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domingo, 15 de mayo de 2016

MIS LIBROS POR CAPÍTULOS


A partir de hoy, cada 10 días publicaré una Entrada cuyo contenido será un capítulo de uno de los libros de mi autoría que están a la venta en AMAZON y BUBOK. Voy a empezar con mi novela histórica, de espanto y misterio, titulada EL TESORO DE DOSBOKAS, y es de tener en cuenta que con cada capítulo nuevo, van desapareciendo los antes publicados, pero las opiniones de los lectores, sean a favor o en contra de la obra, quedarán intactas, inclusive, hasta cuando se esté publicando un libro distinto al del comentario.

 

                                  EL TESORO DE DOSBOKAS

 

                                                Por El Rejugao de Dosbokas

 

 

    PRIMERA PARTE

                                    



Nota: Este es el segundo segmento de la novela de espanto y misterio, basada en hechos reales, titulada EL TESORO DE DOSBOKAS. Al final de esta entrada aparece un enlace en el que se puede adquirir esta obra, y hay varias formas de obtenerla, inclusive, puede ser gratis, lo cual depende de las promociones de AMAZON.

 

“Pocos días después, Matambo y su padre viajaron a Betancí a hablar con el gran jefe Marimbo. Fue un viaje corto pero llegaron tarde para evitar que el cura hubiera sido condenado a muerte. Tres caciques, gobernadores de territorios costeros, se les habían adelantado a ellos y habían conseguido que el pluma blanca ordenara la muerte del ‘intruso blanco’ que había llegado a Ubasué –el luego Florisanto-, protegido por Matambo.

El gran jefe pluma blanca Marimbo era muy respetado por todos los caciques de su territorio. Los tres gobernadores le habían dicho que lo mejor era matar al blanco lo antes posible porque era casi seguro que se trataba de un espía de los invasores blancos.

Los hechos que siguieron, luego de llegar ellos dos a Betancí, enseguida trascendieron en toda la región. El matrimonio de Karuma no había opacado el aprecio que el pluma blanca le tenía a Matambo. Ahora él, por haber regresado sano y salvo del ‘Mundo Blanco’, de inmediato se había convertido en un héroe muy famoso en todo el territorio. La noticia de su llegada a Florisanto se supo rápido en todas partes.

Cuando el gobernador y su hijo llegaron a Betancí, encontraron al gran jefe muy ansioso de hablar con Matambo y fueron recibidos con todos los honores del gobierno central. Ese mismo día, por las primeras explicaciones de Matambo, el pluma blanca decidió realizar, de urgencia, una reunión con todos los caciques gobernadores de su territorio. Mientras esperaban la llegada de los gobernadores, Matambo y su padre fueron invitados a varias reuniones importantes con sabios y jefes religiosos y militares que tenían sede permanente en Betancí.

Poco tiempo después, el día de la reunión de caciques, Matambo dio información precisa acerca del poder militar de los invasores, las cuales fueron tomadas muy en serio por todos los reunidos. La voz de Matambo era muy influyente. Nadie conocía mejor que él a los invasores. Además, él era el único nativo que hablaba el idioma de los enemigos. Refiriéndose a este tema, dijo que el enemigo tenía un idioma con ventajas que no poseía el propio. Explicó que los españoles usaban unas figuras, llamadas letras, y que con ellas, en una cosa llamada papel, podían con gran facilidad “figurar y entender” sus palabras. Y que además tenían un sistema descomplicado de números infinitos que funcionaban con una clase distinta de letras y servían para hacer operaciones y sacar cuentas. Esas revelaciones dejaron con la boca abierta a los caciques.

Matambo aconsejó que, por sus infinitas ventajas, todos aprendieran y usaran el sistema numérico que usaban los españoles. Este consejo, en el momento, no fue bien recibido. Los tres caciques que habían denunciado al cura Dámaso, en ese momento acusaron a Matambo de haberlo llevado de espía de los invasores a su territorio. Matambo se defendió con gran elocuencia, lo cual produjo mucha admiración de los demás caciques. Explicó que el mundo no era como ellos creían; que más allá del mar, lejos, había otras tierras que eran habitadas por gente blanca. Añadió que la gente blanca estaba dividida en muchos gobiernos y que algunos estaban en guerra con otros o entre ellos mismos. Aseguró que todos los invasores venían de un solo gobierno, llamado España. De su amigo dijo que no era de España sino de Roma, un lugar con un gobierno diferente, que no participaba en la invasión a su territorio. Añadió que el romano era amigo de sangre suyo; que era sacerdote y sabio y que creía que podía aportarles a ellos conocimientos del ‘Mundo Blanco’. Que en el lugar lejano donde estaba prisionero, él le había salvado la vida y lo había liberado de la esclavitud en la que lo tenían los invasores españoles. Mientras daba esas explicaciones, muy seguro de lo que hablaba asumió la responsabilidad por su amigo de sangre, poniendo como garantía su propia vida.

A esa reunión asistió el jefe general de los sacerdotes, un religioso indígena llamado Sanapa, quien además era médico, químico, profesor de nobles y sabio. En ese debate, Sanapa sugirió que trajeran a Betancí al sacerdote romano para interrogarlo, usando como traductor a Matambo. Todos los reunidos aprobaron esa idea. Matambo estuvo de acuerdo en hacer la interrogación, pero puso de condición que se le concedieran los respetos y consideraciones merecidas a su amigo de sangre por ser sacerdote. También eso fue aceptado sin oposición ni suspicacias; para la nobleza indígena, el derecho a la defensa por amistad de sangre era sagrado. Luego, esperando que llegara de Florisanto el cura romano, por un tiempo la reunión de caciques perdió impulso.

Hasta entonces, fuera de de Makuano y su hijo, ningún otro cacique había visto un hombre blanco. Pocos días después, cuando el cura Dámaso entró al recinto de las reuniones, quizá por lo canoso y barbudo todos lo veían como si fuera un extraterrestre. Matambo, con pasmosa calma, entró con él y le pidió que se sentara en el puesto de interrogatorios, que normalmente era un lugar excluyente y de castigo pero que en este caso parecía un puesto normal debido a las consideraciones especiales concedidas.

El cura, debido a esas consideraciones, conservaba su jerarquía de sacerdote y por norma indígena sólo podía ser interrogado por otro sacerdote. El idioma local era aramí, pero todos los caciques y sacerdotes hablaban chibcha. Ya todos sabían que el cura también lo entendía bastante bien; fue usado ese idioma para interrogar al cura y casi todas las preguntas de Sanapa las pudo responder sin ayuda de Matambo.

Los caciques, al oír las palabras del cura, se convencieron de que él no era un extraterrestre sino un hombre de carne y hueso como ellos. En el inicio del interrogatorio, Sanapa le preguntó si él sabía a qué venían los españoles a estas tierras. El cura respondió que con toda seguridad el propósito de los invasores era someterlos a ellos para robarles sus tierras y sus riquezas. Además, con un papel les explicó ‘el Requerimiento, lo cual era la comunicación formal de los invasores blancos para que los nativos se sometieran a los reyes de España y al papa.

El jefe pluma blanca, al oír ese ‘requerimiento’, con absoluta dignidad dijo que los reyes de España debieron estar locos y el papa borracho cuando ellos convinieron ese asunto de dar y aceptar lo que no les pertenecía.

Cuando Sanapa le preguntó acerca de la cantidad de guerreros y del poder de las armas que tenían los invasores, el cura respondió que no sabía la cantidad de guerreros que tenía España, pero que sabía que eran numerosos. En cuanto a las armas, dijo que tenían algunas muy poderosas y que las manejaban muy bien en el mar y en tierra. Agregó que los guerreros españoles peleaban montados en caballos, unos animales, explicó él, que eran muy fuertes, prácticos y veloces, y que les daban a ellos gran ventaja en los combates con enemigos a pie.

Cuando el cura hizo esa explicación, los caciques no creyeron que existieran los caballos ni mucho menos que los españoles pelearan montados en ellos. Hubo un alegato; para que el cura no entendiera la discordia, ese asunto lo discutieron en idioma aramí. Matambo dijo que los caballos sí existían, que en el lugar donde él había estado prisionero; todos los días veía hombres montados en caballos. Confirmó que eran fuertes y veloces, añadiendo que no eran peligrosos porque solo comían yerbas.

El interrogatorio fue largo, lo último que le preguntó Sanapa al cura fue sobre el idioma español. El cura respondió esa pregunta aclarando que en su tierra no se hablaba español, pero que sí se usaba el mismo alfabeto de éstos, aunque con nombres y sonidos distintos de las letras. Y añadió que los romanos tenían su propio sistema numérico, pero que era muy inferior al que usaban los españoles, que por sus ventajas se consideraba universal. Resumió que el idioma español era uno más entre los tantos que se hablaban en Europa, un territorio que, según sus palabras, era enorme y tenía numerosos Estados. Ya todos habían visto el papel y las letras durante la explicación del Requerimiento y no hubo pregunta acerca del alfabeto español.

El cura, por lo que dijo, no apoyaba a los invasores españoles y cuando finalizó el interrogatorio quedó claro que Matambo y su amigo habían ganado. Debido a las circunstancias que surgieron en el interrogatorio, el gran jefe pluma blanca detuvo la orden de ejecución del religioso blanco y les dio libertad a los gobernadores de negar o permitir su ingreso a sus territorios. Y, enseguida, casi todos afirmaron que le creían al sacerdote romano, que confiaban en Matambo y que, con algunas salvedades por asuntos de seguridad, permitirían en sus dominios el libre desplazamiento de su amigo de sangre. Y un jefe militar, hablando en aramí para que el cura no entendiera, dijo: “No hay mejor cuña que la del mismo palo y, siendo así las cosas, creo que al sacerdote blanco hay que usarlo en contra de los invasores blancos.”

