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lunes, 7 de agosto de 2017

PATO MUERTO Y ORO ROBADO


Esta Entrada contiene la Historia de Pato Muerto que cuenta en su actuación El Hombre Feliz, lo que además es una parte de un capítulo de mi novela inédita titulada Pato Muerto.

 

El pato muerto de mi historia era un bocón apasionado, hasta el punto que hizo surgir la famosa frase: “¿Chávez por qué no te callas?”, y supuestamente murió de cáncer en Caracas, pero lo cierto es que murió en Cuba, asesinado por sus mejores amigos, sin incluir al presidente Santos que, como suele ocurrir entre políticos perversos, de viejo enemigo suyo pasó a ser su nuevo mejor amigo. El tipo fingía ser el máximo líder comunista del siglo XXI, pero en realidad fue un despilfarrador y ladrón que, no obstante a que gobernó a Venezuela en la mayor bonanza petrolera, dejó en ruinas a su nación y convirtió en multimillonarios a sus secuaces, entre éstos a su hija María Gabriela que estando desempleada se convirtió en la mujer más rica de su país.

Este mandracu desde niño se había comido la farsa del comunismo cubano, ya que sus padres eran maestros, y, desde los años 60, con el patrocinio de la Unión Soviética, el comunismo de Cuba infiltró las instituciones de educación de casi todos los países de Suramérica, y con ello a gran parte de los profesores venezolanos, a quienes les hicieron creer que en Cuba todo el mundo vivía bien y hacía y estudiaba lo que le diera la gana. Lo más seguro es que se le metió en la cabeza el espejismo de convertirse en un Fidel Castro del siglo XXI y, aplicando el socialismo cubano de ficción que había escuchado de sus padres, quería juntar y gobernar los países que ayudó a liberar Simón Bolívar.

En el año 1989 ocurrieron varios hechos que opacaron y dejaron en la olla al comunismo cubano. En ese año, por la pésima situación económica, la Unión Soviética estaba colapsando y con ello dando fin a la Guerra Fría; se acabó la escalada en Angola; Mijaíl Gorbachov inició la perestroika; surgió el sindicato Solidaridad; cayó el muro de Berlín; y, en China, las tropas comunistas hicieron una gran masacre en la protesta de Tiannamen. La ocurrencia de esos incidentes hizo acabar el chorro de dinero que llegaba de la Unión Soviética a Cuba y lo único que empezó a producirles dinero a los hermanos Castro fue el cartel de Medellín, porque con la vista gorda de ellos, el poderoso jefe mafioso Pablo Escobar usaba los aeropuertos de ese país como puentes aéreos para llevar narcóticos a los Estados Unidos.

El uso de Cuba como puente para el narcotráfico les daba muy buenas utilidades a los hermanos Castro, pero éstos cayeron en cuenta que, por no contar ahora con el poderoso apoyo soviético, Estados Unidos podía invadir Cuba y llevarlos presos a ellos, como había hecho en Panamá con el mafioso y dictador Manuel Antonio Noriega, y por eso decidieron acabar con ese negocio. Aunque los Castro han asesinado o han ordenado la muerte de decenas de miles de personas, esta vez para lavarse las manos del tratado mafioso que tenían con el Cartel de Medellín hicieron un espectáculo macabro, con el que convirtieron en pato muerto al famoso general Arnaldo Ochoa y a otros supuestos involucrados en el uso de Cuba como puente para el narcotráfico.

Según rumores, los hermanos Castro estaban celosos con la fama y popularidad del general Ochoa, y con este percance mataron dos patos con el mismo tiro, es decir, se quitaron dos problemas con este asesinato ya que además de evitarse la posibilidad de la invasión gringa, eliminaron al rival más peligros para ellos, de quien temían porque había participado en varias guerras en el exterior y era el militar que contaba con mayor apoyo dentro de las tropas de las Fuerzas Armadas de Cuba. Luego de una tragicomedia inventada por Raúl Castro, un tribunal militar especial, apoyado por toda la tímida cúpula que dominaban los hermanos Castro y para salvar cada quien su pellejo, condenó por unanimidad a la pena de muerte al general Arnaldo Ochoa y a los militares Antonio de La Guardia, Amado Padrón y Jorge Martínez, quienes fueron fusilados al amanecer del 13 de julio de 1989.

Desde hace más de medio siglo, los hermanos Castro son dueños de Cuba, país que convirtieron en una cárcel del mismo tamaño de la nación, y, aunque ellos son sumamente ricos, con el derrumbe económico de la Unión soviética se les acabó el chorro de dinero con el que sostenían sus enormes fuerzas militares y sus misiones internacionales de adoctrinamiento comunista. Los dólares que pagaban los narcotraficantes colombianos aliviaban un poco la crisis surgida por la falta de la ayuda soviética, pero ese dinero no era gran cosa si se comparaba con el hueco económico que había surgido en Cuba por la caída del gran patrocinador de la causa comunista.

Las misiones políticas cubanas, patrocinadas por la Unión Soviética, adoctrinaron a gran parte de los maestros de Suramérica, y, por intermedio de éstos, a los estudiantes y a mucha gente de este continente, claro está, sin que nadie pudiera verificar las supuestas bondades sociales del comunismo. Por ejemplo, de alguna manera se las arreglaban para invitar y llevar profesores a Cuba y allá les mostraban a éstos lo que a ellos les convenía que vieran, pero jamás les permitían ver cómo se alimentaban y trabajaban los campesinos, ni mucho menos dialogar con el pueblo raso cubano, contacto popular que durante toda la era castrista ha sido imposible porque, por temor a sus autoridades, la población cubana, además de estar aislada, por todos los medios evita dialogar con los extranjeros

Las fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, siendo el ejército de un país pequeño, con el apoyo soviético y de la República Democrática Alemana, en pocos años se convirtieron en el segundo ejército más numeroso de América, superado solo por el de Estados Unidos, y con el argumento de establecer en todo el mundo lo que Fidel Castro ha llamado como “Internacionalismo Proletario”, ha participado en numerosas guerras extranjeras y ha intervenido para derrocar gobiernos de varios países, entre estos, las dos intervenciones fracasadas en los años 1963 y 1967 para derrocar el de Venezuela.

Desde niño, aunque estaba al cuidado de su abuela paterna, con el apoyo de sus padres, Hugo Rafael Chávez Frías, el pato muerto de esta historia, fue adoctrinado con las ideas Marxista-Leninistas de las infiltradas brigadas cubanas, que contaban con el ilimitado patrocinio soviético. Fue monaguillo y era aficionado al béisbol, a la música cubana, al teatro y a la pintura. Venezuela siempre ha sido una nación con una gran población de extranjeros y con la tradición de que casi todos los nacidos en el país son empleados estatales, por lo que al joven Chávez le quedó fácil ingresar a hacer curso de oficial en la Academia Militar de Venezuela, y se sabe que recibió el grado de subteniente en el año 1975 y que casi siempre ocupó el primer puesto en varios cursos que hizo, pero fue en el año 1982 que se conocieron sus actividades proselitistas cuando en homenaje a los 200 años del natalicio de Simón Bolívar fundó el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, aliado con un grupo de oficiales de rango medio, que habían sido adoctrinados con las farsas del comunismo cubano.

 Encontrándose Cuba en la peor crisis económica de su historia, como aparecido del cielo surgió un milagro, fruto de su larga labor de adoctrinamiento comunista en Venezuela. En las elecciones presidenciales del 6 de diciembre del año 1998, como efecto de un frustrado Golpe de Estado que éste había provocado en el año 1992, fue elegido presidente el ahora excoronel socialista Hugo Chávez, el despilfarrador que después se convertiría en la salvación del desastre económico del comunismo cubano y luego en pato muerto de los hermanos Castro.

Al asumir Chávez el gobierno del Estado venezolano, la buena suerte cubana llegó con una gran ñapa; en diciembre del año 1998, cuando Chávez fue elegido presidente, el barril de petróleo venezolano se vendía a 14 dólares y, de entrada, en el año 1999 subió a 16; en 2004 se vendía a 32 y dichos precios siguieron aumentando hasta llegar a 88 en el 2008  y a 103 dólares en promedio entre 2011 y 2014, pero aunque cuba recibió 90.000 barriles diarios de petróleo desde que se inició el gobierno de Chávez, por ese pago el país bolivariano no recibió un solo dólar ya que ese costo lo cancelaba Fidel con el trabajo de casi 30.000 cubanos, la mayoría de éstos doctores y profesores del comunismo cubano, con los que se conformaron las misiones Barrio Adentro, y varios miles de asesores militares, agentes de seguridad y preparadores de deportistas, entre otros.

En el año 2011, el presidente Hugo Chávez dispuso el regreso a Venezuela de 17.000 lingotes de oro que le pertenecían a la República de Venezuela y que se encontraban depositados desde el año 1.986 en Canadá, Estados Unidos, Inglaterra y Suiza. Y, pocos días después, con el visto bueno presidencial, dos aviones militares cubanos fueron cargados con varios miles de dichos lingotes, para ser llevados a la isla de los Castro y depositados en el Banco Central de Cuba. Nuestro histórico bocón creía ciegamente en su ‘padre’ Fidel y le confió el cuidado de los lingotes de oro, según dijo entonces, “para cualquier eventualidad que ocurra”.

Raúl Castro relevó a su hermano Fidel en la presidencia de Cuba, el 24 de febrero de 2008, y con ese cambio se inició una pequeña perestroika cubana. Aunque no lo reconozcan en público, los hermanos Castro saben con certeza que el comunismo es un fracaso y que en ninguna parte del mundo es sostenible el modelo político Marxista-Leninista que ellos aplicaron en Cuba, y que en Venezuela es imposible hacer lo que ellos han hecho con su país, por la simple razón de que esta nación no es una isla y por eso no es posible convertirla en una nación cárcel, como han hecho ellos con Cuba por más de medio siglo. El comunismo ha sido un fracaso y, para modernizar su nación, Raúl Castro decidió hacer cambios comerciales, económicos y formalizar relaciones diplomáticas con Estados Unidos, asunto que tomó por sorpresa al ingenuo y futuro pato muerto de esta historia.

Aunque parezca mentira, los Castro de alguna manera se las arreglaban y nunca permitieron que Hugo Chávez viera cómo era realmente la vida del pueblo raso cubano. Siempre que el ‘Bolivariano’ iba a Cuba, los Castro montaban un enorme show de farsas socialistas y por ningún motivo le permitían hablar con la población llevada del putas, es decir, no lo dejaban hablar con la maltratada gente del común que él siempre creyó que vivía muy bien y hacía lo que le diera la gana, que era como se lo habían inculcado los adoctrinadores cubanos infiltrados en Venezuela.

No se sabe cuándo, cómo, ni dónde surgió el achaque, pero luego de que le detectaran y le operaran en Venezuela unos supuestos tumores raros, el presidente Chávez viajó a La Habana el 10 de junio de 2011 donde le realizaron otra intervención quirúrgica. Ese día, según los medios de información, Chávez fue operado de un absceso pélvico, y, personalmente, el 23 de julio nuestro bocón anunció que no tenía células cancerígenas en su cuerpo; y el 10 de septiembre, en su programa “Aló Presidente” aseguró que estaba completamente curado y que había derrotado al cáncer. Sin embargo, el 21 de febrero de 2012, dicho mandracu dijo por televisión que le habían detectado un problema raro en la misma parte donde le habían hecho la operación en Cuba.

El presidente Lula Da Silva, de Brasil, le aconsejó a Chávez que se hiciera un examen médico en el  hospital Sirio-Libanés de su país, pero, aconsejado por Fidel Castro, el presidente venezolano prefirió regresar a Cuba, el 26 de febrero de ese mismo año, y allí fue operado por tercera vez, pero el 8 de diciembre, ya sabiendo que lo que tenía era mucho más grave de lo que se creía, por televisión dijo que sería sometido a una cuarta operación y, por si ocurría algo grave, aconsejado por los hermanos Castro designó a Nicolás Maduro como su candidato a reemplazarlo.

