facultades para destituir, encarcelar, anular o elegir a cualquier monarca de Occidente y, por tener ese poder, también tenía enemigos políticos pudientes que todo el tiempo estaban buscando alguna fórmula que debilitara los poderes del pontífice, lo cual muchas veces incluía las investigaciones científicas, cosa que quizá fue la razón por la que el científico Galileo contó con el apoyo de gran parte de los políticos poderosos de Italia, quienes impidieron su ejecución.

En esos procesos, tanto la Iglesia como los protestantes estuvieron en contra de la existencia del universo que enseñaban los dos científicos y, con el beneplácito católico, sus tesis fueron anuladas por Belarmino, pero luego hubo un surgimiento continuo de sabios y genios que lograron demostrar que muchas de las prédicas religiosas eclesiásticas apenas han sido unas farsas absurdas. Y aunque todavía  la mayor parte de la población de Occidente es cristiana, cada día son menos los de esta parte del mundo que creen que el Creador tenga semejanza humana y haya tenido un hijo con una mujer, es decir, la mayoría de la gente de este hemisferio es católica, pero casi nadie cree que el papa represente a un hijo Dios, y en todos los países occidentales cada día aumentan los que creen que el Creador es una energía evolutiva inmaterial y que por lo tanto jamás ha tenido apariencia humana, ni mucho menos un hijo y dios material, como asegura la Iglesia acerca de las dos naturalezas de Jesús. Y además casi toda la gente de Occidente sabe que la ciencia médica considera imposible que una mujer siga siendo virgen después de un parto normal, como, según la Iglesia, fueron los partos de la virgen María.

 Cabe explicar que la Iglesia asegura que Jesús está compuesto de dos naturalezas: una divina y la otra humana. Y si nos atenemos a la ciencia médica, la naturaleza humana de Jesús, cuando nació, inevitablemente debió acabar con la virginidad de su madre. O sea que, debido a los avances científicos, el Cristo romano ya no tiene Cielo de donde vigilarnos, ni puede ser hijo de una virgen como aseguraba en su tiempo de inquisidor y juez, el ahora santo y doctor de la Iglesia, Roberto Francisco Rómulo Belarmino.

Investigando los registros históricos podemos deducir que los grandes dirigentes religiosos no fueron personas creyentes de lo que predicaban sino líderes políticos perversos que, fingiendo ser sabios creyentes, astutamente se las arreglaban para convencer de sus farsas religiosas al pueblo raso y luego usaban la fe de los creyentes como herramienta de presión política para llenarse de riquezas y poderes personales. Sin embargo, hay datos que aseguran que los primeros emperadores romanos creían que existían varios dioses y que el mas poderoso era Júpiter, el dios de Roma, y también se dice que la mayoría de esos emperadores no creyeron que existiera el Demonio, y que, en vez de pedir milagros, trataban de evitar el enojo de los dioses aplicando diversos modos de sacrificios.

En la actualidad nadie sabe en qué jerarquía religiosa estaba el inventor de la fe cristiana en la época que fue endiosado. Pero se sabe que la endiosada de Jesús fue legitimada en el primer concilio de Nicea, en el año 325, por la presión política del emperador Constantino I, quien, poco antes, ayudado por los cristianos había conquistado el trono del imperio romano y quien en la práctica fue el primer emperador romano que a la vez fue jefe de la religión cristiana. Y también se sabe que fue desde ese entonces que la monarquía romana empezó a establecer y a predicar que Roma había sido elegida por el 'Salvador de la Humanidad' como su Santa Sede.

Es bastante probable que Jesús haya existido y que hubiera sido religioso o filósofo, pero, sin lugar a dudas, el Hijo de Dios y Salvador Humano eclesiástico, fue una herramienta política creada por la antigua monarquía romana para someter y esclavizar a la humanidad. Y si se analiza el asunto, es fácil hallar inconsistencias, pues, según las prédicas de la Iglesia, Jesús es un hijo de Dios que surgió para salvar a la humanidad, pero no hay prueba de que haya hecho salvación alguna, y aunque el supuesto Salvador nació en un territorio judío en el que todos odiaban al imperio romano, tanto por el fanatismo religioso como porque los tenía casi sometidos a la esclavitud, los papas siguientes decretaron que el dios de Israel había elegido a Roma como su Santa Sede y que sólo salvaría las almas de las personas que creyeran en sus divinidades, se sometieran al papa romano y, además de lo anterior, para ser 'salvado', el creyente tenía que pagar los 'impuestos del alma' que estableció la Santa Sede romana, reglas estas que convirtieron a Jesucristo, no propiamente en un salvador de almas sino en una mina de riquezas a perpetuidad para la monarquía eclesiástica romana, pero, vale reconocerlo, la culpa de que a estas alturas siga funcionando ese ordeñe engañoso, no es del Vaticano, sino, además de casi todos los gobiernos del hemisferio occidental, de la gente ingenua que sigue creyendo que para merecer la Gloria de Dios tiene que creer en el Cristo romano y dejarse ordeñar de la Santa Sede.