Ese mismo día, por asuntos de gobierno, el cacique Makuano tuvo que regresar a Florisanto. El cura y Matambo se quedaron en Betancí, y ese mismo día hubo buenas sorpresas para ellos dos. Por la noche, el gran jefe pluma blanca se reunió con Matambo. Le dijo que tenía mucha pena con él por lo sucedido con su hija Karuma, pero que nada se podía comparar con la alegría que sintió por tenerlo de nuevo en su casa. Matambo, resignado, le respondió que nada podía hacerse para cambiar el destino que el Todopoderoso le había asignado y que no tenía ningún resentimiento porque las cosas hubieran sido así. Luego hablaron largamente, Matambo le sugirió a Marimbo organizar un ejército compuesto por hombres de todas las comarcas, con dirección y mando unificados, para combatir con más fuerza a los invasores. Al gran jefe, esa idea le pareció muy buena. Esa misma noche le asignó a Matambo la misión de organizar y dirigir ese ejército.

En otro lugar de Betancí, esa misma noche, el sacerdote Sanapa habló un buen rato con el cura Dámaso. Los dos religiosos eran hombres positivos que, a pesar de ser de diferentes razas y culturas, tenían muchas cosas en común: Los dos creían que Dios era un espíritu virtuoso universal de energía evolutiva.

Dámaso en su niñez había recibido poca educación formal por falta de recursos económicos, debido a que las guerras romanas y los impuestos religiosos habían dejado en la ruina a sus padres, pero recibió enseñanza hogareña y muy buenos consejos de sus ancestros que eran bien educados y honestos. En sí, la mayor parte de su educación formal era la que había recibido en España, más que todo estudiando idioma español y religión católica, pero por sí mismo había estudiado toda su vida. Ahora tenía poco mas de cuarenta años; era alto y bien parecido, práctico en el desempeño de sus actividades, corto de palabras, indiferente al humor, daba la impresión de estar siempre pensando la vida.

Los padres de Sanapa eran de la nobleza zenú. Desde niño él recibió la mejor educación de su élite social y las comodidades normales de su alcurnia. Además de religioso era carismático, estudioso, de buena salud, tenía dentadura perfecta, muy extrovertido, de buen humor y gozaba mamándole gallo finamente a la gente.

La amistad de los dos religiosos empezó esa primera noche que hablaron y duró todo el tiempo de sus vidas. Y desde poco después que se conocieron, los dos a todas partes iban juntos intercambiando sus conocimientos. Con entusiasmo, el sabio zenú empezó a estudiar idioma español, lectura y matemáticas, teniendo a Dámaso como profesor, mientras el cura aprendía los conocimientos de Sanapa.

La religión que profesaba Sanapa, en asuntos de sexo era totalmente distinta a la que predicaba Dámaso. Mientras, por norma eclesiástica, el cura blanco no podía tener relaciones sexuales, en la religión del indígena no había abstinencia sexual; el sacerdote Sanapa era casi adicto al puya puya, que era como denominaban los nativos la acción de tener relaciones sexuales. No tenía esposa, pero de acuerdo a las reglas indígenas podía tener las esposas que pudiera sostener. Pero él nunca quiso casarse, aseguraba que era mejor ser “un puyón sin complicaciones.”

Por sus inestables y diversas actividades sexuales, en términos indígenas Sanapa era un auténtico ‘puya loca’, cosa que con mucha picardía él les negaba a sus amantes de turno, pero siendo cierto que a ellas no les daba mayor importancia.

La religión de los nativos era indiferente en los asuntos sexuales, los matrimonios los realizaban, según la condición social de los contrayentes, los caciques o los gobernadores; los religiosos indígenas ni realizaban matrimonios ni bautizaban, los padres de familia se encargaban de ponerles los nombres a sus hijos.

En todo el territorio del gran jefe Marimbo eran comunes y abundaban las crica locas, una población de mujeres jóvenes, eróticas, muy activas en el puya puya, cuyas relaciones sexuales por diversos motivos eran fáciles y sin compromiso de hacer pareja permanente.

Sanapa, con sus propios remedios, sabía curar casi todas las enfermedades, y hacía las veces de un ginecólogo moderno. También era experto en nutrición, de lo cual era profesor y sus aprendices por lo general eran mujeres jóvenes, ya que en sus costumbres ellas eran las encargadas de esta labor. Por las funciones que desarrollaba, con frecuencia le tocaba hacer reuniones de mujeres, siendo él un líder carismático culto y de trato agradable, por lo que las hembras lo peleaban, y, sin complicarse la vida, Sanapa escogía y hacía puya puya con las que prefiriera.

Dámaso, por sus creencias y funciones religiosas, en asuntos sexuales empezó siendo todo lo contrario a su amigo Sanapa. Su explicación a las indias, deseosas de tener relaciones sexuales con él, era que su religión le prohibía hacer puya puya, pero muchas nativas le tomaron confianza y sin rodeos le decían que ‘puyar’ no era ningún pecado y le rogaban que les hiciera el puya puya, pero para él esas propuestas eran tentaciones de Satanás, para hacerle incumplir su juramento de castidad. Sanapa le mamaba gallo al cura cuando lo veía haciéndoles cruces a las mujeres, supuestamente para alejar el peligro de caer en tentaciones: “Ellas querer que las cruces, pero con tu puya”, le decía, fingiendo seriedad, y al oír eso las muy pícaras nativas se reían, aplaudiendo y haciendo bulla.

Aunque el cura Dámaso creía que surgían virtudes por la castidad y el celibato, el deseo de puya puya se le convirtió en un suplicio que cada día le resultaba más difícil soportar. Muchas nativas eran hermosas y las ganas de ‘puyarlas’ no le faltaban, y además, con frecuencia tenía problemas de concentración porque en algunas de sus conferencias, al mirar ‘cosas indebidas’ se le levantaba la puya y las indias no le quitaban la vista del bulto que se le formaba en la sotana y con sus miradas lo desconcentraban. Pero lo peor era que esas erecciones incómodas le causaban fuertes dolores en los testículos y a veces diarrea.

Las indias solo tenían pelo en la cabeza y, por costumbre, con la primera menstruación quedaban listas para el puya puya. Ellas no se tapaban las tetas ni usaban ropa interior, y se sentaban de cualquier manera porque, según ellas, les daba igual que les vieran la crica a que supieran que allí la tenían. Para protección de sus cuerpos y no para impedir que se los vieran, además de otras cosas, casi todas usaban una falda de tela, hecha de algodón y majagua, de la cintura hacia abajo hasta la altura que cada una quisiera, y casi siempre el vestido les servía de tendido para hacer puya puya, pero se esmeraban mucho en la limpieza de esa prenda, igual que en la presentación personal y en el aseo corporal.

Entonces, con tantas insinuaciones sexuales provocativas a la vista y al alcance, era imposible que a Dámaso no le dieran ganas de puyar con las indias, pero él quería estar por encima de las cosas mundanas y cumplir las normas de castidad de su religión. Hablando de ese asunto, una vez le explicó a su amigo Sanapa, que la castidad era una cruz de sacrificio que él debía llevar para ganarse la gracia de Dios. Sin embargo, Sanapa consideraba que Dios no exigía obrar contrario a las reglas normales de la Madre Naturaleza. Según sus palabras, el puya puya era la esencia natural de la evolución reproductiva de la gente y, desde su punto de vista, las relaciones sexuales no iban en contra de la voluntad del Creador.

En muchas cosas, las religiones de los dos religiosos eran diferentes. Sanapa no creía que el Creador hubiera tenido líos de falda con la humanidad, como lo creía y lo predicaba el cura romano, y no aceptaba que a la gente de su territorio se le prometiera la gloria de Dios sin tener la autorización del propio Creador, un requisito que en la práctica siempre ha sido imposible de cumplir, y que, en su provecho, la Iglesia falsamente predicaba haberlo obtenido del mismísimo Dios.

Poco después, para no estar en contrariedad religiosa con su amigo, Dámaso dejó de predicar religión y se convirtió en profesor y alumno de Sanapa, y a la vez en su asistente médico personal y, cuando podía, estudiaba lenguajes nativos. Y en poco tiempo se hizo químico y médico general, aprendió a hablar varios lenguajes y dialectos de la región y se volvió asesor espiritual y experto en la solución de conflictos familiares. Sin pedir nada a cambio, daba conferencias de diversos temas y andaba por todas partes curando cuerpos y almas, pero, espiritualmente, seguía siendo sacerdote cristiano y cuando estaba solo o en dificultades le pedía a Dios que lo iluminara porque se sentía inseguro, especialmente en lo que tenía que ver con su promesa de castidad.

En su soledad, Dámaso no quería pensar en las cosas eróticas que le decían las mujeres, pero no podía evitarlo y de madrugada sentía un deseo inmenso de darse unos apretones con alguna de esas hermosas nativas. En ese sentido, su situación cada vez se ponía más difícil, hasta que llegó el día que no pudo mas y abrumado de ese sufrimiento, con la intención de curarse de las tentaciones que le daban por el asomo de las partes íntimas de las tantas nativas hermosas que con frecuencia se sentaban al alcance de su vista, discretamente le preguntó a su amigo sí existía alguna medicina para eliminar el apetito sexual. Sanapa, muy tranquilo y fingiendo total seriedad, como si supiera su problema le explicó que si quería anular la erección de la puya y el deseo sexual, era necesario que cuando tuviera ganas de hacer puya puya agarrara un gato negro, lo despellejara vivo y se tomara la sangre del felino, mezclada con polvo de una planta que el cura llamaba yerba santa. Le advirtió que para que el remedio fuera eficaz, cuando se tomara la sangre del gato, él debía tener la puya bien templada.