Por las numerosas y valiosas ayudas que le había dado al “hermano pueblo cubano”, Chávez nunca sospechó que los hermanos Castro querían sacarlo de este mundo, pero lo cierto era que el líder venezolano era una piedra en el zapato para hacer los cambios políticos que, con urgencia, había que hacerle al arcaico y fracasado sistema gubernamental cubano. La Unión Soviética se había fracturado en 15 países independientes, cuyos gobiernos no querían saber nada del nefasto comunismo que los había llevado al desastre económico, y la otrora estratégica isla cubana era solo un mal recuerdo. Raúl Castro, por encima de todo, para legitimar su régimen y lograr una economía sostenible para su país estaba obligado a reestablecer relaciones diplomáticas con Estados Unidos, una nación que, para el tonto bocón de esta historia, era el “Imperio Oligarca” responsable de todos los males del mundo.

El presidente Chávez partió hacia su matadero cubano el día 8 de diciembre de 2012 y regresó, en secreto, la noche del 18 de febrero de 2013. Aunque los pocos altos funcionarios del gobierno que lo recibieron aseguraron que llegó vivo y que se estaba recuperando, según dijeron fuentes creíbles, el presidente Chávez, por estrategias de los hermanos Castro se convirtió en pato muerto el 30 de diciembre de 2012, o sea que cuando regresó ya hacía más de mes y medio que había muerto.

Lo último que hizo el presidente Chávez, por recomendación de Fidel Castro, fue dar instrucciones a la cúpula de su Movimiento Bolivariano del Siglo XXI, para que “en caso de una fatalidad”, eligieran como presidente a Nicolás Maduro Moros, un colombiano cubanoide a quien la inteligencia cubana, mediante sobornos, le hizo borrar en Colombia su registro de nacimiento y quien haciéndose pasar como ciudadano venezolano había logrado pasar de chofer de bus a miembro principal del todopoderoso gobierno chavista. Maduro había acusado públicamente a la CIA de haberle provocado el cáncer a Hugo Chávez y se esperaba que, al tomar el poder, ordenaría investigar ese asunto, pero muy pronto se dio cuenta del arreglo que estaban haciendo los hermanos Castro para formalizar relaciones diplomáticas con el gobierno de Estados Unidos y como que sospechó que la muerte del ‘Comandante’ había sido orquestada por los servicios secretos de ambas naciones y no volvió a tocar ese tema.

Ni siquiera se saben los nombres de los médicos que operaron a Chávez, ya que en Cuba no hay prensa independiente, y, en relación a ese asunto, el gobierno de ese país solo informó lo que le convenía. Sin embargo, en un discurso Chávez dijo que luego de una gira por Brasil y Ecuador, en vez de regresar a Venezuela resolvió ir a Cuba para hacer nuevos tratados de cooperación internacionales con su muy admirado y eterno amigo Fidel Castro, y aprovechar para hacerse un chequeo de una antigua lesión que había sufrido en su rodilla izquierda, pero que no era cosa grave.

Chávez, sin desconfiar que pudieron haberle tendido una trampa, en dicho discurso contó que su ‘padre’ Fidel lo había recibido en el aeropuerto de la Habana y que, hablándole como si fuera su médico, le había dicho que lo notaba muy decaído y le pidió que le contara los males de salud que estaba padeciendo. No dijo si le habían dado algo de beber o de comer, pero lo más seguro es que de algún modo los servicios secretos de los hermanos Castro le aplicaron algo que le hizo perder la razón. Por lo que explicó en el discurso, se puede deducir que a Chávez se le olvidó la lesión de su rodilla y que en vez de esa dolencia le habló a su supuesto amigo de unos achaques raros que dieron como resultado que Fidel Castro ordenara esa misma noche una emergencia médica para operar de urgencia al presidente venezolano.

Es de señalar que, poco antes de los sucesos mencionados, por su deprimida apariencia física todo el mundo creía que a Fidel Castro le quedaba poco tiempo de vida y que Chávez lo visitó numerosas veces en su lecho de enfermo, hallándolo cada vez más recuperado, según le explicaba a nuestro bocón el octogenario líder cubano, gracias a la extraordinaria eficiencia de los médicos cubanos. Y resulta sospecho el hecho de que los médicos cubanos mantuvieran como un roble al anciano Comandante Fidel y no hubieran podido evitar que el Comandante Chávez ahora sea pato muerto.

Nicolás Maduro, además de cometer todos los delitos electorales, mediante un descarado fraude se convirtió en ‘legítimo’ presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Y, aunque resultó ser lo que esperaban de él los hermanos Castro, no pudo digerir el apretón de manos que se dieron en Panamá los presidentes Barack Obama de Estados Unidos y Raúl Castro de Cuba. Pocos días después de ese hecho se comunicó con el presidente cubano para decirle que había decidido regresar a Venezuela los lingotes de oro que había depositado Chávez en el Banco Central de Cuba. Y casi le da un infarto cuando Raúl Castro le respondió: “Ese oro respalda todos los bienes y servicios que Cuba le presta a Venezuela.”

Los hermanos Castro serían los más beneficiados si se normalizaran las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. El turismo, que es la fuente que más ingresos le genera a Cuba, beneficia más a los cubanos que a los norteamericanos, y por lo tanto es más probable que Chávez haya sido pato muerto como resultado de una conspiración del régimen cubano y no de la CIA, como han creídos algunas personas. Pero, en realidad, son muy pocos los que saben cuándo y de qué murió el presidente Hugo Chávez y lo más seguro es que, igual que el general Arnaldo Ochoa, nuestro histórico bocón también fue un pato muerto para beneficiar a los jefes del régimen cubano.

El general Arnaldo Ochoa y el presidente Chávez -y varios miles de mamertos ingenuos- son patos muertos por haber creído que los hermanos Castro eran amigos suyos. Pero, aunque con muy leves consecuencias, yo también he sido víctima de numerosas chicas que, en vez del amor verdadero que me prometieron, me engañaron y se portaron como las víboras que suelen ser los políticos, los mafiosos y las mujeres hermosas. Sin embargo, en vez de regalarles millones de barriles de petróleo a los muy corruptos amigos del Socialismo Bolivariano del Siglo XXI, prefiero disfrutar mi dinero con las costosas pero divertidas crika locas, y para nada me interesa ser papa o Rey de la Humanidad. Gracias señoras y señores por escuchar mis sinceras palabras y recibamos al siguiente mandracus con un fuerte aplauso.

 

 

miércoles, 26 de julio de 2017

ACTUACIÓN DEL EXESPÍA


Esta Entrada es otro capítulo de mi libro inédito titulado Pato Muerto. Y, esta obra, como todas las que he escrito, está llena de verdades que casi a ninguna editorial le convienen o puede publicar. La razón es que en este trabajo hago un análisis riguroso de algunos hechos y el resultado es que, entre otros, resultan siendo pato muerto Jehová, la Justicia y las creencias religiosas.





                                  OBRA DE: EDUARDO DAVID LÓPEZ ESPINOSA
                                                        PATO MUERTO
 
 
                                           ACTUACIÓN DEL EXESPÍA

 

El mandracu que llegó al escenario es un tipo elegante que usa gafas oscuras y es un todoterreno que siempre actúa como si estuviera en su casa. Lentamente miró a sus colegas y luego dijo: Gracias señoras y señores por sus aplausos. Mi nombre es La Verdad Oculta, y fui elegido a este congreso por haber sido agente de inteligencia del emporio económico más poderoso del mundo y por eso creo que, para que un mandracu pueda ser Rey de la Humanidad, de alguna manera tiene que hacer parte de ese grupo perverso.

Yo ejercí como espía en la época de la Guerra Fría y mis actividades más que todo tenían que ver con el cruce de mensajes o servir de enlace entre personajes espías. Y usé muchas formas para entregar o recibir las informaciones, siendo mi modo preferido el de fotógrafo de eventos sociales de la alta diplomacia. En mi época no existía Internet, los envíos de información se hacían por correo diplomático o los llevaba uno mismo, y las llamadas telefónicas se hacían usando unas claves codificadas que eran bastante seguras, pero tenían muchas limitaciones.

El trabajo de los espías está lejos de parecerse a lo que hacen los agentes secretos de las películas. Se puede decir que este es uno de los empleos más complicados y aburridores que existen; casi nunca se logra saber lo necesario y por muchas razones son frecuentes las metidas de patas. Lo que les importa a los ‘patrones’ es el poder político, el robo de riquezas y el control de toda clase de negocios, algunas veces con arreglos limpios, pero, casi siempre, tanto los negocios como el manejo son sucios. Lo primero que descubre un buen espía es que el gobierno de las naciones no lo ejercen los gobernantes sino los dueños de los emporios económicos, liderados en América por la familia Rockefeller y en Europa por los Rothschild, dinastías influyentes en el Grupo Bilderberg y mezcladas con el Vaticano, con las realezas de Europa y con las oligarquías americanas, europeas y asiáticas. Sin importar a qué partido pertenezca, el presidente de Estado Unidos lo impone el Consejo de Relaciones Exteriores (C.F.R) cuyo presidente es David Rockefeller.

La mayoría de la gente cree que Estados Unidos, como Nación, ocupa países petroleros para apoderarse de sus riquezas, y muy pocos saben que el País como tal no tiene nada que ver en esos asuntos y que esos robos benefician sólo a los dueños de los emporios petroleros de esa nación. Pero, sin importar las muertes y los demás daños materiales, las guerras siempre son presionadas y planeadas por los dueños de los emporios económicos para que sean un negocio benéfico para sus filiales ladronas de petróleo, minerales o materias primas, proveedoras de armas, de logística, de transporte; en fin, toda una jauría de multinacionales se convierten en buitres de guerra para multiplicarles las riquezas a sus dueños, cosa en la que, además de los ya mencionados, también participan la monarquía eclesiástica y gran parte de la oligarquía de Europa. En el mundo entero, para los dueños del Poder, el pueblo raso no es mas que servidumbre o carne de cañón para servir a sus propósitos. Y muchos presidentes, ministros, generales y toda clase de personajes de alta alcurnia, como, por ejemplo, John Majar, por haber llegado a esas posiciones patrocinados o impuestos por ellos, en la práctica son lacayos de los dueños del Mundo.

El espionaje es el servicio de inteligencia estratégico del tire y afloje de los dueños del Mundo. Y en cierta forma es una farsa, pues, por lo general, los hechos importantes del mundo son muy distintos a lo que los amos del Poder le muestran o le dicen a la opinión pública por sus innumerables canales de televisión, emisoras, periódicos, revistas, redes sociales y todo lo demás, ya que todos los grandes medios de comunicación son "socios de inteligencia" del Grupo Bilderberg, del Opus Dei y de las demás agencias o comisiones de los amos del poder mundial. Vale aclarar que uno de los fundadores del Grupo Bilderberg fue Joseph Rettinger, un sacerdote jesuita y masón de grado 33 que durante varias décadas fue una de las fichas claves del Vaticano en el club de todopoderosos.

Mi padre era cercano al Grupo Bilderberg y era tan cerrado que ni siquiera pudo darse cuenta del daño que él y sus amigos le estaban haciendo al Mundo, ni mucho menos de que en realidad ellos eran los verdaderos esclavos de sus estúpidas ambiciones. El escritor Michael Thomas era un tipo rico que admiraba a los sabios y, debido a que ningún científico ha hecho parte de los Bilderberg, consideraba a estos personajes oscuros como “la gente más destructiva del mundo”. En uno de sus libros escribió: “Si los Bilderberg parecen ahora más discretos que nunca es, entre otras razones, porque sus propuestas, llevadas a cabo por sus serviles agencias, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, han causado más devastación en los últimos años que todos los desastres de la Segunda Guerra Mundial juntos”.