 Las prédicas de la existencia del 'Salvador' solo han sido un plante de la Iglesia, pues conseguir riqueza y liderazgo político han sido siempre los verdaderos propósitos de la Santa Sede. En la antigüedad, las reglas eclesiásticas del Cristo romano eran que quien no fuera cristiano, debía ser ejecutado por infiel y sus bienes entregados a la Santa Iglesia; y, a cambio de supuestamente obtener la Gloria de Dios, todos los cristianos estaban obligados a entregarle a la Iglesia, como pago de los obligados Diezmos y Primicias, el 10 por ciento de todo lo que se ganaran y el primer producto de lo que inventaran o cosecharan. Y aunque hubo muchos papas bandidos que empobrecieron a la Santa Sede, los robos y los negocios perversos eclesiásticos han sido perpetuos y por eso hoy en día la Iglesia es la entidad mas rica del mundo.


La esclavitud humana fue legalizada por el papa Nicolás V, en el año 1.455, mediante las bulas Dum Diversa y Romanos Pontifex.  Después, durante mucho tiempo, los 'infieles' pobres, aunque debían ser ejecutados, no fueron asesinados sino que, junto con los hijos 'bastardos' de los curas, eran esclavizados o vendidos como tales por la Iglesia; y los hijos naturales de hombres libres y habidos sin matrimonio eclesiástico -o en concubinato según la Iglesia-, también eran considerados como bastardos y, entre otras limitaciones, éstos y sus madres no tenían derecho a herencia ni a ser educados en colegios de la Iglesia, que, como ocurre en la actualidad en los países occidentales con la educación privada, en esa época era la dueña de casi todos los centros educativos de Occidente. Y aunque a éstos la Iglesia los despreciaba y les aplicaba muchas limitaciones sociales; a la buena o a la mala, los 'bastardos' y las 'concubinas', supuestamente para salvar sus almas también estaban obligados a pagarle diezmos y primicias a la Santa Iglesia, creer en el Cristo romano y cumplir las órdenes de la Santa Sede.



ORIGEN Y RESUMEN HISTÓRICO DEL ISLAM.


Según datos históricos, Jadiya, la esposa oligarca de Mahoma fue su primera creyente y lo patrocinó para que con ella y su tío Abu Talib fundaran en sociedad la religión musulmana. Y, gracias al dinero de Jadiya, los creyentes musulmanes crecieron como espuma y rápidamente el desde entonces profeta Mahoma organizó un poderoso ejército que sometía y obligaba a los pueblos vencidos a creer en las reglas o leyes que, supuestamente, por orden de Alá (Dios), le daba a él el arcángel Gabriel.

Igual a lo que ya había ocurrido con el cristianismo, en poco tiempo el Islam, imitando a la Iglesia Romana, también se convirtió en una organización religiosa que, además de riqueza, le dio un poder político enorme su fundador, quien hasta entonces había vivido holgadamente de la riqueza de su esposa Jadiya y quizá por eso durante los 24 años que estuvo casado con ella no tuvo mas esposa ni romance conocido. Pero las cosas sentimentales de Mahoma cambiaron en el año 619 cuando, misteriosamente, murieron Jadiya y el tío y socio del profeta, quedando el Islam, que ya era una gran organización religiosa, guerrera y productora de riqueza, bajo el control absoluto de Mahoma.

Los musulmanes definen la época de la muerte de Jadiya como 'El año de los dolores', y suelen exagerar la tristeza que sintió Mahoma ese año cuando murieron su esposa y su tío Abu Talib, pero, según registros históricos, poco después de esos sucesos el profeta se casó dos veces y la segunda vez fue con una niña, de nombre Aisha, que solo tenía 9 años. Y en los 13 años que vivió después de la muerte de su esposa Jadiya, el profeta contrajo matrimonio alrededor de 30 veces, aunque de sus esposas sólo es conocido el nombre de poco mas de una docena.