Dámaso, en asuntos sexuales quería ser como un santo, pero ese remedio gatuno de su amigo, más que medicina le parecía un rito diabólico. Además, realizar esa curación estaba fuera del alcance de su capacidad de sacrificio, pues consideraba que era seguro que por un buen rato se le caería su miembro sexual, desde antes de que pudiera atrapar el gato.

Y el cura siguió sufriendo pero, poco después, analizando de otro modo el asunto, pensó que iba en contra de la corriente y no queriendo complicarse mas la vida aceptó de remedio el consejo de su amigo, de no considerar pecado el puya puya. Ya antes, habiéndole contado él su viejo problema de infertilidad a Sanapa, éste le había dicho que su problema de reproducción quizá podía ser curable. Ese día, Dámaso se puso contento, quería tener familia pero, por temor a la medicina que le recetaría su amigo, no le consultó enseguida cómo sería el remedio. Más tarde, con mucha cautela, le preguntó más afondo acerca del asunto y se dio cuenta que la cosa no parecía tan fuerte y que podía hacerse el tratamiento.

Sanapa era buen médico, de eso se daba cuenta Dámaso todos los días. El temor del cura para consultarlo era porque con frecuencia él le mamaba gallo y le hacía muchas picardías. Pero, sin importar lo duro que fuera el tratamiento, con tal de que le curara la infertilidad sexual, decidió enfrentar el asunto y se hizo examinar de su amigo médico. Sanapa, luego de examinarlo de un modo muy profesional, le dijo que su enfermedad estaba muy avanzada y que requería de un tratamiento especial, lento y riguroso. Para empezar le dio un purgante de leche de higuerón. Dámaso botó unas lombrices tan grandes que parecían culebras. Luego del efecto del purgante, Sanapa duró tres días alimentándolo con caldo de cacucho, un pez que abundaba en las quebradas de la región, y rodajas fritas de molongo, un gusano grande y gordo que se criaba en la pulpa podrida de los cogollos de los palmitos.

Desde que empezó el tratamiento, hasta que nació la primera hija suya, Dámaso tomó tres veces al día un remedio especial que le preparó Sanapa. Enseguida, paralelo al tratamiento médico inició las actividades sexuales con dureza y, desde entonces, en cualquier parte que anduviera no dudaba en quitarse la sotana y ponerla de tendido en el piso y en ella hacer puya puya con cuanta crica loca le abriera las piernas.

Con el remedio que le preparó Sanapa, la puya del cura se puso efectiva; luego de nueve meses de haber iniciado actividades sexuales, había días que nacían hasta tres niñas, hijas suyas. Lo raro era que en todos los partos nacía una hembra y nunca un hijo varón, que en este mundo era lo que él más quería tener. Y sus hijas eran inconfundibles, pues todas sus niñas se parecían; eran un poco más blancas que los nativos, muy hermosas, inteligentes y de buena salud; además, como característica exclusiva de ellas, todas tenían ojos grandes y azules y, por lo sensacionales que eran, en todas las comarcas las querían tener.

En el sistema de identidad de los nativos, además de los apellidos paterno y materno, se incluía el número de orden de nacimiento de cada hijo, teniendo en cuenta sólo el número de hijos reconocidos que tenía cada papá. Y, cuando no tenía número el nombre de una persona, era porque llevaba los dos apellidos de su mamá y no estaba reconocida por su padre, pero, en la práctica, casi nadie le agregaba el número a su apellido paterno. O sea que prácticamente usaban un modo de identidad igual al que existe en la Nación y, por lo general, cada persona llevaba consigo su nombre, elaborado a su manera, en figuras hechas en prendas de oro o en simples cuerdas, de acuerdo a su condición económica o social.

Por bromas de Sanapa con su amigo, las hijas de Dámaso llevaban el apellido Miti Miti Merlengo, sin tener en cuenta el orden de nacimiento de ellas, lo cual, según el jefe religioso indígena, además del apellido paterno, quería decir que ellas eran mitad india y mitad blanco.

El número de Miti Mitis creció rápido y pudieron ser varias centenas. Después, debido a su hermosura e inteligencia, casi todas fueron esposas de caciques o de jefes religiosos, pero, por ser todas mujeres, con sus muertes desapareció ese apellido.

 

Karuma, pocos días antes de su matrimonio con el cacique inca, tuvo un fuerte disgusto con su padre porque ni quería ni le gustaba el ‘chiquitín’ con quien él la iba a hacer casar. Ese día le dijo a su padre que las mieles suyas, con las que contaba el inca, ya habían sido de Matambo. Y el haber dado esas mieles era un asunto grave porque, antes, el pluma blanca Marimbo le había asegurado al cacique inca, que su hija era totalmente virgen.

En el trato matrimonial que el gran jefe había hecho con el inca, la virginidad era como un tesoro y ella lo sabía y le contó ese asunto a su padre con el propósito de evitar el matrimonio, pero, aunque él se enfureció con ella, de todos modos decidió dejar en firme el compromiso matrimonial. Marimbo sabía que muchas mujeres que tenían algún inconveniente por haber perdido la virginidad, solucionaban ese asunto untándose achiote en la crica y luego emborrachando a quien iban a engañar, antes de consumar el supuesto primer acto sexual. Con calma, Marimbo analizó ese asunto; a él le parecía que el diplomático inca era buen conocedor de jugadas políticas, pero poco sabio en las trampas de las mujeres del caribe. Poco después puso a una amante suya que sabía de ese asunto a asesorar a su hija en esa fraudulencia y se olvidó de ese inconveniente.

 

Matambo tenía su escuela de entrenamiento militar a orillas del camino Cau Cao, que era una vía continental hacia el sur, por la ribera del río que tenía ese mismo nombre y que ahora es conocido como Río Cauca. Y un poco más al sur de esa escuela, yendo por esa vía, estaba su centro de operaciones militares de invierno, que era su cuartel de prácticas militares desde cuando empezaban las lluvias, porque en el verano permanecía cerca a la orilla del mar, dirigiendo a sus hombres y atacando a los invasores blancos. Esa táctica se debía a que, por lo general, en el invierno los invasores no se aventuraban a internarse en el monte porque sabían que eran presa fácil de las flechas de los temibles ‘invisibles’, que era el apodo que les tenían los europeos a los guerreros nativos.

Casi pegado al cuartel de operaciones de Matambo, había un enorme palacio de Marimbo, que era conocido con el nombre de El Totumo, y que, por lo poco que lo visitaba, era el único palacio suyo donde tenía una sola esposa.

Karuma no se amañó en el territorio inca, y, con mucha tristeza, para no volver a vivir en esa tierra había planeado llegar con su esposo a El Totumo, decidida a fugársele allí al inca y camuflarse entre los habitantes de una región lejana que ella conocía. Aunque le parecía fácil realizar el engaño de su virginidad, había luchado con dureza y no le había permitido a su esposo que consumara con ella el matrimonio. Tal como lo suponía Marimbo, el inca era bastante ingenuo en las picardías de las mujeres, y ella, con el  argumento de que todavía no se sentía preparada para perder la virginidad, le pidió un plazo de dos veranos para consumar el matrimonio, cosa que con mucha calma y sacrificio le aceptó el inca. Y, cuando el plazo se cumplió, bajo llantos y juramento se comprometió con él a que lo complacería con todo el puya puya que quisiera, el día que llegara con ella a la orilla del río Sinú, que era su paraíso terrenal, y, con ese propósito, el inca venía con ella para Betancí y se aparecieron de sorpresa en El Totumo, que era un paso obligado en la ruta hacia el Sinú.

Era época de invierno, pero esa tarde había un sol despejado y en El Totumo había una reunión de líderes de las comarcas vecinas, cuyo propósito era orientar a la población sobre el enorme peligro que suponía la invasión de los blancos, y darles información en ese sentido, ya que, por la distancia de la costa, allí era poco lo que se sabía de ese asunto. Se trataba de varias conferencias que eran dadas por los religiosos Dámaso y Sanapa, por solicitud de Matambo.

Karuma desde niña era amiga de Sanapa y había sido alumna suya. Esa tarde, cuando ella lo vio se puso muy contenta porque creía que contaría con su ayuda para escapársele a su esposo. Le sorprendió la presencia del cura Dámaso porque, desde cuando secuestraron a Matambo, ella consideraba enemiga a toda la gente blanca. Discretamente, le dijo a su esposo que ella iba a averiguar cómo era el asunto con ese hombre blanco y con eso justificó una reunión privada con el jefe religioso indígena.

Sanapa atendió enseguida su solicitud y ordenó que les dieran la mejor atención posible al jefe inca y a sus numerosos acompañantes. Inaco dijo que estaba muy cansado y se acostó en una hamaca; y, mientras atendían a los demás, Karuma y Sanapa se fueron para una enramada, ubicada un poco retirada de donde quedó su esposo. Estando ellos en el comienzo del asunto que ella quería averiguar llegó el cura Dámaso, acompañado de un sacerdote indígena, a preguntarle a Sanapa sí esa tarde iban a continuar la conferencia. Sanapa le dijo a Dámaso que se quedara con ellos y envió al otro sacerdote a suspender por ese día el resto de la conferencia.

Desde que la vio llegar al sitio donde estaba dando la conferencia, el cura Dámaso quedó impresionado de la elegancia y hermosura de Karuma, que era una mujer esbelta, tan alta que su esposo apenas le llegaba a los hombros; su trato era atrayente, es decir, con sus gestos generaba confianza y deseos de tratar con ella. En ese momento comprendió que Matambo tenía razón al haber querido morirse de amor por ella, “una hembrota espectacular”, tal como la describía Sanapa.