 La historia del pato muerto que voy a contar es un relato de la muerte de un personaje que fue asesinado a la vista de todo el mundo pero que aún no se sabe quién lo mató. Y aunque los policías más expertos del mundo llevan más de medio siglo investigando este magnicidio, todavía no hay asomos de que en un futuro cercano pueda haber claridad acerca de los asesinos intelectuales de este mandracu. Para ir directo al grano, me refiero al asesinato del presidente de Estados Unidos, John F Kennedy, ocurrido en Dallas el 22 de noviembre de 1963, donde acababa de llegar el Jefe de Estado americano, quien fue asesinado yendo en un vehículo que era escoltado por un gran número de agentes de seguridad.

Poco mas de una hora después del asesinato del presidente Kennedy fue arrestado Lee Harvey Oswald, supuestamente por haber matado al patrullero de Dallas J.D. Tippitt y poco después las autoridades le atribuyeron a éste el magnicidio de Kennedy, pero él negó la autoría de ambos homicidios. No se sabe quién mató al patrullero, pero lo que sí es seguro es que Oswald no asesinó al presidente sino que él fue un chivo expiatorio, involucrado aprovechando la coyuntura de que ocho meses antes había intentado matar al anticomunista y exgeneral del Ejército, Edwin Walker, quien después de su renuncia del ejército estadounidense, en 1961, se había convertido en un notorio crítico de la administración Kennedy, por ser opositor a la determinación presidencial de integración racial en las escuelas del sur del país, siendo el tema racial la causa del atentado, ya que Oswald no era comunista.

Pocos segundos después del asesinato, en los alrededores de un montículo de hierba, de cuyo lado dizque también se oyeron disparos, la policía de Dallas detuvo a varios vagabundos que estaban en esos alrededores, pero, como cosa rara, ninguno de ellos fue llevado a una comisaría, tan siquiera para tomarle algún dato en relación a esos tiros o su identificación. Y no obstante a la importancia de dichos retenidos, ya que se trataba nada menos que del asesinato del presidente, los policías los liberaron enseguida y ellos desaparecieron para siempre, o al menos nunca fueron interrogados en las investigaciones que siguieron después.

Jesse Curry, jefe de la policía de Dallas, apareció en la televisión pocas horas después del magnicidio diciendo que le constaba que el FBI tenía controlado a Oswald y que por lo tanto él no podía ser el autor del asesinato de Kennedy, pero minutos después se retractó públicamente de esta afirmación. Cerca al lugar donde le dispararon a Kennedy, dos días después murió a tiros Oswald, quien en una comisaría fue asesinado por Jack Ruby, un tipo que manejaba discotecas de la mafia de Dallas y que estaba vinculado con el crimen organizado de Chicago; y quien, aprovechando que el acusado del magnicidio iba a ser llevado a la cárcel por unos pocos detectives, con la tolerancia de los guardianes lo acribilló a tiros, convirtiéndose éste en otro pato muerto de la mafia gubernamental que asesinó a Kennedy.

Aunque Estados Unidos desde mucho antes del asesinato de Kennedy tenía a su disposición los mejores investigadores del mundo y aún cuenta con esa fuerza y con los mayores recursos para realizar sus investigaciones; las autoridades de este país, luego de 50 años no le han dicho al mundo quiénes fueron los verdaderos autores intelectuales de este magnicidio, pero muchas personas han asegurado saber la verdad del homicidio, y, con sus versiones, en vez de aclarar este asunto, han contribuido a enredar más los resultados de las investigaciones. Y, siendo así las cosas, para que cada quien haga sus propias conclusiones, a continuación les hago un relato de varias circunstancias asociadas con ese tema y de cómo estaba el entorno político de Estados Unidos en la época del asesinato del presidente Kennedy.

El individuo más sospechoso y ficha clave en el asesinato de Kennedy fue el vicepresidente Lyndon Johnson quien pocas horas después del magnicidio fue juramentado como nuevo presidente, por la juez federal Sarah Hughes, a bordo del avión presidencial, con la ahora viuda Jacqueline Kennedy a su lado. La Historia registra como sospechoso el hecho de que, diez minutos después del asesinato del presidente, Johnson ordenó lavar el vehículo en el que iba Kennedy cuando recibió los disparos y con esa acción se vulneraron varias de las pruebas más importantes. En realidad, por así decirlo, no es cosa razonable que el vicepresidente, en semejante situación, estuviera más preocupado en el lavado de un vehículo que no se iba a usar en mucho tiempo, que en la salud del presidente, pero esa fue una de las órdenes raras que él dio poco antes de convertirse en presidente de Estados Unidos.

Es obvio que los asesinos intelectuales de Kennedy fueron varios, pero, sin lugar a dudas, la CIA fue la encargada de armar el sofisticado embrollo de desinformación y confusión que ha hecho imposible que se sepan las causas y los nombres de los verdaderos asesinos. Esta agencia oscura de inteligencia, para confundir a la gente, hizo como sospechosos de la muerte de Kennedy, entre otros, a la mafia, a los extraterrestres, a Fidel Castro, a los soviéticos, en soledad al supuesto asesino Oswald, pero, como será explicado, no salpicó a ninguno de quienes en realidad se beneficiaron con la muerte del presidente, detalle que lleva a pensar que este crimen fue una conspiración organizada por los dirigentes políticos más poderosos de Estados Unidos, y esa parte es la que será desvelada en este relato.

Según numerosos rumores, tanto el presidente Kennedy como el supuesto asesino Oswald fueron suplantados por dos personas idénticas a ellos, pero al presidente lo suplantaron estando muerto y al supuesto asesino antes de cometerse el magnicidio. El famoso investigador Robert Morningstar, aseguró que el policía J.D. Tippiti, por cuya muerte fue que arrestaron a Oswald ese día, era tan parecido a J. F. Kennedy que sus colegas lo apodaban ‘JFK’, y sostuvo que Tippiti fue asesinado para adulterar las pruebas y que, en vez del cuerpo del presidente, el cadáver del policía fue el analizado en la autopsia por los médicos, lo cual explicaría las contradicciones médicas sobre las fotos de la autopsia del presidente, ya que Morningstar dijo que aunque los dos físicamente se parecían, sus cuerpos eran muy distintos y que en las fotos encontró signos de una cirugía cosmética que jamás se hizo Kennedy y que coincidían con una operación que se había hecho el policía.

Y en la obra The Second Oswald, publicada en 1966, su autor Richard H Popkin dice que Oswald fue el mejor escenario para personificar al supuesto asesino. En su libro, Popkin asegura que de tales hechos tenía un "testigo estrella" que resultó ser J. Edgar Hoover, director entonces del F.B.I, quien inclusive internamente había escrito un memorándum, antes del asesinato, con el que alertaba a la CIA y a sus investigadores de que un impostor estaba usando los datos personales de Oswald, quizá para aparentando ser éste, realizar algún delito importante, pero la CIA se hizo la sorda. Y vale señalar que Oswald había trabajado para la CIA y no era una mansa paloma; el resumen es que Oswald fue un pato muerto muy bien aprovechado por los asesinos intelectuales de Kennedy.

El policía Tippit era casado, tenía tres hijos con su esposa y tenía varias amantes, entre las que su preferida era Joyce Lee Gordon, una mujer hermosa que trabajaba en un casino de Jack Ruby, el tipo que asesinó a Oswald, el supuesto asesino del policía y del presidente Kennedy. Poco después del suceso, para investigar el magnicidio fue creada la Comisión Warren, que, luego, en su sabia manera de investigar confirmó que ambas muertes estaban relacionadas y que “el simpatizante comunista” Lee Harvey Oswald, sin que hubiera conspiración ni ayuda de otra persona, fue quien mató a los dos hombres. O sea que, según la conclusión de dicha comisión, Oswald mató al presidente Kennedy a las 12.30, llegó a su casa a las 13.00, y habiendo salido de ésta a las 13.05, con un arma de fuego que ni siquiera funcionaba asesinó al policía Tippit a las 13.15, quien murió de varios disparos, a casi una milla de distancia de la residencia de Oswald.

Oswald fue detenido en una sala de cine, media hora después de la muerte del policía, y la razón de su arresto fue porque se le consideró sospechoso de la muerte del oficial Tippit, pero los medios de comunicación, a los pocos minutos, sin mencionar el lío del detenido con relación a la muerte del policía, empezaron a dar su nombre como sospechoso del asesinato del presidente y en ese sentido fue que prosperó la acusación. Sin embargo, hasta el presente las autoridades no han mostrado ninguna prueba que demuestre con certeza que Oswald cometió tan siquiera uno de esos asesinatos, sino que todo el suceso parece haber sido orquestado por entidades oscuras, como la de los jesuitas, la CIA, y, luego de consumados los hechos, por la Comisión Warren, un grupo de funcionarios de altísimo nivel que, para investigar el magnicidio, nombró poco después el nuevo presidente.

Como ya se dijo, supuestamente para que esclareciera el magnicidio, Lyndon Johnson conformó la luego llamada Comisión Warren, orientada por el presidente de la Corte Suprema de Estados Unidos, el magistrado Earl Warren, y además conformada por los senadores Richard Rusell Jr y John Sherman; y los congresistas Gerald Ford y Hale Boos; el exdirector de la CIA, Allen Dulles, y el exdirector del Banco Mundial, John McCloy, pero casi todos los investigadores independientes que analizaron los sucesos y la labor de dicha comisión aseguraron que esos personajes lo que habían hecho era una cortina de humo para encubrir a los asesinos intelectuales del presidente.

En el año 1976, el recién creado Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos (HSCA) dio a conocer un informe en el que dice que fueron dos los tiradores que le dispararon al presidente Kennedy; que el tercer tiro partió de Lee Oswald y que con las evidencias disponibles se podía afirmar "que el presidente John F. Kennedy probablemente fue asesinado como resultado de una conspiración", pero no se hizo mención de quiénes fueron los posibles conspiradores ni del verdadero autor del asesinato del policía Tippit.

En los comicios de 1960, Richard Nixon había perdido las elecciones con Kennedy y, por el poder político que tenía la dinastía del candidato ganador, la única forma de evitar ser pato muerto del cargo presidencial era con la muerte del presidente. Por su parte, Lyndon Johnson anhelaba ser presidente y sabía que la única manera de lograrlo era con la muerte de Kennedy. A la Iglesia no le convenía que los Kennedy se le convirtieran en algo parecido a la dinastía Staufen, con cuyos indomables monarcas les tocó a los papas luchar durante 180 años, y la única forma de evitarlo era con la muerte del presidente y el deterioro humano y social de esa familia, cosa que así ocurrió. Y no obstante a que el vicepresidente Johnson fue uno de los más beneficiados con el asesinato de Kennedy, y a que muchas personas declararon o publicaron diversas anomalías sospechosas en su contra, los investigadores de la Comisión Warren jamás les prestaron atención a esas informaciones y por lo tanto el nuevo presidente nunca fue incriminado como sospechoso.

Quizá las causas de la muerte del presidente Kennedy tengan ramales que se remontan al año 1953, cuando una raza de extraterrestres humanoides se comunicó con el gobierno de los Estados Unidos. Dichos humanoides dijeron ser nuestros ancestros y se comunicaron con el gobierno americano para avisarle que otra raza de extraterrestres se acercaba a la Tierra, y además explicaron que estaban molestos con ese gobierno por las detonaciones de las bombas nucleares, pero, por lo complicado del asunto, se comprometieron a intermediar con los extraterrestres que se acercaban a nuestro planeta. Los americanos quedaron impresionados con sus medios de comunicaciones y para facilitar las cosas les propusieron un intercambio de tecnología, pero los humanoides se negaron, argumentando que la humanidad carecía de madurez espiritual y de ética para manejar las tecnologías que ya poseía.