Sin lugar a dudas, Mahoma fue un gran oportunista. Se casó con una mujer rica que, según algunos historiadores, era una viuda oligarca bastante mayor que él, y todo apunta a que durante todo ese matrimonio la que mandaba era ella, inclusive, según rumores históricos, el cuento de la aparecida del arcángel Gabriel no lo inventó él sino ella, cosa que pudo ser cierta ya que sus prédicas religiosas contenían una mezcla bien hecha de las escrituras sagradas judía y cristiana, y Mahoma, por ser pobre era analfabeta y quizá incapaz de inventar ese lío, pero su esposa, que hacía parte de la oligarquía de una tribu árabe, lo más seguro es que fue instruida y tuvo la capacidad para armar esa magistral farsa.
Pero, aunque hubiera sido pobre, los detalles históricos apuntan a que Mahoma era un hombre sumamente astuto y conchudo pues, luego de dar a conocer la farsa de las aparecidas del arcángel Gabriel, se inventó el cuento de que por 'prescripción coránica', él no podía participar físicamente en ningún combate y con ese pretexto ganó o perdió todas sus guerras sin participar físicamente en ninguna de ellas, y, por haber tenido tantas esposas, es deducible que buena parte de su tiempo la pasara conquistando romances y teniendo relaciones sexuales. 

Además, por los historiadores se sabe que sus suegros de confianza sí eran bravos combatientes y que a ellos les delegaba el mando de sus ejércitos y el reparto de los botines de guerra. Y de igual forma se sabe que supuestamente para repartir entre los necesitados, a  Mahoma había que darle una quinta parte de todo lo que producía el Islam, tanto en guerras como en impuestos religiosos; y que además, para agrandar su parte, él cobraba 45 onzas de plata por la libertad de cada prisionero de guerra.
Mahoma murió el 8 de julio del año 632. No se sabe la causa de su muerte, pero se sabe que convivía con varias esposas y que sus hombres de mayor confianza eran algunos de sus suegros y sus dos yernos. Con Jadiya tuvo seis hijos, cuatro hembras y dos varones pero los dos niños murieron pequeños, y quizá por no tener hijo varón vivo, el profeta no eligió heredero para que lo sucediera en la jefatura del Islam.

Lo mas seguro es que al profeta Mahoma lo querían o lo buscaban los necesitados y las mujeres porque repartía dinero a montones, pero, cuando él murió, finalizó ese reparto y empezaron los problemas internos en su organización, porque, como ya se dijo, el profeta no dejó sucesor elegido, y la plana mayor de sus ejércitos estaba compuesta por dos suegros y dos yernos suyos que eran jefes guerreros, saqueadores y sometedores de pueblos, es decir, 4 hombres bandidos y curtidos en guerras, entre los cuales ninguno tenía la audacia de Mahoma ni vocación religiosa alguna, sino que por orden del profeta, para lograr sus propósitos económicos y políticos, éstos fingían ser religiosos y usaban el Islam para sometimiento religioso y como herramienta de chantaje y de adoctrinamiento político.
Los dos suegros y líderes de confianza de Mahoma, cuando él murió, fueron el padre de Aisha, conocido como Abu Bakr, quien, luego de varios líos internos, lo sucedió como califa desde el año 626 hasta el 634; y Umar ibn (Omar en español), quien fue elegido por su antecesor porque ya era enemigo del futuro califa Ali, debido a que éste exigía el trono por ser yerno y familiar del profeta, y quien con muchos conflictos bélicos internos y externos ocupó el trono desde el 634 hasta cuando fue asesinado en el año 644; y los dos yernos que también ocuparon el trono musulmán fueron Uthman ibn, quien se casó con dos de las hijas de Mahoma y quien con sus numerosos ejércitos saqueó y sometió al Islam un enorme territorio y fue califa desde el año 644 hasta el 656, cuando, igual que su antecesor, por rivalidades internas fue asesinado; y Ali ibn, el esposo de Fátima, quien además de yerno era hijo del tío del profeta y por lo tanto primo de Mahoma, y quien ocupó el califato desde el 656 hasta el 661, cuando, antes de ser asesinado, fue destronado por sus rivales políticos.