Karuma, antes de casarse, además de contarle a Sanapa sus intimidades con Matambo, le había pedido ayuda para evitar su matrimonio. Los dos se trataban con confianza y el jefe religioso hizo todo lo que pudo para ayudarla pero el gran jefe quería hacer una gran alianza con los incas y por eso no hubo manera de evitar el matrimonio de su hija con un hermano del gran jefe Cápac.

Esa tarde, cuando Karuma le pidió explicaciones a Sanapa acerca de la presencia de ese hombre blanco en su territorio, él, con su clásica picardía, le respondió que había venido a traerle su “adorado maridito”. Karuma, sabiendo que él era un gran bromista, no le creyó, pero en ese instante vio venir a Dámaso acompañado del otro sacerdote, y le pidió a Sanapa que le permitiera que el propio hombre blanco le contara ese asunto. Por eso fue que Sanapa le dijo a Dámaso que se quedara con ellos y, aunque el cura le confirmó el asunto, ella no podía creer en tanta dicha; dijo que para creerlo tendría que ver a Matambo. Dámaso le respondió que Matambo no estaba lejos y que si ella quería, con mucho gusto la llevaba a donde él estaba. Ella, con gran delicadeza, le pidió el favor de que la llevara enseguida a ese lugar, pero Sanapa pensó que eso no era apropiado y le preguntó qué harían para que Inaco no se diera cuenta de esas cosas, a lo cual le respondió que si el asunto resultaba positivo habría que conseguirle otra esposa al inca, porque si ella encontraba a Matambo se quedaba con él enseguida. Y, dando la impresión de estar dispuesta a afrontar cualquier cosa en ese sentido, salió con Dámaso hacia el cuartel vecino.

Poco después, en el momento que Karuma y el cura llegaron al cuartel, hallaron a Matambo muy concentrado, tratando de elaborar un sistema descomplicado de enseñanza de números y letras, y de repente él vio a su lado a Karuma, escondida detrás de Dámaso. El cura le dijo: “Aquí os traigo lo que le faltaba a tu vida”, y tomándola de una mano le entregó su adorada Karuma a Matambo. Él, luego de muchos besos y abrazos con ella, le respondió: “Por muy completa que sea mi vida, nunca tendré cómo pagarle los favores que usted me ha hecho.” Los dos amantes tenían igual estatura, ellos siguieron charlando y acariciándose y Dámaso no tuvo otra alternativa que regresar sólo a El Totumo.

Ese mismo día, en presencia de Sanapa, Karuma le dijo al inca que ella nunca se había considerado como su esposa sino como secuestrada suya, y que preferiría la muerte que acostarse con él. Además, añadió que para no incumplir su juramento no le permitiría llegar a la orilla del río Sinú. Le pidió a Matambo que lo detuviera, pero él no quiso forzar ese asunto, por lo cual ella le pidió a Dámaso que fuera a buscar a su padre; el cura madrugó a hacer esa diligencia y el gran jefe no demoró en acudir.

Poco tiempo después, para solucionar el asunto, el gran jefe indemnizó con oro y le dio otra hija suya de esposa al muy enamorado inca; luego anuló el matrimonio de Karuma y revivió el compromiso matrimonial de su hija con Matambo.

El regreso de Karuma, casi igual a lo que había ocurrido con el de Matambo, se convirtió en un gran acontecimiento en todo el territorio que gobernaba Marimbo. Y el matrimonio de Matambo y Karuma se realizó a los pocos días, en uno de los palacios del gran jefe en Betancí. Para ese día, ellos habían organizado una pequeña fiesta pero, por las adversidades que habían sufrido antes los novios, la fiesta fue larga y espectacular.

Poco antes del matrimonio, en presencia de Dámaso y Sanapa, Matambo le dijo a su novia que, por la invasión de los blancos, las circunstancias no eran adecuadas para hacer la fiesta que ameritaba ese acontecimiento. Ella, muy tranquila y con la picardía de siempre, le respondió que las pomposas fiestas palaciegas más que divertidas le parecían engorrosas, y que lo único que quería en esta vida era seguir puyando con él, como lo habían hecho cuando eran amantes. Al oír eso, todos soltaron una carcajada; al cura Dámaso le fascinaba ese comportamiento ardiente, natural y sin tapujos de las mujeres de este territorio.

Desde el comienzo, a Matambo le fue muy bien en la enseñanza y uso del sistema numérico universal que usaban los invasores españoles. Pero antes, para poder enseñarlo a su gente, tuvo que aclararle al gran jefe pluma blanca que el sistema numérico no era invento ni propiedad de los invasores españoles, y ni siquiera de gente blanca, sino de sabios de raza india que habitaban en otros lugares de la tierra. En esa ocasión, Matambo aprovechó para explicarle al gran jefe que las letras que los invasores usaban para escribir tampoco eran de su propiedad y que tenían un origen muy parecido al de los números.

Los nativos, para contar usaban un sistema con nudos o rayas que, además de engorroso y complicado, carecía de cualidades para hacer cuentas u operaciones matemáticas. Sabían dibujar, pero no manejaban escritura de palabras. Para la época del matrimonio de Karuma, la aplicación del recién aprendido sistema numérico ya estaba siendo útil en las tropas de Matambo y su uso se estaba generalizando.

El asunto de los números empezó como cosa de uso militar, pero muy pronto se regó a toda la gente; por todas partes se entusiasmaron y empezaron a practicar con ellos, contando frutas o cualquier cosa y usando conchas de balsa y carbón de leña para escribirlos.

Por ese entusiasmo general con los números, el gran jefe pluma blanca se vio obligado a pedirle al cura Dámaso que le enseñara el manejo del sistema numérico, cosa que aprendió rapidísimo, incluyendo las operaciones matemáticas básicas, con las cuales quedó fascinado.

Pero, aunque por todas partes estaban aprendiendo a manejar los números, ese paso no llenaba las expectativas de Matambo; él quería que todos sus paisanos aprendieran a leer y escribir con las mismas letras que usaban los ‘sabios’ blancos y para ese propósito estaba dispuesto a hacer cualquier sacrificio. Sin embargo, muchos gobernadores ya habían rechazado esa idea porque creían que para sus élites sociales no era conveniente enseñarle mucho al pueblo raso, y justificaban esa oposición añadiendo que por ese inconveniente social, la sabiduría, desde tiempos remotos le había sido prohibida a la población rasa. Pero él sabía que el gran jefe pluma blanca había quedado positivamente impresionado con los números y aprovechó esa coyuntura para proponerle la enseñanza y aprendizaje de las letras para usarlas en correo militar secreto. Esperaba que con las letras ocurriera igual que con los números.

El día que hablaron de ese tema, Matambo le dijo al gran jefe pluma blanca que si ellos aprendían a usar las letras en asuntos militares, sería igual que atacar a los invasores con sus propias armas. Para demostrarle al gran jefe el poder militar que podía surgir de las letras, Matambo le pidió que dijera una frase pequeña en arauano, un idioma entendido por muy pocas personas de su territorio. Él escribió lo dicho por el gran jefe y luego hizo venir a Dámaso para que leyera el escrito.

 

Nota: El 13 y el 27 de junio de este año (2.016) habrá cambio de capítulos, es decir, desaparecerán los antes publicados y aparecerá, en orden normal de las páginas de la obra, un capítulo nuevo. Quienes deseen leer el libro sin tener que esperar la salida de capítulos, además de hacerme un favor que les agradezco, lo pueden comprar por un pequeño costo en siguiente enlace:

 

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lunes, 16 de noviembre de 2015

LA HUMANIDAD DEL FUTURO


Hace pocos días, la Corte Constitucional de Colombia aprobó la adopción de niños a las parejas de homosexuales. Muy pronto, esa noticia le dio la vuelta al mundo y en Colombia hubo voces a favor y en contra de esa determinación. Quienes están a favor de este asunto dicen que la corte tomó una determinación que favorece a los niños huérfanos y que hace justicia con la comunidad gay, y quienes están en contra aseguran que con eso se afecta la personalidad de los niños adoptados por esas parejas, ya que lo más seguro es que como guía personal tomarán la orientación sexual de sus padres adoptivos, cosa que soportan con el argumento de que la mayoría de los hijos toman como ejemplo la actitud de sus padres.

En la entrada de este blog titulada EN EL AÑO 2.050 NO HABRÁ GENTE PARA TANTA CAMA expliqué que la humanidad está en el techo máximo de su número de población y que, debido a que las mujeres bajaron de parir 12 hijos a menos de 2 en promedio, en ese año el número de habitantes en el mundo descenderá casi a la mitad de la población que hay ahora.

Pero, desde mi punto de vista, en la población humana no sólo habrá una gran reducción, sino que se convertirá en una humanidad totalmente distinta. Creo que el homosexualismo va a crecer enormemente y que ese es el paso que sigue para que la gente se convierta en individuos híbridos, indiferentes al sexo, dependientes de la tecnología y adictos a los narcóticos. Veo venir una humanidad sexo independiente, vegetariana, y que considerará asquerosas las relaciones sexuales y que, como los árboles, mediante un proceso de mutualismo podrá reproducirse individualmente.

En lo que tiene que ver con la religión, creo que la Iglesia perderá la jefatura del cristianismo y que la gente va a seguir creyendo en Dios pero sin seguir los patrones de ninguna de las organizaciones religiosas existententes, es decir, creo que cada quien llevará su propio dios por dentro.

lunes, 22 de septiembre de 2014

EL ADOCTRINAMIENTO QUE ENVILECE LA MENTALIDAD HUMANA

Este es un resumen de algunos de los sucesos más absurdos que han surgido por estupidez o ingenuidad humana y fanatismo religioso. 