Sin embargo, dijeron que estaban dispuestos a iniciar la transferencia de tecnología útil, poniendo como condición la destrucción de las armas nucleares, y con el pretexto de que la humanidad estaba en el camino de la autodestrucción, exigieron que debíamos parar de matarnos los unos a los otros, de contaminar la tierra y dañar sus recursos naturales, y que debíamos aprender a vivir en armonía, pero esas peticiones fueron analizadas con extrema desconfianza, especialmente la exigencia del desarme nuclear. Se concluyó que aceptar esas condiciones, pondría a la humanidad en absoluta indefensión ante una eventual amenaza extraterrestre. El desarme nuclear fue considerado como contrario a los intereses de los Estados Unidos y la oferta fue rechazada.

Cuando las naves de los extraterrestres llegaron a la Tierra, se ubicaron en una órbita por encima de la línea ecuatorial. Con la ayuda de los humanoides, para comunicarse con los extraterrestres un grupo de expertos desarrolló los proyectos SIGMA y PLATO, y luego de numerosas discusiones y condiciones, con el compromiso de intercambiar tecnología con humanos y humanoides, a fines del año 1954 fue autorizado el aterrizaje de dichas naves. Dichos extraterrestres tenían la nariz gruesa y eran de color gris; explicaron que venían de un planeta que estaba próximo a extinguirse, ubicado en la constelación de Orión y perteneciente al sistema solar de una estrella que es conocida como Betelgeuse. El gobierno de Estados Unidos estableció relaciones diplomáticas con la nación de los extraterrestres, quienes asignaron a su embajador y se comprometieron a trasladar a un grupo de diplomáticos americanos a su nación. No se sabe a qué arreglo llegaron éstos con los humanoides.

Por alguna razón, en el año 1953 se estrellaron numerosas naves de extraterrestres y aunque casi todas cayeron en los océanos, se supo que en las que fueron rescatadas por los americanos, 26 tripulantes resultaron muertos y hubo 4 sobrevivientes. Por lo menos, cuatro de estos siniestros ocurrieron en Arizona, hubo dos en Texas, uno en Nuevo México, uno en Luisiana, uno en Montana y uno en África del Sur. Y en territorio colombiano por lo menos cayó una que no fue encontrada. En esa época yo vivía en Panamá y tenía la costumbre de acostarme boca arriba en un banquillo a mirar las estrellas. Yo estaba acostado en el banquillo mirando hacia arriba, como a las 8 de la noche, y a una velocidad asombrosa vi pasar una bola de luz blanca que iluminó toda la región. Poco después se supo que unos helicópteros militares estadounidenses de la Base Aérea de Panamá estaban buscando un platillo volador que se había estrellado en algún lugar de las selvas del Urabá colombiano. Pero a la velocidad que iba, si dicha nave cayó en alguno de los inaccesibles pantanos de esa región, lo más seguro es que se enterró a una gran profundidad y jamás será encontrada.

Los militares americanos, en otros siniestros de extraterrestres, de inmediato y minuciosamente rescataron los restos de los ocupantes y de las naves que fueron localizadas, y luego hicieron todo lo posible para despistar a los testigos de esos hechos, pero las cosas se les estaban saliendo de control porque, en esos días, alrededor del mundo hubo numerosos accidentes de ovnis. Los militares estadounidenses llegaban rapidísimo a los sitios de esos siniestros y sin consultar con nadie aislaban el área, retiraban a los curiosos y el cuento que más usaban era que se trataba de platillos voladores, rusos o americanos, y así despistaban a la gente.

Como suele suceder en todas las guerras, la Iglesia fue la única entidad que resultó beneficiada con las riquezas saqueadas durante la Segunda Guerra Mundial. A partir del año 1959, cuando empezó la Guerra Fría, la Santa Sede empezó a trasladar, de Suiza a Estados Unidos, una parte del oro que habían robado los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y que lo habían depositado a nombre de la Iglesia en dicho país. Y en la misma época, luego de varias diligencias políticas, los humanoides accedieron a realizar enseñanzas de Alta Tecnología en cátedras universitarias en Estados Unidos, pero con la condición de que a estas cátedras asistieran jóvenes inteligentes de todo el mundo.

En esa época los militares jesuitas controlaban el gobierno estadounidense, y, tan pronto supieron ellos el mencionado asunto, movieron sus fichas claves para que la Iglesia tuviera la exclusividad, a nivel mundial, de hacer la selección de los genios aprendices. Y, para cumplir dicha exigencia, en varios países la Iglesia becó un numeroso grupo de estudiantes católicos inteligentes y adoctrinados en instituciones eclesiástica, quienes ingresaron en las mejores universidades de Estados Unidos y quienes, con la condición de colaborar con el adoctrinamiento religioso que los todopoderosos jesuitas le estaban aplicando a dicha nación, mediante un convenio secreto entre el gobierno y los jesuitas, al cabo de un año eran nacionalizados como ciudadanos estadounidenses.

Poco antes de esos hechos, la Iglesia se había tomado muy en serio ampliar su dominio en América y ese objetivo lo había iniciado con la toma de Estados Unidos, el poderoso país del norte que dominaba todo el continente, designándole dicha tarea al cardenal jesuita Francis Spellman, a quien le asignó recursos económicos de sobra y la ayuda militar y política de la Compañía de Jesús y quien, valiéndose de toda clase de jugadas sucias, en poco tiempo logró dominar el gobierno y la política de Estados Unidos.

Al enterarse del contacto con los humanoides, lo primero que hizo el presidente Eisenhower fue enviar una embajada a informarle al papa Pío XII acerca de la inminente llegada de millares de naves extraterrestres, y, al saber el pontífice los detalles de esa noticia, casi le da un infarto. Duró un buen rato sin hablar, ensimismado, y cuando los médicos lograron estabilizarlo, les explicó a los embajadores que el problema que se le acercaba a la Iglesia podría ser mucho peor que el que le habían provocado Bruno Giordano y Galileo, cuando habían asegurado que la Tierra giraba alrededor del sol y que el Cielo que predicaba la Iglesia no existía (tesis de entonces que desvirtuó y condenó la Iglesia en aquella época y que le aumentaron su desprestigio por ser ciertas), y añadió que la fe cristiana colapsaría si la gente se enteraba que la humanidad no había surgido como predicaban las Escrituras Sagradas sino de humanoides extraterrestres.

La Santa Sede nunca ha ligado bien con el comunismo, pero la única forma de mantener en secreto la existencia de los humanoides era poniendo al tanto de ese asunto al complicado secretariado del partido comunista de la Unión Soviética. No se sabe qué exigieron los soviéticos a cambio de colaborar con ese gran secreto, pero muchos han creído que la Guerra Fría fue un sofisma que hacía parte del encubrimiento de ese asunto. Para que se encargara de ese arreglo, en absoluto secreto el gobierno americano organizó la Fundación Majestic 12, que es más conocida como MJ-12, compuesta por científicos y militares de alto rango adoctrinados por los jesuitas, quienes no se metían en asuntos políticos pero en sus labores secretas estaban por encima del presidente; ni los congresistas ni la prensa tenían conocimiento ni acceso a las enormes y numerosas instalaciones que para el manejo del asunto extraterrestre construyó la MJ-12 en alianza con la CIA.

Kennedy fue elegido con el respaldo de la Iglesia y es considerado como el último mandatario estadounidense católico, apostólico y romano. Este mandracu, ante el pueblo americano aparentaba ser un modelo de hombre cristiano: Todos los domingos asistía a misa con su esposa e hijos. Sin embargo, igual que la monarquía cristiana, el tipo era un político ambicioso que para nada creía en la farsa del Cristo romano, sino que, igual que el papa y la monarquía eclesiástica, aparentaba ser un fiel creyente y usaba la fe religiosa en su provecho personal. Aunque su esposa era una mujer joven y hermosa, Kennedy era sumamente infiel con ella porque a él no le alcanzaba el amor de una sola mujer, y, además de las numerosas hembras que ‘coronaba’ de rapidez, tenía un gran ramillete de hermosas amantes fijas, entre las que sobresalían las muy bellas o ‘especiales’ Marilyn Monroe, Jayne Mansfield, Zsa Gabor, Angie Dickinson, Marion Fahnestock, Ellen Rometsch, Lady Jean Campbell, Kay Hannon, y aunque el cardenal Spellman hacía todo lo posible para evitar que se supieran sus orgías de homosexualismo, a este jodido y puya loca presidente le importaba un bledo lo que dijeran la Iglesia y la gente acerca de sus envidiables amoríos.

Al comienzo de los años 60, la Iglesia, por intermedio de La Compañía de Jesús, controlaba el manejo político de Estados Unidos, y el Vaticano estaba obteniendo muy buenos dividendos políticos con la guerra de Vietnam, conflicto en el que varias organizaciones eclesiásticas hacían de samaritanas con la intención de convertir el territorio asiático en una región cristiana. Y, con el oro robado que había trasladado de Suiza, la Santa Sede estaba recibiendo enormes dividendos por respaldar con dicho metal precioso las emisiones de dinero de las Reservas Federales de Estados Unidos, o sea que los americanos no solo le cuidaban a la Iglesia el oro saqueado durante la Segunda Guerra Mundial, sino que además le pagaban jugosos dividendos por respaldar con dicho botín las emisiones de los mundialmente anhelados billetes verdes.

Casi desde que asumió la presidencia, Kennedy se convirtió en un dolor de cabeza para el Vaticano; los jesuitas trataron de desprestigiarlo haciendo públicos sus numerosos amoríos, pero lo que consiguieron fue convertirlo en el hombre más envidiado del mundo. El mandracu presidente no le paró bolas a ese asunto, pero se puso furioso con los jesuitas cuando supo que le estaban ocultando las relaciones del gobierno americano con los extraterrestres y sin rodeos empezó a darle a la Iglesia en las partes que más le duelen: Presentó al congreso una ley para acabar con el respaldo en oro del dinero estadounidense, y que en vez de usar el metal precioso de la Iglesia, los billetes fueran respaldados con bonos del tesoro público nacional; y comisionó a los doctores McNamara y Taylor para que hicieran un análisis riguroso que permitiera saber si a Estados Unidos le convenía continuar con la guerra de Vietnam, conflicto este que era sumamente beneficioso para la Santa Sede y razón por la que no le convenía que se terminara, cosa que ocurriría si se hacía realidad el retiro militar americano que estaba gestionando Kennedy.

 Para el Vaticano, acabar con el uso del oro eclesiástico como respaldo de las emisiones de dinero americano era igual a perder los jugosos dividendos que recibía a cambio de nada, y, si eso ocurría, lo más seguro era que tendría que pagar por la seguridad de su enorme tesoro. Y el cardenal Francis Spellman no se había repuesto de esa mala noticia cuando supo que McNamara había presentado un informe, cuya conclusión era que lo mejor para Estados Unidos era marginarse de la guerra de Vietnam; y, como si todo eso no bastara, también supo que el presidente tenía la intención de hacer público el tema ancestral de la humanidad con los extraterrestres humanoides, publicación que convertiría en pato muerto la para él lucrativa farsa eclesiástica, igual que el poder religioso del Vaticano.

Según decían fuentes cercanas al presidente Kennedy, la intensión del mandatario era publicar el candente tema de que en Estados Unidos vivían varías comunidades de extraterrestres humanoides, que eran protegidos de este país por ser los ancestros de la humanidad, y además formalizar públicamente las relaciones diplomáticas con la nación de los extraterrestres del planeta del sistema solar de la estrella roja, cuyo canciller, supo él, era un mandracu extraterrestre, de nariz chata y de color gris que era conocido como el Excelentísimo Míster Plenipotenciario Krll, y su cancillería estaba en un lugar secreto que el presidente no conocía. Y, como quiera que el presidente Kennedy no era un pintado en la pared, el mandatario dizque, por el lío del ocultamiento de los extraterrestres, había decidido acabar con la MJ-12 y además desvertebrar la CIA, o sea que estas dos entidades también pudieron salir favorecidas con la muerte del Jefe de Estado americano.