Esos dos suegros y los dos yernos de Mahoma que después de la muerte del profeta tomaron el mando musulmán, además de guerreros eran hombres ambiciosos que cada uno tenía propósitos personales distintos y nada de vocación religiosa. Para abreviar las cosas, resumo en que de la elección de Abu Bakr resultó dividido el Islam entre las tribus chiítas y sunnitas de las que hacían parte los 4 líderes del Islam, y, desde entonces, por asuntos económicos y políticos, las dos divisiones se convirtieron en enemigas a muerte. Y, de la primera guerra entre esas dos divisiones musulmanas, surgió otra división islamista que es conocida como los jariyies, es decir, originarios de la tribu de Jadiya, la primera esposa de Mahoma, y que es otra secta radical que desde su nacimiento es enemiga a muerte de las dos primeras. 

Después, la enemistad a muerte entre las divisiones musulmanas ha evolucionado mediante un adoctrinamiento religioso que ha consistido en que el líder de cada nueva secta musulmana, mediante un adoctrinamiento perverso, convence a los pueblos sometidos o aliados suyos de ser él el verdadero mensajero de Dios y el único reemplazo del profeta, y que las demás sectas musulmanas están dirigidas por falsos profetas y que todas aquellas, por haber traicionado al profeta Mahoma y a Alá, por orden de Dios deben ser eliminadas. Vale añadir que, por asuntos económicos y/o políticos, de esas tres divisiones han surgido numerosas sectas religiosas radicales y terroristas, como, por ejemplo, Al Qaeda y el Estado Islámico, que casi todas son o en cualquier momento se convierten en enemigas a muerte entre sí.

Y no obstante a que esos 4 primeros jefes musulmanes fueron los causantes del problema que todavía tiene divididos y en guerra a los creyentes del Islam, paradójicamente, estos 4 legendarios líderes guerreros son considerados por los musulmanes como "los cuatro califas bien dirigidos". Y, según registros históricos, esos 4 califas murieron asesinados entre ellos mismos, en conflictos por asuntos políticos y económicos que siguieron siendo los mismos por los que desde entonces, sucesivamente, hasta la actualidad ha tenido a la población de cada una de las divisiones musulmanas en guerras y en enemigas a muerte entre sí. 

La causa de esos conflictos nace del hecho de que cada división es adoctrinada con la convicción religiosa de que Alá y el profeta Mahoma aman solo a la secta personal a la que pertenecen y que Dios les ordena asesinar a sus enemigos musulmanes, y que por ser diabólica, también les ordena exterminar a la población de Occidente, creencia que es similar a la que predicaban en la antigüedad los líderes judíos y los pontífices romanos, lo cual aún es el adoctrinamiento musulmán que envilece la mentalidad de los creyentes del Islam.


CRÍMENES POR RIVALIDADES RELIGIOSAS

La religión judía existe desde antes de haber historiadores pero, desde que hay datos escritos, tanto el fanatismo por adoctrinamiento religioso eclesiástico como el islamista han generado más crímenes y más daños que el fanatismo adoctrinado de los judíos y quizá la organización religiosa israelita haya sido menos nefasta para la humanidad. Sin embargo, si se analiza la antigua idiosincrasia del adoctrinamiento judío, es fácil deducir que las perversidades de esta religión no tenían nada que envidiarle a las de las otras dos creencias religiosas mencionadas.

Los crímenes y delitos escudados en rivalidades religiosas son incontables, pero, si analizamos la historia existente de los tres grupos religiosos mencionados, podemos resumir que, sin lugar a dudas, la más criminal y perversa de esas organizaciones religiosas ha sido la Santa Iglesia, cuyo actuar todo el tiempo ha sido solapado, criminal y bandido, y siempre se las ha sabido ingeniar para que, sin enlodarla, otros hagan el trabajo sucio que beneficie a la Santa Sede, mientras la Iglesia aparenta ser una entidad benéfica, pobre y sin ánimo de lucro. Por ejemplo, la Solución Final de Hitler, o sea, el exterminio de los judíos, tuvo como aliado solapado al papa Pío XII quien, para despistar a la humanidad, ayudó a evitar la muerte de unos pocos judíos.

 En el mundo se dice que el inspirador del exterminio judío fue Hitler, pero, si se analiza el asunto, los judíos no tenían nada que ver con el problema que generó la Segunda Guerra Mundial y la eliminación de los judíos no era solución alguna de la causa de ese conflicto, sino que lo mas seguro es que la Santa Sede utilizó a Hitler para acabar con los judíos y con esa religión, y, si lo hubiera logrado, es obvio que los siguientes exterminados hubieran sido los musulmanes con todo y su religión.