El fanatismo musulmán violento surge de un adoctrinamiento radical y perverso que somete y envilece a numerosas sectas islamistas. Y, como veremos, por el sometimiento del fanatismo religioso violento han surgido las idiosincrasias que han generado las acciones terroristas y criminales mas absurdas de la humanidad.

En la antigüedad, los líderes religiosos judíos predicaron y establecieron que el dios de Israel era el único Creador del universo que existía y que Él había elegido y bendecido únicamente a las tribus de los 12 hijos de Jacob que se hallaban esparcidas en Judea, es decir, al pueblo judío, y que a ellos los había designado para que en el futuro dirigieran y gobernaran al resto de la humanidad y les había concedido el Don para que, con el correr del tiempo, todos los demás pueblos humanos fueran sus esclavos o vasallos.

 Los judíos proclamaban y creían que ningún otro pueblo había sido elegido de Dios y, cuando podían, marcaban las viviendas de los integrantes de otras tribus y por el mero hecho de no ser judíos los asesinaban. Por sus creencias religiosas estaban seguros de que ellos algún día podrían eliminar o esclavizar a los seguidores de las demás religiones, y a quienes no fueran judíos los consideraban de una clase social mas baja.

 Debido a que muchas veces en Judea habían pestes o escaseaba la comida, con frecuencia había emigraciones judías y, con propósitos expansionistas, los israelitas siempre trataban de formar Estados judíos independientes dentro de las tribus o naciones que los acogían, sin importarles a ellos lo bien que los recibieran o trataran en los lugares extranjeros.

Para ellos, el mero hecho de ser judíos significaba tener una posición divina y social mas alta que el resto de la humanidad, ya que según sus creencias, ese único dios, en dos láminas de piedra les escribió, "con su propio dedo", los Diez Mandamientos, en los cuales basaban sus ideas religiosas y por lo tanto creían que, en general, sus enseñanzas eran instrucciones directas de Dios y que con su apoyo se tomarían el mundo.

Después, basada en las ideas religiosas judías, surgió la Iglesia, una entidad perversa que, como veremos mas adelante, estableció otras creencias religiosas muy parecidas pero mas absurdas que las judías, respecto a creer que el Creador eligió y bendijo a un sólo pueblo, pues, desde su inicio, la Iglesia nacionalizó a un supuesto hijo de Dios que era judío y como Salvador lo usó para exterminar a las demás creencias religiosas y esclavizar a la humanidad, pero, aunque con su Cristo arrasó mas de medio mundo, no logró coronar su objetivo y la antigua creencia judía de ser ellos el único pueblo de Dios, aún existe en buena parte de la población judía moderna.

Y basado en las creencias de las religiones judía y cristiana, un sujeto que es conocido como el profeta Mahoma, hace 14 siglos inventó el Islam, la última organización religiosa que ha sido universalmente nefasta para la humanidad. Este personaje aún es venerado por los musulmanes como un auténtico profeta y aliado de Dios, pero, según registros históricos, él no tuvo ninguna de las virtudes divinas que le atribuyen sus creyentes sino que fue un tipo, totalmente delincuente, que cometió todos los delitos y maldades humanamente posibles. 

Mahoma era huérfano y analfabeta y fue criado por un tío suyo, llamado Abu Talib, y siendo joven fue caravanero del desierto, luego se casó con su patrona, una viuda rica que era mayor que él y llamada Jadiya, y mas tarde, con el patrocinio de su esposa proclamó la absurda noticia de que, hallándose meditando en una cueva, se le había presentado el arcángel Gabriel con el anuncio de que Dios lo había elegido a él como el último profeta para que anunciara el Día del Juicio Final.

 Después, Mahoma predicó ese discurso obligando a la gente a creer en sus sermones, pero nunca les dijo a sus obligados creyentes la fecha del Día del Juicio Final; lo que hizo fue armar un poderoso ejército y con él sometió y esclavizó todos los pueblos que pudo y, haciéndoles creer a los ingenuos que al convertirse en musulmanes Dios les asignaba una posición social mas alta; además de cobrarles impuestos a sus creyentes, les llenó sus mentes de odio y de fanatismo religioso ostentoso. Mas adelante hay un resumen de los hechos nefastos que generó este personaje; a continuación veamos unas 'perlas' de la Iglesia.

HECHOS MEMORABLES DE LA IGLESIA

En el segundo y último siglo del Renacimiento, el papa León X, quien ejerció el pontificado del año 1.513 al 1.521, estableció un pago 'divino' de intereses de cien libras de oro por cada libra del metal precioso que los 'fieles' depositaran en el pontificado. Y, según sus prédicas, todos los que depositaran oro en la Santa Sede, además de recibir esos extraordinarios intereses, aseguraban la entrada a la Gloria de Dios. Y con mucha sutileza, su santidad les explicaba a los interesados en ese asunto, que, cuando ellos fallecieran, irían directos a la Gloria, donde, el propio Dios, a sus almas les devolvería sus tesoros junto con los enormes intereses; y como eso lo decía nadie menos que su santidad, sin dudar de las palabras del papa, muchos le creyeron y hasta se endeudaron para entregarle bastante oro a la Santa Iglesia.

Según escritos históricos, el papa León X le estableció un precio al perdón de cada uno de los pecados reconocidos por la Iglesia y en el año 1.517 dictó una ley, conocida como Taxa Camarae, con la que se regulaba ese cobro y autorizó descuentos especiales cuando se cancelaba el pecado por adelantado, es decir, antes de cometerlo. Y en el lapso de este pontificado se destacó como gran recaudador de tesoros por el pago de indulgencias y de pecados realizados o a realizar, el monje alemán Johann Tetzel.

Su santidad Leon X no fue un papa religioso, sino un oligarca sumamente pícaro y amante de los lujos costosísimos que, para sostener su elevado estilo de vida y la construcción de la Basílica de San Pedro, se inventó un sinnúmero de trampas con las que estafaba o tumbaba a los ingenuos, que en esa época era casi toda la humanidad, incluidos muchos ricos creyentes, pero él no fue el primer papa bandido, pues la perversidad de los pontífices de la Iglesia era sumamente antigua y él lo sabía; para dar una idea de lo antiguo del asunto, sirve reseñar que su santidad Leon X, poco después de haber ascendido a cardenal a su amigo, el poeta Pietro Bembo, le escribió una carta en la que entre cosas le decía: "desde tiempos inmemorables es sabido cuán provechosa nos ha resultado esta fábula de Jesucristo...... , puesto que Dios nos dio el papado, disfrutémoslo."

En Alemania, las muy descaradas actividades recaudadoras del monje Tetzel hicieron enojar al teólogo Martin Lutero, quien indignado inició una campaña en contra del pontífice y de la Iglesia Romana, lo que dio como resultado el surgimiento de la Iglesia Protestante, una rama religiosa católica que se separó del pontificado romano y que continua aparte pero que en contra de la Iglesia no imita las guerras y el terrorismo interno que existe entre las divisiones  musulmanas.

Los siglos XV y XVI son considerados como la época del Renacimiento en Occidente. En esa época vivió y ejerció el pontificado su santidad León X, y, además de muchos papas criminales, en esos dos siglos nacieron, vivieron y actuaron numerosos genios de la humanidad, entre los cuales los muy famosos Leonardo da Vinci, Galileo Galilei, Cristóbal Colón, Bruno Giordano, Miguel Ángel y numerosos hombres que se atrevieron a creer mas en sus capacidades científicas que en fantasías religiosas.

El siguiente segmento es un resumen de las acciones de tres de los personajes que mas influyeron en el cambio mental y cultural que surgió con el Renacimiento en el hemisferio occidental. Los nombres de estos personajes fueron Bruno Giordano y Galileo Galilei, ambos científicos, y Roberto Francisco Rómulo Belarmino, un 'sabio' inquisidor fanático a los asesinatos por discrepancias religiosas.

Bruno Giordano ejerció como profesor de astronomía en la misma época en que Roberto Francisco Belarmino enseñaba esa misma ciencia en la Universidad Católica de Lovaina, pero estos dos profesores enseñaban sobre universos muy distintos. El universo de Giordano era un espacio infinito y en éste la Tierra giraba alrededor del sol, que, según explicaba, era una estrella que formaba uno de los tantos millones de grupos planetarios del universo, el cual, como ya se dijo, Bruno describía como infinito, y en este universo el Cielo no existía. Este científico enseñaba, de manera ampliada con sus investigaciones personales, la teoría heliocéntrica de Nicolás Copérnico, cosa que era muy distinta al universo que enseñaba Belarmino, que era el que reconocía la Iglesia, en el cual la Tierra era el centro del universo y todo giraba alrededor de ella y por debajo del Cielo, que era la Gloria o Paraíso de Dios.

Belarmino era un inquisidor convencido de que Dios había facultado a la Iglesia para ejecutar a todos aquellos que no estuvieran de acuerdo con lo que predicaba, ordenaba y exigía el papa, supuestamente, en cumplimiento de la voluntad de Jesucristo. Como inquisidor y juez, Belarmino ordenó un sinnúmero de ejecuciones y su fanatismo religioso lo convirtió en uno de los hombres más sanguinarios y asesinos de su tiempo, pero él murió convencido de que sus crímenes eran obras divinas aprobadas por leyes escritas por el mismísimo Dios. Alguna veces dijo: “La doctrina de que la Tierra no es ni el centro del universo ni inamovible, sino que se mueve incluso con una rotación diaria, es absurda, tanto filosófica como teológicamente falsa, y como mínimo un error de fe.”