Muchos de los testigos que participaron en el proceso del magnicidio de Kennedy, años después han declarado que fueron amenazados, intimidados o manipulados para que cambiaran sus versiones de los hechos cuando fueron interrogados. El estallido de varios tiros provenientes de distintos puntos fue uno de los detalles que no querían los investigadores que declarara ningún testigo, inclusive, a Ed Hoffman se le amenazó de muerte si llegaba a informar algo sobre los eventos que declaró haber visto y oído ese día, y luego tuvo que cambiar su versión acerca de los hechos ocurridos en el momento de la muerte del presidente, como fue el caso de no poder incluir el detalle de que el vicepresidente estaba refugiado en el momento que se oyeron los tiros, cuyos disparos escuchó venir de varias direcciones y versión esta que tuvo que cambiar.

La única verdad que se sabe del asesinato del presidente Kennedy es que a ciencia cierta no se ha podido saber quién lo mató ni quiénes fueron los autores intelectuales de este magnicidio que, claro está, de que los hubo los hubo. Lo que sí ha quedado prácticamente demostrado es que la labor de la Comisión Warren fue una farsa del alto gobierno americano para encubrir y proteger a los verdaderos culpables de ese magnicidio. Muchas de esas acusaciones, dando a conocer cada escritor los supuestos autores, han sido publicadas en un gran número de libros, cuyos autores de alguna manera estuvieron vinculados en el asunto o investigaron a fondo el asesinato, y luego de que yo haga una explicación de algunas de esas conclusiones, que cada colega mandracu forme su propio culpable o sospechoso.

El gran investigador y escritor Avro Manhattan, en uno de sus libros asegura que, poco antes de ser asesinado, el presidente Kennedy había recibido el informe de sus asesores de guerra, los doctores MacNamara y Taylor, un documento que aconsejaba finalizar la participación estadounidense en la guerra de Vietnam, el cual usó para soportar su decisión de retirar las tropas americanas de dicho conflicto. Y explica que a la Iglesia no le convenía esa decisión porque desde mucho antes estaba usando en su provecho esa guerra; según este autor, el Vaticano tenía varias misiones religiosas en las naciones involucradas en esa contienda, con las que intentaba convertir todo el continente asiático en una región cristiana y para eso necesitaba la continuación americana en esa guerra. La conclusión de Manhattan es que, por haber tomado la decisión de retirar las tropas americanas de Vietnam, la Iglesia organizó la conspiración gubernamental que asesinó a Kennedy, siendo el intermediario del Vaticano en esas acciones encubiertas el cardenal Francis Spellman, quien en esa época era el jefe de la facción militar jesuita que controlaba a los políticos estadounidenses.

Y el escritor Robert Morrow, en uno de sus libros cuenta que el 23 de noviembre de 1963, aún sin posesionarse, el presidente Lyndon Johnson emitió el Memorando de Seguridad Nacional número 278, un documento secreto y clasificado que tuvo como objetivo revertir en forma inmediata la determinación del presidente Kennedy, de retirar las tropas de Vietnam. El resultado de ese memorando fue que, poco después, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos hizo un enorme despliegue de tropas a la guerra de Vietnam, en donde murieron más de 50.000 militares americanos, hubo más de 17.000 desaparecidos y más de 100.000 resultaron heridos o hechos prisioneros, siendo la Santa Sede la única que resultó beneficiada con esa guerra. Para este autor, no había duda de que la Iglesia y el entonces vicepresidente Johnson estuvieron involucrados en la muerte de Kennedy.

En el libro titulado, Llamado a Servir, su autor, el controvertido ex coronel estadounidense, James Gritz, le añade a esa conspiración el hecho de que los jesuitas manejaban a su antojo las Reservas Federales de Estados Unidos, con cuyo dominio el Vaticano lavaba enormes sumas de dinero procedentes del narcotráfico en Asia, y la obra permite concluir que la Iglesia decidió asesinar a Kennedy porque le iba a causar muchos perjuicios económicos, debido a que estaba tratando de acabar con el monopolio que ejercía la mafia eclesiástica en el manejo de las Reservas Federales.

Otros autores le atribuyen a la mafia el asesinato de Kennedy, pero, si así hubiera sido, hay que tener en cuenta que el mayor cartel mafioso de todos los tiempos ha sido la Iglesia. Otras afirmaciones aseguraron que en el magnicidio presidencial hubo influencias satánicas, alegatos que surgieron por el hecho de que Marilyn Monroe, Jayne Mansfield y Zsa Zsa Gabor, a la vez que se acostaban con el presidente Kennedy, eran amantes de Anton Lavey, fundador y jefe de la Iglesia de Satán. Las leyes de Estados Unidos tienen fechas para desclasificar los documentos secretos, y quizá algún día hagan públicas las declaraciones hechas por los investigadores oficiales neutrales, y así se sepan algunas de las cosas que han sido ocultadas por los poderosos conspiradores del asesinato de Kennedy. Pero, por ahora, lo único que se puede asegurar es que el presidente Kennedy fue un pato muerto, asesinado por una muy bien organizada mafia estadounidense, que estaba y sigue enquistada en el alto poder político del gobierno de esa nación. Con esta gran historia de pato muerto doy por terminada mi actuación; gracias señoras y señores, por escucharme.

 

 
 
 

 

                                                          

domingo, 18 de junio de 2017

MARICADAS LEGALES Y ENGAÑOSAS


En la OTAN metieron gato por liebre. En la última cumbre de esa entidad, realizada en Bruselas, junto con las primeras damas de los gobernantes de los países miembros de dicha organización desfiló el arquitecto Gauthier Destenay como primera dama de Luxemburgo, quien no es una dama sino el esposo de Xavier Bettel el primer ministro de esa nación, y en este caso la primera dama debe ser el mismo gobernante y no su esposo, y eso es igual a meter gato por liebre.

Por acá, por donde yo vivo, está dando palo un disco cuyo nombre desconozco, pero, el tema principal y repetitivo es que “falta una tabla en la cama”, y, siguiendo la fórmula de dicho disco, a la sigla de los LGTB creo que le falta una letra, ya que el significado de dichas iniciales es: La L quiere decir lesbianas, que son mujeres a las que les gustan las hembras; la G significa gais, que es igual a homosexuales a los que les gustan los hombres; la T transexuales, que es algo así como personas con inconsistencia sexual y la B, bisexuales o sean los que son cara y sello, que, en lo sexual, es igual a dar y recibir de lo mismo.

Pero el arquitecto Gauthier Destenay no es mujer ni hace el papel de hembra con su pareja; más bien parece que, por alguna razón, en dicha reunión se hizo el marica, pues él es el marido del gobernante mencionado y por lo tanto no debió desfilar como primera dama. Por acá, por donde yo vivo, a los tipos que prefieren tener relaciones con homosexuales en vez de con mujeres, los denominan como Cacorros, y son un grupo de individuos solapados que pasan como hombres normales pero que, en lo sexual, prefieren lo oscuro en vez de lo claro, y, por existir dichos individuos creo que a la sigla LGTB le falta una C para describir a los cacorros o maridos de los gais.

El 10 de junio de este año (2017), en Medellín, Colombia, en un hecho sin presedente mundial, en una notaría contrajeron matrimonio tres hombres. Ese día se casaron en dicha ciudad Alejandro Rodríguez, Manuel Bermúdez y Víctor Hugo Prada, una boda que causó polémica al convertirse en la primera unión constituida legalmente por más de dos personas, y, como si eso fuera poco, por tres hombres y que por lo tanto es difícil saber quién es esposa o esposo de quién, y, desde mi punto de vista, una auténtica maricada legalmente engañosa, ya que, según lo que han explicado los reciéncasados, el propósito de dicha unión marital es que los cónyuges ‘vivos’ puedan heredar la pensión del primero que fallezca y así sucesivamente.

Esta entrada –igual que todos mis escritos-, no tiene propósito homofobita, al contrario, apoya la honestidad y felicidad con la que el primer ministro de Luxemburgo dijo: “Sólo tengo una vida y no quiero esconderla”. Sin embargo, porque me parece una estafa, no apoyo el propósito de bigamia del matrimonio colombiano, por la simple razón de que ellos no le ponen límite al número de parejas de dicho matrimonio, es decir, tienen proyectado aumentar el número de cónyuges y que todos vayan heredando las pensiones de los que fallezcan, y de ser así estafarían a perpetuidad a las entidades pensionistas.

 

sábado, 27 de mayo de 2017

ACTUACIÓN DE LA BRUJA EN PATO MUERTO


El Diablo no existe y si existiera estaría varado pues no tendría oficio. Pero las brujas y los brujos sí existen y trabajo es lo que les sobra, lo que ocurre es que casi nadie hace saber su relación con la brujería y mucho menos los delincuentes y las entidades policiales que son sus principales clientes.
 
 

Lo que van a leer a continuación es la introducción y el primer capítulo de mi libro –inédito y buscando editorial-, titulado Pato Muerto, una obra que está bastante cargada de verdades incómodas para muchos pero que por eso no dejan de ser verdades. Juzguen los Lectores y, sin incurrir en ofensa, opinen acerca del contenido de este capítulo. Gracias.
 