Aunque el papa Pío XII, el 14 de marzo de 1.937 se lavó las manos al publicar su encíclica Mit brennender Sorge (Con ardiente inquietud); por su historial criminal, es fácil deducir que la intención de la Santa Sede era utilizar la Segunda Guerra Mundial para acabar con las religiones judía y musulmana, el comunismo, la masonería y todas las logias religiosas, y eliminar a los Indios y a los negros instruidos de todo el Mundo, como hizo con los sabios nativos de América en la Época Colonial, para dejar únicamente pueblos rasos y luego esclavizarlos en beneficio del nuevo Imperio Ario Romano soñado por Hitler y tal vez planeado por el Vaticano.

 Y si en la Segunda Guerra Mundial hubieran funcionado las cosas de esa manera, el resultado no hubiera sido igual a lo que pensaba y pretendía Hitler, es decir, que él gobernaría el mundo desde Berlín cuya ciudad se convertiría en la capital del planeta, sino que en el mundo no habría mas religión que la cristiana, y un solo partido político que muy seguramente sería una versión amoldada a un nacionalismo cristiano, y así el papa se hubiera convertido en el Jefe de los Estados del Mundo, claro está con Despacho en la Santa Sede, cosa que ya había intentado en su lapso (1.073 a 1.085) el papa Gregorio VII.

Vale explicar que el papa Pío XII fue elegido pontífice dos años antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial y que él, antes de ser elegido y consagrado como pontífice, tuvo cargos y misiones muy importantes en Alemania, cuyas funciones las realizó durante todo el desarrollo del nazismo, y que Hitler, en su exterminio religioso, la única fe religiosa que aceptaba en su partido nacionalista nazi era la cristiana, y su símbolo y bandera era una cruz esvástica que es muy parecida a la cruz del cristianismo.

 Y aunque no se ha sabido con certeza quién fue el autor intelectual del asesinato del presidente Kennedy; con bastante lógica, ya que la Iglesia fue la única entidad que resultó beneficiada con ese magnicidio, a la Santa Sede, con la mediación de los Jesuitas de EE.UU., se le atribuye la autoría intelectual de ese asesinato, cosa que es explicada en EL REPORTAJE DEL EXTRATERRESTRE, una obra de mi autoría que se puede adquirir en Amazon.

En la antigüedad, la Iglesia y casi todos los gobiernos occidentales, para robar riquezas o por asuntos políticos, en diversos grupos se aliaron y fingiendo causas religiosas realizaron un sinnúmero de guerras y masacres en contra de musulmanes, judíos, mongoles, cristianos ortodoxos, prusianos y cátaros, entre otros, de las que las 8 contiendas mas grandes son denominadas como Guerras Cruzadas, pero que en todas, además de robos y asesinatos, iba el propósito solapado de la Iglesia de ampliar mas y mas el mundo cristiano y con ello beneficiar las riquezas de la Santa Sede.
 En la actualidad, por lo general con acusaciones de terrorismo pero mas que todo por las mismas causas, es decir, para sacar ventajas económicas y políticas, los países occidentales cristianos, en alianzas políticas muy similares a las que se hicieron en las épocas de las cruzadas, con arrasamientos militares continúan invadiendo partes o Estados completos del Mundo Musulmán. Y detrás de esos arrasamientos o cruzadas modernas siempre llega la Iglesia, fingiendo de samaritana, pero siendo que su verdadero propósito es adoctrinar pueblos y así obtener mas fuentes de riqueza y de poder político para el Vaticano.

Con el correr del tiempo, las tantas escuelas, órdenes, doctrinas y divisiones islamistas han convertido al Mundo Musulmán en un campo de batallas religiosas casi de su mismo tamaño. 
Sin lugar a dudas, el fanatismo religioso que surge del adoctrinamiento musulmán es hoy en día el mas fratricida de las creencias religiosas. Mientras en la actualidad los líderes del Mundo Occidental hacen todo lo posible para evitarles riesgos a sus tropas invasoras de las 'cruzadas' antiterroristas musulmanas, casi todos los líderes del Mundo Musulmán adoctrinan a sus pueblos para que maten y se hagan matar por su fe religiosa y en sus acciones terroristas. Y, claro está, Occidente es el enemigo 'diabólico' histórico de casi todas las divisiones musulmanas, siendo Estados Unidos el blanco preferido para las acciones terroristas de los grupos musulmanes mas radicales, cosa que quedó demostrada con la serie de atentados, ejecutados por la organización terrorista Al Qaeda, que dieron como resultado la destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York.