Por discrepancias científicas, la Iglesia hizo poner preso a Bruno Giordano y le asignó ese proceso al inquisidor Belarmino, quien, ejerciendo como juez, no dudó en condenarlo por herejía, por lo cual el científico fue quemado en una hoguera, a la vista del público, el 17 de febrero del año 1.600.
Belarmino fue un inquisidor cruel que siempre actuaba a nombre de Jesucristo, el dios romano, que, según la Iglesia, es el Salvador de almas de la Humanidad, pero que en ese entonces, en vez de actuar como salvador de almas, el Cristo romano era un supuesto ser divino manejado por la Inquisición como un fantasma desquiciado y criminal, que con sus crímenes y delitos beneficiaba a la Santa Iglesia, la entidad que lo implantó en Roma como un dios verdadero, pero del cual nunca se han tenido registros históricos de su existencia ni mucho menos de que haya salvado a alguien, sino que, al contrario, los historiadores registraron que la Iglesia ha hecho asesinar tanta gente y cometer tantos robos y delitos por infringir las absurdas reglas del Cristo romano, que, si éstos se pudieran contar, quizá hasta podrían superar a los que hubo en las dos guerras mundiales.

Y, poco después de la ejecución de Giordano, el inquisidor y juez Belarmino, por decir lo mismo del universo, condenó al también científico y sabio Galileo Galilei, y con esa condena se llenó la copa que, para fortuna de Occidente, produjo el divorcio perpetuo de la Iglesia y la Ciencia.
Hoy en día, en el Mundo Occidental, Bruno y Galileo son considerados como los pilares de la ciencia moderna. Y Roberto Francisco Belarmino, el inquisidor que los condenó fue beatificado y canonizado por el papa Pío XI en el año 1930, y declarado como Doctor de la Iglesia en el año 1.931; y el papa Pablo VI creó un título cardenalicio a nombre de este santo exterminador de sabios y 'herejes', cátedra de la cual fue director hasta el día de su elección como pontífice el actual papa Francisco. Y aunque desde hace tiempo desapareció la Inquisición, en Occidente el fanatismo religioso por adoctrinamiento eclesiástico aún sigue envileciendo la mentalidad humana, cosa que continuará mientras la multimillonaria Iglesia, por ser la dueña o mayor accionista de los planteles educativos, tenga el control de la educación en este hemisferio del mundo.

Ya en esa época, debido a su enorme y famosa sabiduría, fue difícil condenar a Galileo, inclusive, la Iglesia no logró quemarlo en la hoguera y a la vista del público, como había hecho con Bruno y como era su deseo para disuadir a la gente ilustrada que empezaba a comentar sus dudas respecto a la existencia del Cielo, es decir, a los líderes estudiosos y poderosos que empezaron a insinuar que dudaban de que por encima de la Tierra existiera la tan eclesiásticamente predicada Gloria y Paraíso de Dios.

 Belarmino, quien era sobrino del papa Marcelo II y considerado como 'el martillo de los herejes', durante el proceso de Giordano declaró: "Afirmar que la Tierra gira alrededor del sol es tan erróneo como proclamar que Jesús no nació de una virgen", y, por el beneficio que le aportaba a la Santa Sede, para la Iglesia era mejor acabar con los astrónomos que con la creencia de la existencia de un cielo por encima de la Tierra, pues, si Jesucristo se quedaba sin cielo de donde vigilarnos, el Cristo romano no sería tan real ni tan poderoso como afirmaba la Santa Iglesia.
En esos tiempos el papa era un rey de reyes, con facultades para destituir, encarcelar, anular o elegir a cualquier monarca de Occidente y, por tener ese poder, también tenía enemigos políticos pudientes que todo el tiempo estaban buscando alguna fórmula que debilitara los poderes del pontífice, lo cual muchas veces incluía las investigaciones científicas, cosa que quizá fue la razón por la que el científico Galileo contó con el apoyo de gran parte de los políticos poderosos de Italia, quienes impidieron su ejecución.

En esos procesos, tanto la Iglesia como los protestantes estuvieron en contra de la existencia del universo que enseñaban los dos científicos y, con el beneplácito católico, sus tesis fueron anuladas por Belarmino, pero luego hubo un surgimiento continuo de sabios y genios que lograron demostrar que muchas de las prédicas religiosas eclesiásticas apenas han sido unas farsas absurdas. Y aunque todavía  la mayor parte de la población de Occidente es cristiana, cada día son menos los de esta parte del mundo que creen que el Creador tenga semejanza humana y haya tenido un hijo con una mujer, es decir, la mayoría de la gente de este hemisferio es católica, pero casi nadie cree que el papa represente a un hijo Dios, y en todos los países occidentales cada día aumentan los que creen que el Creador es una energía evolutiva inmaterial y que por lo tanto jamás ha tenido apariencia humana, ni mucho menos un hijo y dios material, como asegura la Iglesia acerca de las dos naturalezas de Jesús. Y además casi toda la gente de Occidente sabe que la ciencia médica considera imposible que una mujer siga siendo virgen después de un parto normal, como, según la Iglesia, fueron los partos de la virgen María.

 Cabe explicar que la Iglesia asegura que Jesús está compuesto de dos naturalezas: una divina y la otra humana. Y si nos atenemos a la ciencia médica, la naturaleza humana de Jesús, cuando nació, inevitablemente debió acabar con la virginidad de su madre. O sea que, debido a los avances científicos, el Cristo romano ya no tiene Cielo de donde vigilarnos, ni puede ser hijo de una virgen como aseguraba en su tiempo de inquisidor y juez, el ahora santo y doctor de la Iglesia, Roberto Francisco Rómulo Belarmino.

Investigando los registros históricos podemos deducir que los grandes dirigentes religiosos no fueron personas creyentes de lo que predicaban sino líderes políticos perversos que, fingiendo ser sabios creyentes, astutamente se las arreglaban para convencer de sus farsas religiosas al pueblo raso y luego usaban la fe de los creyentes como herramienta de presión política para llenarse de riquezas y poderes personales. Sin embargo, hay datos que aseguran que los primeros emperadores romanos creían que existían varios dioses y que el mas poderoso era Júpiter, el dios de Roma, y también se dice que la mayoría de esos emperadores no creyeron que existiera el Demonio, y que, en vez de pedir milagros, trataban de evitar el enojo de los dioses aplicando diversos modos de sacrificios.

En la actualidad nadie sabe en qué jerarquía religiosa estaba el inventor de la fe cristiana en la época que fue endiosado. Pero se sabe que la endiosada de Jesús fue legitimada en el primer concilio de Nicea, en el año 325, por la presión política del emperador Constantino I, quien, poco antes, ayudado por los cristianos había conquistado el trono del imperio romano y quien en la práctica fue el primer emperador romano que a la vez fue jefe de la religión cristiana. Y también se sabe que fue desde ese entonces que la monarquía romana empezó a establecer y a predicar que Roma había sido elegida por el 'Salvador de la Humanidad' como su Santa Sede.

Es bastante probable que Jesús haya existido y que hubiera sido religioso o filósofo, pero, sin lugar a dudas, el Hijo de Dios y Salvador Humano eclesiástico, fue una herramienta política creada por la antigua monarquía romana para someter y esclavizar a la humanidad. Y si se analiza el asunto, es fácil hallar inconsistencias, pues, según las prédicas de la Iglesia, Jesús es un hijo de Dios que surgió para salvar a la humanidad, pero no hay prueba de que haya hecho salvación alguna, y aunque el supuesto Salvador nació en un territorio judío en el que todos odiaban al imperio romano, tanto por el fanatismo religioso como porque los tenía casi sometidos a la esclavitud, los papas siguientes decretaron que el dios de Israel había elegido a Roma como su Santa Sede y que sólo salvaría las almas de las personas que creyeran en sus divinidades, se sometieran al papa romano y, además de lo anterior, para ser 'salvado', el creyente tenía que pagar los 'impuestos del alma' que estableció la Santa Sede romana, reglas estas que convirtieron a Jesucristo, no propiamente en un salvador de almas sino en una mina de riquezas a perpetuidad para la monarquía eclesiástica romana, pero, vale reconocerlo, la culpa de que a estas alturas siga funcionando ese ordeñe engañoso, no es del Vaticano, sino, además de casi todos los gobiernos del hemisferio occidental, de la gente ingenua que sigue creyendo que para merecer la Gloria de Dios tiene que creer en el Cristo romano y dejarse ordeñar de la Santa Sede.

 Las prédicas de la existencia del 'Salvador' solo han sido un plante de la Iglesia, pues conseguir riqueza y liderazgo político han sido siempre los verdaderos propósitos de la Santa Sede. En la antigüedad, las reglas eclesiásticas del Cristo romano eran que quien no fuera cristiano, debía ser ejecutado por infiel y sus bienes entregados a la Santa Iglesia; y, a cambio de supuestamente obtener la Gloria de Dios, todos los cristianos estaban obligados a entregarle a la Iglesia, como pago de los obligados Diezmos y Primicias, el 10 por ciento de todo lo que se ganaran y el primer producto de lo que inventaran o cosecharan. Y aunque hubo muchos papas bandidos que empobrecieron a la Santa Sede, los robos y los negocios perversos eclesiásticos han sido perpetuos y por eso hoy en día la Iglesia es la entidad mas rica del mundo.


La esclavitud humana fue legalizada por el papa Nicolás V, en el año 1.455, mediante las bulas Dum Diversa y Romanos Pontifex.  Después, durante mucho tiempo, los 'infieles' pobres, aunque debían ser ejecutados, no fueron asesinados sino que, junto con los hijos 'bastardos' de los curas, eran esclavizados o vendidos como tales por la Iglesia; y los hijos naturales de hombres libres y habidos sin matrimonio eclesiástico -o en concubinato según la Iglesia-, también eran considerados como bastardos y, entre otras limitaciones, éstos y sus madres no tenían derecho a herencia ni a ser educados en colegios de la Iglesia, que, como ocurre en la actualidad en los países occidentales con la educación privada, en esa época era la dueña de casi todos los centros educativos de Occidente. Y aunque a éstos la Iglesia los despreciaba y les aplicaba muchas limitaciones sociales; a la buena o a la mala, los 'bastardos' y las 'concubinas', supuestamente para salvar sus almas también estaban obligados a pagarle diezmos y primicias a la Santa Iglesia, creer en el Cristo romano y cumplir las órdenes de la Santa Sede.