                                                     DE: EDUARDO DAVID LÓPEZ ESPINOSA
                                                                   PATO MUERTO
 
 
                                                      INTRODUCCIÓN Y ACTUACIÓN DE LA BRUJA
 
El Proyecto Mandracu es un propósito de un grupo de personas especiales, cuya idea es generar el conocimiento necesario para que, algún día, uno de sus integrantes se convierta en Rey de la Humanidad y haga bien sus funciones monárquicas. Entre los integrantes de dicha organización, como mandracu -o mandracua si es mujer-, es considerada cualquier persona que sea súper destacada en alguna actividad. Nada de doctorado, ser una persona sin par en la labor que realiza es el único requisito que se exige para ser mandracu; no importan religión, estudios, raza, sexo, aspecto físico ni ningún otro detalle personal. Pero no es fácil ser mandracu; en el Primer Congreso Mandracu, al ser examinadas las actuaciones de Leonardo da Vinci y de Hitler, el primero de los nombrados pasó la prueba, pero el segundo no llenó los requisitos para ser un mandracu. Lo que sigue es un relato, extraído de la grabación que fue hecha del Primer Congreso del grupo Mandracu.
A diferencia de los lujos y comodidades que tuvo la primera reunión del Grupo Bilderberg, que es otra organización que también quiere tener como Rey del Mundo a uno de los suyos, el Primer Congreso Mandracu fue realizado en un lugar inhóspito y con absoluta austeridad. Los mandracus, antes de iniciar las deliberaciones, además de reglamentar que no se permitiría la entrada de quien llegara retardado al congreso, convinieron que a este evento sólo se podrían llevar enlatados, frutas, agua y cigarrillos. Todo lo demás era prohibido, especialmente los teléfonos celulares, todas las carnes, los licores y los narcóticos. Sin embargo, no había impedimento en los usos de cámaras fotográficas, computadores, libros, ropa de trabajo, útiles de aseo y bebidas como té, café y las aromáticas. Todo fue grabado y cada participante recibió una copia de dicha grabación.
Los gastos para la búsqueda y selección de las personas que asistirían al Primer Congreso Mandracu fueron asumidos por un rico anónimo, y dichas elecciones fueron realizadas por World King, una ONG gringa que se tomó un buen tiempo en esa labor, ya que antes de ponerle fecha al inicio del congreso, en varios lugares del mundo dicha ONG realizó varias reuniones de personas singulares en las que fueron elegidos los mandracus y seleccionados los temas que se tratarían en dicho congreso. En total, el grupo de mandracus quedó integrado por 12 hombres y 4 mujeres, pero, debido al degeneramiento humano que vivimos, ni todos los hombres elegidos son machos ni todas las mujeres admitidas son hembras.
Luego de unos sucesos climáticos inusitados que no fueron impedimento para que todos los mandracus llegaran puntuales a la isla solitaria que habían elegido, para realizar El Primer Congreso Mandracu, dicho grupo quedó totalmente aislado del mundo civilizado. Allí, en ese lugar lleno de charcos y malezas no había mas que bichos chupasangre, pero los mandracus son gente todoterreno y nada ni nadie los puede detener cuando deciden realizar sus proyectos y esta vez fue igual. Debido a que no llevaron carne, muy pronto acabaron con los pocos sapos, ranas y lagartos que había en tierra firme, y después con los peces que se dejaron atrapar, pero éstos se volvieron ariscos y después no se dejaban pescar.
La adecuación del sitio fue hecha por ellos mismos y resultó ser una labor lenta y difícil. Una tarde, aún sin haber empezado el congreso, estando el grupo de mandracus tratando de inventar una frase corta y directa para usarla como resumen del acabose de las cosas, de repente cayó un pájaro que quizá por lo gordo le tocó aterrizar justo al lado de donde estaban ellos bostezando y ansiosos de comer carne. Todos reaccionaron y atraparon el ave antes de que volviera a tomar vuelo, y, luego de darle un vistazo, le torcieron el pescuezo, lo desplumaron, lo asaron y se comieron hasta sus huesos.
Ninguna de las frases sugeridas antes de atrapar el pájaro logró ser aprobada y siguió entonces un alegato monótono, aburridor, hasta cuando uno de los mandracus dijo que de no haber sido por el cóndor que habían atrapado, muchos de ellos ya estarían desmallados por el hambre. “Qué cóndor ni qué ocho cuartos”, respondió otro y añadió, “lo que nos comimos fue un avestruz, los cóndores tienen poca carne y no engordan como el ave que nos comimos”. Pero otro mandracu, que no estaba de acuerdo con éste, explicó: Los avestruces no vuelan, y el pájaro que nos comimos llegó volando, por lo tanto, queda descartado que hubiese sido un animal de esa especie el ave que nos mató el hambre. Y si alguien de nosotros sabe con certeza, de qué fue el asado que nos comimos, por favor que lo diga.
Al oír lo solicitado, todos se miraron entre sí; nadie respondió y en ese momento se acabó la monotonía del grupo e inició una interesante polémica en la que se acordó investigar de qué especie era el animal que les había calmado el hambre. Y, para tomar una idea del asunto, decidieron rescatar todo lo que se pudiera de los restos del animal, pero, como ya fue explicado, ellos se habían comido hasta los huesos, y las plumas se las había llevado el viento. Sin embargo, todos sabían que la cabeza y las patas del pájaro habían sido cortadas y rechazadas y, para analizarlas, todos empezaron a buscar dichos restos.
Estando en la búsqueda de los restos del ave, un mandracu dijo que le pareció haber visto tirar dichas cosas al agua, incluso, creía que los peces habían hecho burbujas cuando habían caído, pero agregó que no le había prestado atención al asunto y ni siquiera sabía quién las había lanzado. Y añadió que él sí había observado dichas cosas y aseguró que el ave tenía el pico como el de las perdices y las patas como las de los goleros, y agregó que el animal quizá era un pavo. Sin embargo, otro mandracus explicó que no podía ser un pavo, porque en el cuello no tenía cresta y además porque los pavos no vuelan lejos.
Habló entonces una mandracua. Explicó que quizá el ave era un picozapato africano, unos patos arcaicos que, según dijo, tienen las patas como los goleros, debido a que no nadan por la escasez de agua donde viven. Pero, enseguida, eso fue descartado por otra mujer que, muy segura de lo que hablaba, dijo que conocía los picozapatos africanos. Ésta explicó que la única diferencia de dichos animales con los demás gansos era que los africanos cagaban menos que los de otros lugares porque, por la escasez de comida, comían muy poquito, y que dichos pájaros sí tienen las patas casi como las de los goleros, pero que el pico de éstos es muy similar al de los gansos, y que también se había fijado que el ave sacrificada no tenía el pico como los patos y que por lo tanto el pájaro que habían asado no era un picozapato africano.
El alegato fue largo y cuando ya no quedaba pájaro conocido al que los mandracus le pudieran atribuir la salvación del día, en tono serio, uno de ellos explicó que no sabía qué clase de pájaro era el que les había salvado la tarde pero que creía necesario ponerle un nombre a dicho animal y añadió que, cuando los interrogara la prensa, no era una opción razonable decirles a los periodistas que habían sido salvados del hambre por un pájaro desconocido que había caído del cielo. Propuso como tarea general hallar un nombre adecuado para el pájaro salvador, y, enseguida, otro mandracu dijo que estaba de acuerdo con lo propuesto y que creía que había que justificar el nombre de dicho animal. O sea que sugirió que dicho nombre tenía que ser el de un pájaro grande, gordo y que volara lejos como el que habían atrapado.
-No hay que discutir mucho este asunto, dijo el mandracu que resultó ser el más sabio de todos y muy serio añadió: “Lo que asamos y nos comimos fue un pato muerto, y Pato Muerto es la frase que nos sirve para expresar el resumen de los fracasos o acaboses en este mundo. Y propongo utilizar esta frase para tal asunto, aclarando que existe un sinnúmero de patos muertos, inclusive, casi siempre hay pato muerto sin que haya muerto un pato. En este caso pongo como ejemplo lo ocurrido el 19 de abril de 1970, cuando el presiente Carlos Lleras ordenó hacer fraude en las elecciones presidenciales y con esa trampa le pudo ganar la presidencia de Colombia el inepto Misael Pastrana al exgeneral Rojas Pinilla. Por ese fraude, Pastrana duró cuatro años sonriendo y cortando cintas para inaugurar cualquier cosa, y Rojas Pinilla, aunque ni era anade ni murió por esa derrota, sí fue pato muerto de la rosca política que le robó las elecciones. Y, para darle un final feliz a este asunto, levanten la mano quienes estén de acuerdo en que lo que comimos fue pato muerto”.
Todos aprobaron lo dicho por el mandracu y, luego del levantamiento general de manos, otro mandracu, sabio en asuntos políticos, dijo: Sin lugar a dudas, Rojas Pinilla fue un gran pato muerto en esas elecciones. Pero han habido muchos patos muertos en elecciones presidenciales, quizá el último murió el 14 de abril de 2013 cuando el presidente chavista, Nicolás Maduro, le robó a Henrique Capriles las elecciones presidenciales venezolanas y en ese caso el pato muerto fue el pueblo venezolano que, por la ineptitud de Maduro, además de falta de comida y medicinas, quedó hasta sin papel higiénico y para colmo de males ni con periódico se pueden limpiar la cola en dicho país, ya que, por la crisis que ha generado el gobierno chavista, casi todos los diarios han quebrado por falta de papel para imprimirlos.
Estoy de acuerdo con lo del pato muerto –dijo otro mandracu-, y propongo que, para aumentar el conocimiento de todos, como línea temática de este congreso, todos contemos una historia de un pato muerto, sin ahorrar detalles ni tener que mencionar fuentes bibliográficas ni de ningún otro tipo de información. Insinúo que nos baste con saber la historia del pato muerto y que nadie se preocupe por verificarla, pues es sabido que los datos históricos son verdades a media.
-Eso de que sin verificar nos baste para saber la historia del pato muerto me parece muy bien, agregó otro mandracu, y luego de una pequeña pausa añadió: “Hay muchas cosas que uno sabe que son ciertas y nunca las dice porque no puede probarlas. Por ejemplo, yo sé cuáles son las empresas que más dinero lavan en mi país, pero no digo sus nombres porque no les puedo probar dicho delito. Estoy de acuerdo con la propuesta anterior y sugiero que, para evitar futuros problemas, como quiera que vamos a contar una historia de pato muerto, antes de iniciar la actuación, en vez de decir el nombre propio, usemos un alias que puede ser la profesión de cada quien.  Y aunque considero que será incómodo que no usemos nuestros propios nombres, ya que este detalle nos iguala a lo que hacen los jefes de los grandes carteles criminales, incluida la Iglesia cuyo jefe se hace llamar alias Francisco, creo que vale la pena usar ese método, que también lo usan las putas, ya que así podremos evitar las posibilidades de tener que enfrentar justicias como la de mi país, que, igual a lo que ocurre en muchos Estados del mundo, dicha entidad es el cartel más corrupto de la nación”.
Habló entonces el último mandracu que intervino esa tarde en el alegato. Dijo: “En la Orden del Día de este congreso quedó establecido que cada día intervendrán dos participantes en la mañana y uno en la tarde. Creo que con ese horario nos queda tiempo suficiente para contar la historia de un pato muerto al final de la intervención, tema que estoy de acuerdo en añadir porque pienso que esos relatos harán más interesante este evento. Si es aprobada esta propuesta, para aclarar las cosas le añado a dicha sugerencia que, quienes tengan alguna objeción de este asunto, la hagan después de la aprobación; por favor levanten la mano quienes estén de acuerdo con la propuesta”. Todos levantaron la mano y con eso quedó aprobada la propuesta de contar una historia de pato muerto al final de cada intervención.
La primera objeción fue a la vez un convenio. Un mandracu propuso que las historias de pato muerto no fuesen tomadas como ofensivas por ninguno de los participantes y que de éstas no surgieran alegatos ni roces personales. Y una mandracua que por adelantado usó como alias ‘Malas pulgas’ dijo: “Hasta ahora, los temas que hemos abordado han sido interesantes; ojalá no toquen el pato muerto en el que se ha convertido la Federación Internacional de Futbol por la mafia que desde hace varias décadas la dirige.  Y es que, mientras los estúpidos fanáticos han matado y se han hecho matar por sus equipos, la mafia de la FIFA ha estado llenándose los bolsillos de dinero con sus patrañas; y aunque aquí no debe haber tema vedado, creo que es mejor no tocar este pato muerto del futbol que es tan grande y tan asqueroso que ha hecho vomitar, tanto a futbolistas como a fanáticos en todo el mundo.” Lo que dijo ‘Malas Pulgas’ fue la segunda y última objeción de esa tarde, y la temática del congreso, que iniciaba el día siguiente, quedó lista.
Había quedado claro que, en su actuación, cada mandracu expondría su experiencia profesional y explicaría las ventajas que tendría el mandracu que se convirtiera en Rey de la Humanidad, si supiera o manejara el oficio de la persona exponente. No había conductor del evento, antes del inicio acordaron un orden alfabético basado en el sexo y las profesiones de los mandracus acudientes, es decir, las cuatro damas conformaban un grupo en orden alfabético y los 12 hombres otro grupo organizado de la misma forma y la regla era que, en ese orden, después de cada mujer seguirían 3 hombres.
 
