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sábado, 12 de mayo de 2012

EN EL AÑO 2.050 NO HABRÁ GENTE PARA TANTA CAMA


En menos de medio siglo, las mujeres bajaron de siete a tres hijos en promedio



Todos los cálculos escritos dicen que la población humana, en el año 2.050, llegará a diez mil millones, pero creo que todos los calculistas han errado porque se han basado en la tasa de crecimiento demográfico que ha venido hasta la actualidad, sin tener en cuenta el enorme descenso de población que está a punto de ocurrir.
Sin lugar a dudas, estamos viviendo la cima del máximo número de población humana. La razón es que el crecimiento de población, que no sea por inmigración, solo se da en países subdesarrollados, y es innegable que el mundo, rápidamente, se está desarrollando.

La píldora anticonceptiva apenas está cumpliendo 50 años de haber sido inventada, y en los países en desarrollo todavía está viva la última generación de mujeres que tuvieron siete hijos en promedio, o sea que aún están vivas las dos últimas generaciones humanas numerosas, que forman casi la mitad de la población actual y que cuando estas fallezcan dejarán un enorme vacío que reducirá por lo menos en un tercio la población humana.
Y no habrá gente para llenar ese vacío porque, desde hace mas o menos 20 años, en casi todos los países en desarrollo el promedio ha descendido a menos de tres hijos por mujer, o sea que las generaciones nuevas disminuyeron sus grupos familiares a menos de la mitad de lo que eran antes, y lo más seguro es que el componente familiar seguirá bajando hasta llegar a menos de dos hijos por mujer, que es el promedio en los países desarrollados.
El mapa actual de descenso demográfico no es parejo, todavía hay lugares, inclusive países, en los que no es tan notorio el descenso de población, pero por diversas causas es seguro que ese fenómeno llegará muy pronto a todas partes y hará bajar en un gran porcentaje la población humana mundial.
Estamos viviendo una época de gran revolución cultural y social humana, y para predecir la población mundial debe tenerse en cuenta que todos los pueblos quieren progresar y que el desarrollo económico y cultural progresa en sentido contrario al crecimiento demográfico, o sea que entre menos hijos tiene una familia más les alcanza el dinero a sus miembros para educarse y progresar, y esa fórmula también es válida para el crecimiento de los países en desarrollo, cosa por la que resulta obvio predecir que los gobiernos de todos los países en crecimiento tomarán medidas para reducir sus poblaciones. Además, por las exigencias laborales, de aquí en adelante la gran mayoría de la gente le apuntará a tener uno o dos hijos bien capacitados y no un grupo de obreros, como acostumbraban las familias de antes
En lo que resta de este siglo, serán numerosos los detalles que harán reducir la población humana. Quizá los más determinantes sean el fenómeno conocido como 'la liberación femenina', y el final de la profesión de 'ama de casa', pero, por consecuencias del manipuleo genético de los materiales con que se fabrican los alimentos humanos, también habrá disminución de nacimientos por problemas de esterilización humana, así como  fallecimientos de niños por vulnerabilidad a enfermedades contagiosas, a lo que hay que añadir el hecho de que las mujeres del presente ejercen labores que les impiden tener familias numerosas.
Aunque es predecible un fuerte descenso de la población humana a partir del año 2.030, que puede continuar con igual ritmo hasta el 2.050; es casi imposible calcular lo que bajará en el siguiente medio siglo. Lo más probable es que la población mundial, en el año 2.050, sea de alrededor de seis mil millones, y que en el siguiente medio siglo, o sea de ese año al 2.100, descienda a cinco mil millones, cifras que están muy lejos de los diez mil y quince mil millones, respectivamente, que predicen los analistas. Y, debido a las malas predicciones demográficas, lo más probable es que en año 2.050, por la reducción de la población humana, haya casas de sobra, inclusive, lo más seguro es que en muchas ciudades habrá barrios casi deshabitados.



El bajonazo de población humana es seguro, pero la rapidez y densidad de la reducción dependerá de varios factores, entre los cuales los más determinantes serán de orden religioso y político. Pero debido a que es muy difícil que un país pobre pueda lograr su desarrollo económico si tiene demasiada población, los gobiernos de los países en crecimiento, con tasas altas de fecundidad, se verán forzados a tomar medidas de reducción de hijos en las familias.
Cada día será más común el uso de condones y de anticonceptivos y, por eso, también es predecible que muchos gobiernos, por los desequilibrios que causará la reducción de nacimientos, se verán forzados a estimular a las familias para que tengan un mayor número de hijos, fenómeno que, creo yo, permanecerá mientras no haya en el mundo un ritmo de población humana sostenido y adecuado a la sana capacidad de soporte de nuestro planeta. 
Esta predicción es distinta a todas las que se han hecho, porque no está basada en el crecimiento de población que se ha venido dando sino en la reducción de hijos que están llevando a cabo las mujeres, cosa que ningún otro analista ha tenido en cuenta y que llegó para quedarse.