ORIGEN Y RESUMEN HISTÓRICO DEL ISLAM.


Según datos históricos, Jadiya, la esposa oligarca de Mahoma fue su primera creyente y lo patrocinó para que con ella y su tío Abu Talib fundaran en sociedad la religión musulmana. Y, gracias al dinero de Jadiya, los creyentes musulmanes crecieron como espuma y rápidamente el desde entonces profeta Mahoma organizó un poderoso ejército que sometía y obligaba a los pueblos vencidos a creer en las reglas o leyes que, supuestamente, por orden de Alá (Dios), le daba a él el arcángel Gabriel.

Igual a lo que ya había ocurrido con el cristianismo, en poco tiempo el Islam, imitando a la Iglesia Romana, también se convirtió en una organización religiosa que, además de riqueza, le dio un poder político enorme su fundador, quien hasta entonces había vivido holgadamente de la riqueza de su esposa Jadiya y quizá por eso durante los 24 años que estuvo casado con ella no tuvo mas esposa ni romance conocido. Pero las cosas sentimentales de Mahoma cambiaron en el año 619 cuando, misteriosamente, murieron Jadiya y el tío y socio del profeta, quedando el Islam, que ya era una gran organización religiosa, guerrera y productora de riqueza, bajo el control absoluto de Mahoma.

Los musulmanes definen la época de la muerte de Jadiya como 'El año de los dolores', y suelen exagerar la tristeza que sintió Mahoma ese año cuando murieron su esposa y su tío Abu Talib, pero, según registros históricos, poco después de esos sucesos el profeta se casó dos veces y la segunda vez fue con una niña, de nombre Aisha, que solo tenía 9 años. Y en los 13 años que vivió después de la muerte de su esposa Jadiya, el profeta contrajo matrimonio alrededor de 30 veces, aunque de sus esposas sólo es conocido el nombre de poco mas de una docena.

Sin lugar a dudas, Mahoma fue un gran oportunista. Se casó con una mujer rica que, según algunos historiadores, era una viuda oligarca bastante mayor que él, y todo apunta a que durante todo ese matrimonio la que mandaba era ella, inclusive, según rumores históricos, el cuento de la aparecida del arcángel Gabriel no lo inventó él sino ella, cosa que pudo ser cierta ya que sus prédicas religiosas contenían una mezcla bien hecha de las escrituras sagradas judía y cristiana, y Mahoma, por ser pobre era analfabeta y quizá incapaz de inventar ese lío, pero su esposa, que hacía parte de la oligarquía de una tribu árabe, lo más seguro es que fue instruida y tuvo la capacidad para armar esa magistral farsa.
Pero, aunque hubiera sido pobre, los detalles históricos apuntan a que Mahoma era un hombre sumamente astuto y conchudo pues, luego de dar a conocer la farsa de las aparecidas del arcángel Gabriel, se inventó el cuento de que por 'prescripción coránica', él no podía participar físicamente en ningún combate y con ese pretexto ganó o perdió todas sus guerras sin participar físicamente en ninguna de ellas, y, por haber tenido tantas esposas, es deducible que buena parte de su tiempo la pasara conquistando romances y teniendo relaciones sexuales. 

Además, por los historiadores se sabe que sus suegros de confianza sí eran bravos combatientes y que a ellos les delegaba el mando de sus ejércitos y el reparto de los botines de guerra. Y de igual forma se sabe que supuestamente para repartir entre los necesitados, a  Mahoma había que darle una quinta parte de todo lo que producía el Islam, tanto en guerras como en impuestos religiosos; y que además, para agrandar su parte, él cobraba 45 onzas de plata por la libertad de cada prisionero de guerra.
Mahoma murió el 8 de julio del año 632. No se sabe la causa de su muerte, pero se sabe que convivía con varias esposas y que sus hombres de mayor confianza eran algunos de sus suegros y sus dos yernos. Con Jadiya tuvo seis hijos, cuatro hembras y dos varones pero los dos niños murieron pequeños, y quizá por no tener hijo varón vivo, el profeta no eligió heredero para que lo sucediera en la jefatura del Islam.

Lo mas seguro es que al profeta Mahoma lo querían o lo buscaban los necesitados y las mujeres porque repartía dinero a montones, pero, cuando él murió, finalizó ese reparto y empezaron los problemas internos en su organización, porque, como ya se dijo, el profeta no dejó sucesor elegido, y la plana mayor de sus ejércitos estaba compuesta por dos suegros y dos yernos suyos que eran jefes guerreros, saqueadores y sometedores de pueblos, es decir, 4 hombres bandidos y curtidos en guerras, entre los cuales ninguno tenía la audacia de Mahoma ni vocación religiosa alguna, sino que por orden del profeta, para lograr sus propósitos económicos y políticos, éstos fingían ser religiosos y usaban el Islam para sometimiento religioso y como herramienta de chantaje y de adoctrinamiento político.
Los dos suegros y líderes de confianza de Mahoma, cuando él murió, fueron el padre de Aisha, conocido como Abu Bakr, quien, luego de varios líos internos, lo sucedió como califa desde el año 626 hasta el 634; y Umar ibn (Omar en español), quien fue elegido por su antecesor porque ya era enemigo del futuro califa Ali, debido a que éste exigía el trono por ser yerno y familiar del profeta, y quien con muchos conflictos bélicos internos y externos ocupó el trono desde el 634 hasta cuando fue asesinado en el año 644; y los dos yernos que también ocuparon el trono musulmán fueron Uthman ibn, quien se casó con dos de las hijas de Mahoma y quien con sus numerosos ejércitos saqueó y sometió al Islam un enorme territorio y fue califa desde el año 644 hasta el 656, cuando, igual que su antecesor, por rivalidades internas fue asesinado; y Ali ibn, el esposo de Fátima, quien además de yerno era hijo del tío del profeta y por lo tanto primo de Mahoma, y quien ocupó el califato desde el 656 hasta el 661, cuando, antes de ser asesinado, fue destronado por sus rivales políticos.

Esos dos suegros y los dos yernos de Mahoma que después de la muerte del profeta tomaron el mando musulmán, además de guerreros eran hombres ambiciosos que cada uno tenía propósitos personales distintos y nada de vocación religiosa. Para abreviar las cosas, resumo en que de la elección de Abu Bakr resultó dividido el Islam entre las tribus chiítas y sunnitas de las que hacían parte los 4 líderes del Islam, y, desde entonces, por asuntos económicos y políticos, las dos divisiones se convirtieron en enemigas a muerte. Y, de la primera guerra entre esas dos divisiones musulmanas, surgió otra división islamista que es conocida como los jariyies, es decir, originarios de la tribu de Jadiya, la primera esposa de Mahoma, y que es otra secta radical que desde su nacimiento es enemiga a muerte de las dos primeras. 

Después, la enemistad a muerte entre las divisiones musulmanas ha evolucionado mediante un adoctrinamiento religioso que ha consistido en que el líder de cada nueva secta musulmana, mediante un adoctrinamiento perverso, convence a los pueblos sometidos o aliados suyos de ser él el verdadero mensajero de Dios y el único reemplazo del profeta, y que las demás sectas musulmanas están dirigidas por falsos profetas y que todas aquellas, por haber traicionado al profeta Mahoma y a Alá, por orden de Dios deben ser eliminadas. Vale añadir que, por asuntos económicos y/o políticos, de esas tres divisiones han surgido numerosas sectas religiosas radicales y terroristas, como, por ejemplo, Al Qaeda y el Estado Islámico, que casi todas son o en cualquier momento se convierten en enemigas a muerte entre sí.

Y no obstante a que esos 4 primeros jefes musulmanes fueron los causantes del problema que todavía tiene divididos y en guerra a los creyentes del Islam, paradójicamente, estos 4 legendarios líderes guerreros son considerados por los musulmanes como "los cuatro califas bien dirigidos". Y, según registros históricos, esos 4 califas murieron asesinados entre ellos mismos, en conflictos por asuntos políticos y económicos que siguieron siendo los mismos por los que desde entonces, sucesivamente, hasta la actualidad ha tenido a la población de cada una de las divisiones musulmanas en guerras y en enemigas a muerte entre sí. 

La causa de esos conflictos nace del hecho de que cada división es adoctrinada con la convicción religiosa de que Alá y el profeta Mahoma aman solo a la secta personal a la que pertenecen y que Dios les ordena asesinar a sus enemigos musulmanes, y que por ser diabólica, también les ordena exterminar a la población de Occidente, creencia que es similar a la que predicaban en la antigüedad los líderes judíos y los pontífices romanos, lo cual aún es el adoctrinamiento musulmán que envilece la mentalidad de los creyentes del Islam.


CRÍMENES POR RIVALIDADES RELIGIOSAS

La religión judía existe desde antes de haber historiadores pero, desde que hay datos escritos, tanto el fanatismo por adoctrinamiento religioso eclesiástico como el islamista han generado más crímenes y más daños que el fanatismo adoctrinado de los judíos y quizá la organización religiosa israelita haya sido menos nefasta para la humanidad. Sin embargo, si se analiza la antigua idiosincrasia del adoctrinamiento judío, es fácil deducir que las perversidades de esta religión no tenían nada que envidiarle a las de las otras dos creencias religiosas mencionadas.