                                        CAPÍTULO 1, ACTUACIÓN DE ÁGUILA NEGRA (LA BRUJA)
 
 -Mi alias es Águila Negra y fui elegida al Grupo de Mandracus porque soy una bruja famosa, dijo esa mañana la primera participante del Primer Congreso de Mandracus. Todos aplaudieron, pero el aspecto de sorpresa y miedo era bastante notable entre los asistentes. Y quizá para añadir un poco de sorpresa, la bruja les miró la cara, de uno en uno, a todos los participantes y luego de tomar un poco de agua dijo: Las explicaciones que voy a dar dejarán muy claro que ser brujo le sería de gran ayuda al mandracu que se convierta en Rey de la Humanidad, una virtud mal entendida que era poseída por el papa Silvestre II y que es a lo único que le teme la corrupta monarquía del Vaticano.
Las brujas le hemos aportado un enorme beneficio a la humanidad, pero mucha gente nos rechaza porque la vieja y perversa monarquía eclesiástica, para amparar toda clase de delitos nos dañó la imagen, pues, aunque se pueden contar con los dedos de las manos las brujas que asesinó la Iglesia, lo cierto es que, al habernos estigmatizado, con su farsa de que somos hijas de Satanás, nos hizo tanto daño como el que le hizo a la religión cristiana al endiosar a Jesús, el filósofo fundador de dicha fe religiosa.
Pero es muy cierto que las brujas le hemos prestado muchos servicios a la humanidad pues, desde tiempos remotos, el primer correo rápido y eficiente que existió fue el correo de las brujas. Por medio del correo de las brujas, la gente sabía cómo les estaba yendo a los ejércitos que estaban en misiones a distancias enormes, inclusive, sin importar que hubiera un océano de por medio, con dicho correo mucha gente sabía en tiempo real la salvación o la muerte en guerra de sus seres queridos. Eso fue normal por mucho tiempo y las brujas y los brujos, en la antigüedad, eran personas respetadas y admiradas por la gente. Aunque la brujería no tiene injerencia en las creencias religiosas, el papa Sergio III nos satanizó con su bula Canon Episcopi, en el año 906, siendo que de los millones de personas que asesinaron los cristianos, supuestamente por ser brujas o brujos, ni siquiera un millar lo eran de verdad.
Mucha gente no cree que las brujas existen, pero que las hay las hay.  Y vale decir que puede haber hasta más brujos que brujas, siendo que los hombres son menos visibles por ser más discretos, y sirve aclarar que bruja o brujo no es quien quiera serlo sino quien pueda realizar tal actividad, es decir, la brujería es una virtud individual con la que se nace y no una profesión u oficio que se pueda aprender en algún lugar de enseñanza.
Como en cualquier actividad, en la brujería hay cosas que sólo se saben internamente, pero casi todas son reglas de ética y las cosas secretas de la brujería son tan pocas que pueden caber en una página. Se suele creer que los hechiceros son brujos, pero esa creencia es errada. Son dos las cualidades inevitables para que una persona pueda ser bruja: La primera es que debe poseer un espíritu capaz de separarse del cuerpo e irse a cualquier lugar y apoderarse de los sentidos de cualquier persona o animal y con ellos realizar las labores que desee; y la segunda es que pueda hipnotizar a distancia, es decir, sin usar sus ojos. Quien posea esas cualidades, que se nace con ellas tal como ocurre con los médiums, es bruja o brujo y no se puede considerar como brujo a quien no las posea; y vale añadir que casi todas las personas que dicen ser brujas o brujos, en realidad sólo son tramoyistas o estafadores. Además, hay una gran variedad de hechiceros que realizan diversas labores oscuras o misteriosas y que aseguran ser brujos pero que en realidad no lo son.
Entre las brujas nos tratamos de ‘comadre’, y, contrario a lo que suele creerse, brujos hay desde analfabetas hasta sabios profesionales. Los brujos cultos dan por hecho la existencia del Creador y del Bien y el Mal, pero casi nadie cree que exista el Demonio, cuyo cuento de que existe surgió por perversidades religiosas. Entre nosotras hay muchas ‘comadres’ religiosas, inclusive, la mayor parte de las brujas que fueron quemadas por la Inquisición eran monjas creyentes cristianas que casi todas, por temor o envidia, fueron delatadas por sus compañeras. Y ocurre uno que otro matrimonio entre brujos, como ocurrió en Inglaterra en el año 1966 cuando se casó el brujo Alex Sanders con Maxime Morris, considerada como la reina de las brujas. También ha habido un buen número de curas brujos, y aunque en los altos cargos de la Iglesia, los brujos han sido muy pocos, se sabe con certeza que el papa Silvestre II era brujo.
En sí, las labores de brujería son: Vigilancia a personas o cosas, captación de información y un sinnúmero de eventos, positivos o negativos, que casi todos se realizan por intermedio de personas y de animales luego de ser hipnotizados. Contrario a lo que se cree, las brujas no adivinan la suerte ni leen cartas ni salan o protegen personas con hechizos, como tampoco realizan ritos satánicos, inclusive, ni siquiera necesitan de invocación; las brujas por lo general formamos comunidades numerosas y nos cuidamos mutuamente; y los brujos forman grupos de pocos individuos que también se protegen entre ellos. Por varias razones, es muy raro que una bruja vaya sola a realizar labores de brujería, como también es costumbre que se queden varias brujas cuidando los cuerpos de las colegas que salen a alguna misión.
La mayor clientela de los brujos proviene de la gente que realiza labores peligrosas y de personas que trabajan con los servicios secretos estatales, pero también nos ocupa gente de toda clase. Sin embargo, la gran mayoría de los brujos son independientes, es decir, prefieren usar la brujería para sacar ventajas en las labores normales que realizan. Y hay brujas y brujos intermediarios, es decir, que hacen contratos de brujería y les dan los trabajos a otros brujos, casos que son muy frecuentes en los servicios que se les presta a la mafia y a personas que realizan labores de alto riesgo, como, por ejemplo, jefes guerrilleros, capos mafiosos, algunos jueces, policías y militares de alto rango y agentes especiales de los servicios secretos de casi todos los gobiernos del mundo.
Como dije, las brujas no somos adivinadoras, las supuestas hechiceras que aseguran saberlo todo cuando alguien les hace una consulta, por lo general son estafadoras u oportunistas. Como ejemplo de esa forma de fraude, les voy a contar la historia de una señora, viuda, que se comprometió con un muchacho y al poco tiempo de la relación con dicho joven empezó a notar cosas raras que le hicieron sospechar que su nuevo marido, en complicidad con una muchacha vecina, quería asesinarla para robar los bienes que le había dejado su difunto esposo y con dichas cosas organizarse con la muchacha, que era joven y hermosa.
La señora sabía que algo andaba mal con su marido, pero nadie le daba información al respecto y para desvelar el asunto, luego de varias averiguaciones, decidió consultar a una hechicera que, según algunos medios de publicidad, tenía fama de adivina. Consiguió una cita por teléfono con dicha hechicera y con absoluta discreción acudió al consultorio de la supuesta adivina, habiendo convenido con ella un horario en el que allí no la viera mas nadie. A la hora convenida, con mucha amabilidad recibió la supuesta adivina a la señora y, sin tocar el problema que se iba a tratar, le interrogó su vida personal, incluida su capacidad económica. Luego le dijo que pensara y analizara en silencio los detalles del problema que venía a consultar y para facilitarle las cosas la dejó sola unos minutos en una salita especialmente acondicionada por la hechicera.
Estando la señora pensando en su problema, de repente se abrió una puerta y apareció la hechicera vestida de rey mago. Le dijo que la siguiera, y la llevó a un cuarto lleno de cosas raras y decorado con símbolos satánicos que se movían y que le causaron pavor a la señora. La hechicera la calmó, le dijo que su vida allí no estaba en riesgo, que el peligro estaba en su propia casa y que, si no se ponía las pilas, su propio marido la mataba para robar sus cosas y casarse con Luisa, la vecina suya. La señora ni siquiera le había dicho a la hechicera cuál era su problema, ni había mencionado el nombre de su vecina cuyo nombre era Luisa, y al oír esa explicación se quedó sin palabras y se puso a llorar.
La hechicera, en silencio, esperó que la señora se calmara. Y no habló hasta que la señora empezó a interrogarla, recibiendo siempre respuestas coherentes con sus sospechas y haciéndose cada vez más claro que la única salvación de ella era hacer lo que le dijera la hechicera. Pero, no demoró en saber que el precio de su supuesta salvación era astronómico, razón por la que le explicó a la supuesta adivina que para conseguir esa suma debía hacer unas diligencias que tomaban varios días, condición que fue difícil que ella aceptara. La hechicera quería que le abonara tan siquiera la mitad del dinero, la viuda apenas llevó lo de la consulta y la explicación de la demora para conseguir la plata complicó las cosas. Luego de muchos peros, la hechicera aceptó que la protegería desde ese mismo momento si ella traía el dinero lo antes posible.
Por esas cosas del destino, cuando la señora llegó a su casa, en la puerta la estaba esperando una amiga íntima que no había visto desde hacía muchos años. Se abrazaron y entraron a la casa; esta amiga era la única persona en quien confiaba la señora y de una le contó el gran problema en el que estaba metida, y en detalle lo que le había dicho la hechicera. Le explicó que había salido de su casa con un problema y había llegado con dos: además del problema con su marido, había llegado con el compromiso de conseguir lo más rápido posible una gran suma de dinero.
Para fortuna de dicha señora, esa amiga suya también es amiga mía. Y mi amiga sabía que la hechicera tenía varias demandas por estafa y le dijo a su otra amiga que por ningún motivo le entregara el dinero convenido a esa bandida. Y le contó que era amiga de una auténtica y honesta bruja, que sin lugar a dudas le podía ayudar en la solución de su problema, añadiendo que lo antes posible le conseguiría una cita con su amiga, pero ella le suplicó que la llevara enseguida a la casa de su amiga bruja, porque su cabeza estaba a punto de explotar. Sin embargo, mi amiga le dijo que no podía llegar con ella a la casa de ‘la comadre’, sin consultar el asunto con la bruja; que la dejaba en un lugar cercano a su residencia e iba sola a consultar dicho asunto y enseguida volvía con las instrucciones a seguir.
Esa tarde mi miga llegó a mi casa de repente y tan pronto empezamos a hablar me contó el lío de su otra amiga y, con mucho respeto, me pidió el favor de que hablara con ella ese mismo día. Acepté sin reparos la solicitud de mi amiga, sé que ella hubiese hecho lo mismo si yo hubiera estado en el problema de su otra amiga. Enseguida tomó un taxi y a los pocos minutos en el mismo vehículo regresó con su amiga que era una señora bastante atractiva y quizá arrecha, pues, mucho antes, mi amiga me la había mencionado como la Tumbacatre.
Lo primero que hizo ‘la Tumbacatre’ fue darme las gracias por haber aceptado recibirla ese mismo día, y, contrario a lo que había hecho la hechicera, yo la interrogué hasta en el mínimo detalle del asunto que le preocupaba, me mostró varias fotos de su marido y de la chica que supuestamente estaba incriminada en el problema. Luego de saber el asunto, le pedí la dirección de su casa y la de Luisa y le explique que debía esperar hasta que yo hiciera una investigación rigurosa de lo que estaba haciendo su marido y le advertí que no le diera dinero ni tratara mas su problema con la hechicera, que si yo descubría que su vida estaba en peligro se lo haría saber de inmediato.
Esa misma noche, acompañada de dos ‘comadres’, brujeando por los alrededores de su casa nos enteramos que quienes conocían a esa señora, en el trato personal la llamaban ‘Doña Mayo’ pero en secreto le decían la Tumbacatre, y descubrimos que ella estaba a punto de ser secuestrada por su marido. Dicho sujeto estaba aliado con una banda de delincuentes de alto calibre y el plan era secuestrarla, asesinarla y desaparecer su cuerpo, y el evento no se había realizado porque el tipo no había logrado convencer a su señora a compartir con él el manejo de sus cuentas bancarias, siendo que de dichas cuentas debía salir el dinero para pagar por adelantado el secuestro y asesinato de ella. Y Luisa, la chica de quien ella sospechaba, no tenía nada que ver en el asunto, a ella le sobraban pretendientes y no les daba importancia a los coqueteos de su vecino.