Pero, aunque el terrorismo religioso casi está reducido a los fanáticos del Islam, hay que reconocer que el adoctrinamiento religioso ha sido un flagelo humano perpetuo, pues, desde tiempos remotos, muchos líderes políticos perversos usaron al Creador como caballo de Troya y de pretexto para justificar guerras, establecer imperios y dictaduras injustas, y, en su Nombre, cometieron todos los delitos y maldades humanamente posibles.

MIS RESPETUOSAS SUGERENCIAS A LA HUMANIDAD.

Considero que, a nivel mundial, lo primero que se debe hacer es sacarles los 'trapos sucios' a las organizaciones religiosas que mas daño le han hecho a la humanidad, es decir, que en los colegios y en todos los lugares y formas posibles, sin tapujos se les enseñe a los niños y al común de la gente del mundo entero, las historias perversas de los hechos en que se soportan las organizaciones religiosas judía, cristiana y musulmana y, asimismo, los crímenes y tragedias humanas que han causado esas tres entidades religiosas.

Y creo que, para que se acaben los problemas que surgen por fanatismo religioso, es indispensable que todos los países del mundo liberen la educación de cualquier clase de adoctrinamiento religioso, y que a nivel mundial se establezca un modelo laico de educación. Y, para acabar con ese engaño ya que lo único que se sabe acerca de Dios es que nadie lo ha visto, que con sinceridad se le diga a la gente que los contenidos de las escrituras sagradas son teorías salidas de la imaginación humana y no verdades o palabras escritas de Dios. Reconozco que esta sería una tarea titánica: Actualmente, ni siquiera Estados Unidos tiene un sistema de educación laico, pues, como ocurre en casi todos los países de la región cristiana, la Iglesia es la entidad mas rica y mas poderosa en el país gringo, y, además, como es normal en los otros países de este hemisferio, la Iglesia también es la dueña de casi todas las universidades y colegios privados de EE.UU. y, por su enorme poder económico y político, en esa nación y en casi todas las componentes del mundo cristiano aplica el adoctrinamiento religioso del Vaticano, cosa que sigue siendo un flagelo académico que envilece la mentalidad de la gente del Mundo Occidental. Y, como si el problema eclesiástico explicado fuera poco, la situación del Mundo Musulmán es peor porque ese sector está mucho más sometido por el Islam que el de la Iglesia.
Sin embargo, hay la ventaja de que en la educación laica se reconoce la existencia del Creador y que la diferencia de este modelo, con respecto a las enseñanzas con adoctrinamiento religioso, consiste en que en este aprendizaje es indiferente la fe religiosa y se dirige hacia una educación académica científica, honesta y democrática, con la que, entre otras cosas, se enseña a respetar y a cuidar la Madre Naturaleza, los Derechos Humanos, la convivencia pacífica de la sociedad y las ideas políticas y religiosas de los demás. Y, como detalle importante, vale añadir que con este modelo académico, por creencias religiosas no surgen enemistades ni ordeñes económicos, ya que este modo de enseñanza instituye que, respetando las creencias de los demás, cada quien es libre de pensar y creer lo que le sugieran sus ideas.

Por último, quiero darles las gracias a los lectores de este blog, recordándoles que el propósito de estas páginas es contribuir en el generamiento de pensamientos e ideas positivas. Y, a quienes les interese este tema, les recomiendo leer CRÓNICA DE FARSAS Y ABSURDOS HISTÓRICOS, una obra de mi autoría que, basada en registros históricos y en forma abreviada cuenta el historial criminal de los papas cristianos, de los califas musulmanes y de numerosos monarcas. Esta obra se la regalé a la humanidad y en formato virtual se puede bajar gratis desde este blog, o si prefieren, escribiendo su título en el buscador de Internet. Y también se puede adquirir en papel, por ejemplo en Amazon, pero hay que comprarla. Les aconsejo dar un vistazo al contenido general de este blog y les agradezco que respetuosamente den sus opiniones y que, si lo desean, añadan el enlace de sus blogs o de alguno que quieran recomendar. 

Gracias y hasta pronto. Eduardo David López Espinosa