Los crímenes y delitos escudados en rivalidades religiosas son incontables, pero, si analizamos la historia existente de los tres grupos religiosos mencionados, podemos resumir que, sin lugar a dudas, la más criminal y perversa de esas organizaciones religiosas ha sido la Santa Iglesia, cuyo actuar todo el tiempo ha sido solapado, criminal y bandido, y siempre se las ha sabido ingeniar para que, sin enlodarla, otros hagan el trabajo sucio que beneficie a la Santa Sede, mientras la Iglesia aparenta ser una entidad benéfica, pobre y sin ánimo de lucro. Por ejemplo, la Solución Final de Hitler, o sea, el exterminio de los judíos, tuvo como aliado solapado al papa Pío XII quien, para despistar a la humanidad, ayudó a evitar la muerte de unos pocos judíos.

 En el mundo se dice que el inspirador del exterminio judío fue Hitler, pero, si se analiza el asunto, los judíos no tenían nada que ver con el problema que generó la Segunda Guerra Mundial y la eliminación de los judíos no era solución alguna de la causa de ese conflicto, sino que lo mas seguro es que la Santa Sede utilizó a Hitler para acabar con los judíos y con esa religión, y, si lo hubiera logrado, es obvio que los siguientes exterminados hubieran sido los musulmanes con todo y su religión.

Aunque el papa Pío XII, el 14 de marzo de 1.937 se lavó las manos al publicar su encíclica Mit brennender Sorge (Con ardiente inquietud); por su historial criminal, es fácil deducir que la intención de la Santa Sede era utilizar la Segunda Guerra Mundial para acabar con las religiones judía y musulmana, el comunismo, la masonería y todas las logias religiosas, y eliminar a los Indios y a los negros instruidos de todo el Mundo, como hizo con los sabios nativos de América en la Época Colonial, para dejar únicamente pueblos rasos y luego esclavizarlos en beneficio del nuevo Imperio Ario Romano soñado por Hitler y tal vez planeado por el Vaticano.

 Y si en la Segunda Guerra Mundial hubieran funcionado las cosas de esa manera, el resultado no hubiera sido igual a lo que pensaba y pretendía Hitler, es decir, que él gobernaría el mundo desde Berlín cuya ciudad se convertiría en la capital del planeta, sino que en el mundo no habría mas religión que la cristiana, y un solo partido político que muy seguramente sería una versión amoldada a un nacionalismo cristiano, y así el papa se hubiera convertido en el Jefe de los Estados del Mundo, claro está con Despacho en la Santa Sede, cosa que ya había intentado en su lapso (1.073 a 1.085) el papa Gregorio VII.

Vale explicar que el papa Pío XII fue elegido pontífice dos años antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial y que él, antes de ser elegido y consagrado como pontífice, tuvo cargos y misiones muy importantes en Alemania, cuyas funciones las realizó durante todo el desarrollo del nazismo, y que Hitler, en su exterminio religioso, la única fe religiosa que aceptaba en su partido nacionalista nazi era la cristiana, y su símbolo y bandera era una cruz esvástica que es muy parecida a la cruz del cristianismo.

 Y aunque no se ha sabido con certeza quién fue el autor intelectual del asesinato del presidente Kennedy; con bastante lógica, ya que la Iglesia fue la única entidad que resultó beneficiada con ese magnicidio, a la Santa Sede, con la mediación de los Jesuitas de EE.UU., se le atribuye la autoría intelectual de ese asesinato, cosa que es explicada en EL REPORTAJE DEL EXTRATERRESTRE, una obra de mi autoría que se puede adquirir en Amazon.

En la antigüedad, la Iglesia y casi todos los gobiernos occidentales, para robar riquezas o por asuntos políticos, en diversos grupos se aliaron y fingiendo causas religiosas realizaron un sinnúmero de guerras y masacres en contra de musulmanes, judíos, mongoles, cristianos ortodoxos, prusianos y cátaros, entre otros, de las que las 8 contiendas mas grandes son denominadas como Guerras Cruzadas, pero que en todas, además de robos y asesinatos, iba el propósito solapado de la Iglesia de ampliar mas y mas el mundo cristiano y con ello beneficiar las riquezas de la Santa Sede.
 En la actualidad, por lo general con acusaciones de terrorismo pero mas que todo por las mismas causas, es decir, para sacar ventajas económicas y políticas, los países occidentales cristianos, en alianzas políticas muy similares a las que se hicieron en las épocas de las cruzadas, con arrasamientos militares continúan invadiendo partes o Estados completos del Mundo Musulmán. Y detrás de esos arrasamientos o cruzadas modernas siempre llega la Iglesia, fingiendo de samaritana, pero siendo que su verdadero propósito es adoctrinar pueblos y así obtener mas fuentes de riqueza y de poder político para el Vaticano.

Con el correr del tiempo, las tantas escuelas, órdenes, doctrinas y divisiones islamistas han convertido al Mundo Musulmán en un campo de batallas religiosas casi de su mismo tamaño. 
Sin lugar a dudas, el fanatismo religioso que surge del adoctrinamiento musulmán es hoy en día el mas fratricida de las creencias religiosas. Mientras en la actualidad los líderes del Mundo Occidental hacen todo lo posible para evitarles riesgos a sus tropas invasoras de las 'cruzadas' antiterroristas musulmanas, casi todos los líderes del Mundo Musulmán adoctrinan a sus pueblos para que maten y se hagan matar por su fe religiosa y en sus acciones terroristas. Y, claro está, Occidente es el enemigo 'diabólico' histórico de casi todas las divisiones musulmanas, siendo Estados Unidos el blanco preferido para las acciones terroristas de los grupos musulmanes mas radicales, cosa que quedó demostrada con la serie de atentados, ejecutados por la organización terrorista Al Qaeda, que dieron como resultado la destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York.

Pero, aunque el terrorismo religioso casi está reducido a los fanáticos del Islam, hay que reconocer que el adoctrinamiento religioso ha sido un flagelo humano perpetuo, pues, desde tiempos remotos, muchos líderes políticos perversos usaron al Creador como caballo de Troya y de pretexto para justificar guerras, establecer imperios y dictaduras injustas, y, en su Nombre, cometieron todos los delitos y maldades humanamente posibles.

MIS RESPETUOSAS SUGERENCIAS A LA HUMANIDAD.

Considero que, a nivel mundial, lo primero que se debe hacer es sacarles los 'trapos sucios' a las organizaciones religiosas que mas daño le han hecho a la humanidad, es decir, que en los colegios y en todos los lugares y formas posibles, sin tapujos se les enseñe a los niños y al común de la gente del mundo entero, las historias perversas de los hechos en que se soportan las organizaciones religiosas judía, cristiana y musulmana y, asimismo, los crímenes y tragedias humanas que han causado esas tres entidades religiosas.

Y creo que, para que se acaben los problemas que surgen por fanatismo religioso, es indispensable que todos los países del mundo liberen la educación de cualquier clase de adoctrinamiento religioso, y que a nivel mundial se establezca un modelo laico de educación. Y, para acabar con ese engaño ya que lo único que se sabe acerca de Dios es que nadie lo ha visto, que con sinceridad se le diga a la gente que los contenidos de las escrituras sagradas son teorías salidas de la imaginación humana y no verdades o palabras escritas de Dios. Reconozco que esta sería una tarea titánica: Actualmente, ni siquiera Estados Unidos tiene un sistema de educación laico, pues, como ocurre en casi todos los países de la región cristiana, la Iglesia es la entidad mas rica y mas poderosa en el país gringo, y, además, como es normal en los otros países de este hemisferio, la Iglesia también es la dueña de casi todas las universidades y colegios privados de EE.UU. y, por su enorme poder económico y político, en esa nación y en casi todas las componentes del mundo cristiano aplica el adoctrinamiento religioso del Vaticano, cosa que sigue siendo un flagelo académico que envilece la mentalidad de la gente del Mundo Occidental. Y, como si el problema eclesiástico explicado fuera poco, la situación del Mundo Musulmán es peor porque ese sector está mucho más sometido por el Islam que el de la Iglesia.
Sin embargo, hay la ventaja de que en la educación laica se reconoce la existencia del Creador y que la diferencia de este modelo, con respecto a las enseñanzas con adoctrinamiento religioso, consiste en que en este aprendizaje es indiferente la fe religiosa y se dirige hacia una educación académica científica, honesta y democrática, con la que, entre otras cosas, se enseña a respetar y a cuidar la Madre Naturaleza, los Derechos Humanos, la convivencia pacífica de la sociedad y las ideas políticas y religiosas de los demás. Y, como detalle importante, vale añadir que con este modelo académico, por creencias religiosas no surgen enemistades ni ordeñes económicos, ya que este modo de enseñanza instituye que, respetando las creencias de los demás, cada quien es libre de pensar y creer lo que le sugieran sus ideas.

Por último, quiero darles las gracias a los lectores de este blog, recordándoles que el propósito de estas páginas es contribuir en el generamiento de pensamientos e ideas positivas. Y, a quienes les interese este tema, les recomiendo leer CRÓNICA DE FARSAS Y ABSURDOS HISTÓRICOS, una obra de mi autoría que, basada en registros históricos y en forma abreviada cuenta el historial criminal de los papas cristianos, de los califas musulmanes y de numerosos monarcas. Esta obra se la regalé a la humanidad y en formato virtual se puede bajar gratis desde este blog, o si prefieren, escribiendo su título en el buscador de Internet. Y también se puede adquirir en papel, por ejemplo en Amazon, pero hay que comprarla. Les aconsejo dar un vistazo al contenido general de este blog y les agradezco que respetuosamente den sus opiniones y que, si lo desean, añadan el enlace de sus blogs o de alguno que quieran recomendar. 

Gracias y hasta pronto. Eduardo David López Espinosa