Desde tiempos remotos, las brujas y los brujos acostumbramos hacer nuestras reuniones sociales los sábados y, por eso, ese día hay poca actividad de brujería. Pero lo anterior no quiere decir, como aseguran o creen muchos, que las brujas no realizamos actividades los sábados en la noche. En la práctica, el horario personal depende de los compromisos laborales de cada bruja y, por ser el sábado un día especial, tal como ocurre con la gente que trabaja en sitios de diversión, hay muchas brujas y brujos que la mayor parte de sus labores las realizan los sábados, y otros que ese día se dedican a otras actividades. El primer operativo que se le hizo al esposo de mi clienta duró cinco días, incluidos un sábado y un domingo, y el martes siguiente hablé por teléfono con ella y convenimos que el día siguiente, a las cinco de la tarde, iría con su amiga a su casa.
El hombre que estábamos investigando se llamaba Tenorio, le decían don Tenorio y administraba un establecimiento de diversión, que era de un mafioso y que le había hecho creer a su esposa que era suyo. Dicho sujeto, todos los días salía de la casa a media tarde y volvía casi al amanecer. Habíamos convenido llegar a las cinco de la tarde porque era seguro que el tipo a esa hora se había ido, incluso, ella me dijo que él siempre se iba antes de las cuatro y que de esa hora en adelante estaría sola, esperándonos. Durante el operativo, en las labores de investigación había ido varias veces a su casa y conocía a su esposo y sabía los detalles del plan que él estaba realizando con la banda de delincuentes; la casa era de dos pisos, el tipo había hecho una caleta en el cielorraso del garaje y allí guardaba las cosas de las diligencias que estaba haciendo para apoderarse de los bienes de su esposa.
Cuando la señora nos abrió la puerta, le pedí que nos llevara al garaje, el cual tenía una puerta interna que se comunicaba con la sala de la casa, y añadí que lleváramos una escalera o algo que nos permitiera subir y abrir la caleta donde el sujeto tenía escondidas las cosas ya mencionadas. Dicha caleta abría fácil, pero había que usar un destornillador largo que, para esa labor, el sujeto le había hecho doblar la punta y el cual guardaba en una caja llena de herramientas que estaba colocada al lado de la puerta interna del garaje. Yo sabía todos esos detalles y por eso fui directamente a la caja de herramientas, tomé el destornillador doblado, que estaba debajo de otras herramientas junto con otros destornilladores que no habían sido modificados; me subí en una mesa que habían traído mis dos compañeras y, en una esquina del cielorraso del garaje, metí la punta del destornillador por dos agujeros que no se veían desde abajo y saqué los dos tornillos que aseguraban la puerta de la caleta, la abrí y saqué varias cosas y un paquete en el que estaban los documentos que había diligenciado el sujeto para apoderarse de los bienes de su esposa.
En el paquete de documentos había un sobre con numerosas fotos de mujeres hermosas desnudas y otras en las que aparecía el esposo de mi clienta teniendo relaciones sexuales con la mayoría de las mujeres que aparecían en las fotos, inclusive, en algunas aparecía el tipo en orgías con tres de esas mujeres. Cuando estábamos mirando dichas cosas, debido a lo numerosas que eran, mi amiga le sugirió a su otra amiga que le sacara fotocopias, tanto a los documentos como a las fotos, detalle que le pareció conveniente y enseguida fuimos a hacer esa diligencia a un lugar retirado de su casa, donde no la conocieran ni a ella ni a su esposo, y, para mayor seguridad, le pedimos a su amiga que hiciera ella dicha labor y la esperamos a una cuadra del establecimiento.
Cuando regresamos a la casa, para evitar riesgo, colocamos las cosas en la caleta, pusimos los tornillos tal como estaban en la tapa y nos dedicamos a analizar las fotocopias, cuyas fotos habían sido sacadas a color, y hallamos varios papeles en los que refiriéndose a ella la trataba como ‘la anciana’ y en uno que tenía listo para enviárselo al jefe de la banda decía: “Amigo Moncholo: Cuando se complete la vuelta, el cadáver de la anciana debe desaparecer para siempre y si le van a dar clavo antes de matarla háganlo después que ella haya hablado conmigo las tres veces que he programado, y tengan en cuenta que la policía estará oyendo todo, por lo cual deben llamar de distintos lugares y apagar el celular tan pronto terminen las llamadas, y no olviden destruir dicho aparato cuando boten el cuerpo de la anciana”.  Al leer esa nota, la señora dijo: “Estoy viva todavía porque ese maldito parásito no logró convencerme de su plan maligno”. Ahora estaba furiosa y añadió que, tan pronto él llegara, iba echarlo de su casa, pero yo le dije que así no evitaba que pudiera hacerle daño y que además el tipo debía ser castigado. Le expliqué que una colega mía conocía al jefe de la policía secreta y le sugerí que habláramos con ella para coordinar con el oficial un operativo policial y capturar a su esposo infraganti.
El oficial que comandaba la policía secreta tenía grado de mayor y era asiduo visitante de ‘la comadre Victoria’ quien era una de mis colegas de confianza. Esa misma noche hablé con Victoria y ella a la vez habló con el mayor León y acordamos reunirnos en la oficina del oficial, la tarde del día siguiente, pero a Victoria se le presentó un problema grave y no pudo acompañarnos. Sin embargo, me dio una nota que decía: “De Lechuza 3 para Gavilán: Le agradezco señor Gavilán que atienda lo mejor posible el problema que va a denunciar la comadre portadora de esta nota”.
Victoria me explicó que le entregara esa nota al secretario del mayor León para que éste se la llevara a su jefe, pero fue ‘la Tumbacatre’ quien entregó el documento y ese detalle generó una confusión en el sentido de que el mayor creyó que ella era ‘la comadre’. Nos atendió enseguida y fue necesario que la señora le aclarara que yo era ‘la comadre’ y ella la denunciante, pero ese error no le afectó al oficial el interés que le produjo el relato de mi clienta. Dijo que había capturado varias veces a ‘el Moncholo’, pero, todas las veces, los jueces a los pocos días de estar preso le habían dado libertad por falta de pruebas, y creía que con este caso sí lo podría ‘bajar’ o encerrar por muchos años.
El mayor León nos tomó confianza y, cuando ella le contó las cosas que le estaban sucediendo, dijo que lo mejor era hacer un operativo para eliminar a ‘el Moncholo’ y al esposo de mi clienta. Poco después supe que a él lo estaba presionando su jefe inmediato, un coronel exigente que le había dicho que su ascenso dependía de un positivo espectacular, en el que cayeran muertos por lo menos dos reconocidos delincuentes. Intercepté con mi mente los pensamientos del mayor León, quien tomó una actitud positiva desde el momento en que ‘la Tumbacatre’ empezó a mostrarle las evidencias de su inminente secuestro, y me di cuenta que para el oficial era una dicha el lío de la denunciante. Decidió iniciar de inmediato las diligencias para realizar un operativo en el que, luego del secuestro, ‘la Tumbacatre’ saliera ilesa del rescate y su marido fuese dado de baja. Pero, en su mente, la joya de la corona era ‘el Moncholo’, quien para él era un reconocido atracador que, en este operativo, como el ave que asamos, debía ser pato muerto.
El siguiente paso, según las instrucciones del oficial, era que la esposa de ‘don Tenorio’, con mucho cariño y sin demostrar la mas mínima sospecha, le aceptara todo lo que él le propusiera y le firmara las autorizaciones que él necesitaba para retirar dinero de sus cuentas bancarias, es decir, que lo autorizara a sacar de sus ahorros para pagarle a ‘el Moncholo’ su propio secuestro y desaparición. Le aseguró que tendría todo bajo control y añadió que sería mucho mejor con el apoyo mío y el de la ‘comadre’ Victoria. Yo me comprometí a evitar que ‘el Culebro’ la lastimara y el oficial le aseguró a mi clienta que pillaría a ‘don Tenorio’ con las manos en la masa y que así finalizaría su problema.
Mi clienta le firmó las autorizaciones a su esposo para que él hiciera retiros de sus cuentas bancarias y así las cosas evolucionaron con rapidez. El tipo hizo varios retiros y tres días después ‘el Moncholo’ recibió la mitad del dinero convenido en el asunto y éste enseguida ordenó hacer las diligencias de consecución del lugar donde debía permanecer mi clienta durante los pocos días que ‘don Tenorio’ estuviera supuestamente negociando su liberación. Y tal como estaba convenido, mi clienta fue secuestrada al salir de un salón de belleza, un poco después de las siete de la noche, a la vista del personal que estaba en dicho establecimiento y de muchas personas que andaban a esa hora por ese lugar.
Desde antes de ser secuestrada mi clienta, por medio del ‘correo de las brujas’, el mayor León sabía la ubicación del sitio donde la iban a llevar y dicho lugar lo mantenía vigilado las 24 horas del día. A la misma hora que ‘don Tenorio’ recibió una llamada de un supuesto cliente para informarle que ya había encontrado el billete de lotería que tenía embolatado, que era la seña de que el secuestro se había realizado sin problema, el mayor recibió una llamada de ‘Lechuza 3’, en la que le informó que “el agente especial llegó a la casa”, lo cual se traducía a que la secuestrada había llegado al lugar que él tenía bajo vigilancia.
Para facilitarle las cosas a ‘don Tenorio’, a los pocos minutos de haber sido secuestrada su esposa llegó una patrulla del servicio secreto al establecimiento donde él trabajaba, a informarle ese asunto, ya que la dueña del salón de belleza había llamado a la policía y además de los uniformados también habían llegado periodistas. El tipo enseguida puso la demanda y les dio a las autoridades sus números telefónicos, a la vez que autorizó al mayor León a interceptarlos, y a los tres días recibió la primera llamada. ‘El Moncholo’ le dijo que en cinco minutos lo llamaría a un teléfono público que estaba a pocas cuadras de su casa, que tenía dicho lugar vigilado y que si no iba solo mataría a su esposa. Y el tipo llegó puntual y solo, pero llevó un aparato de la policía para gravar la llamada. En pocos segundos, el ‘Moncholo’ le explicó que si quería recuperar con vida a su esposa tendría que pagar un millón de dólares y que le daba ocho días para conseguir ese dinero. ‘Don Tenorio’ le pidió que le pasara a su esposa como prueba de que él la tenía y que estaba viva; el tipo le respondió que le daría esa prueba cuando tuviera el dinero.
‘Don Tenorio’ creyó que con esa llamada podía justificar el retiro de todos los ahorros que tenía su esposa en varios bancos, y enseguida salió a hacer esa diligencia. Decidió empezar por el banco en el que ella tenía más dinero, pero se encontró con la sorpresa que la cuenta había sido congelada por orden judicial, ordenanza que le mostraron y que cubría todas las cuentas y bienes de su esposa. El tipo quedó desorientado, no sabía qué hacer para apoderarse de las cosas de su esposa, ella tenía un hijo que vivía con sus abuelos paternos y si aparecía muerta éste heredaría todos sus bienes. Esa era la principal razón por la cual su cuerpo no debía aparecer, pues así él se robaría todo antes de que la familia de ella pudiera hacer algo para evitarlo. Decidió hablar esa noche con ‘el Moncholo’, para ponerlo al tanto del asunto y decidir cómo solucionar ese impase.
Sin que ‘don Tenorio’ lo supiera, el mayor León le había hecho instalar micrófonos en todas partes, inclusive, en su vehículo y hasta en una agenda que él cargaba habían instalado micrófonos. El tipo tenía un celular encaletado en el automóvil y los agentes no lo descubrieron cuando pusieron los micrófonos en el vehículo, pero de todos modos oyeron y gravaron la llamada que él le hizo a ‘el Moncholo’, solicitándole que se reunieran esa noche, para hablar del problema que había tenido cuando quiso retirar el dinero de los bancos. ‘El Moncholo’ le dijo que, en la madrugada, después de dar varias vueltas y verificar que no lo estaban siguiendo, fuera al sitio de siempre y que allí arreglaban las cosas.
Desde entonces, nueve ‘comadres’, en turnos de tres, día y noche seguíamos a ‘don Tenorio’. El tipo, a las dos de la mañana tomó un taxi y se bajó a varias cuadras del sitio donde tenía la cita. El lugar donde se quedó estaba solitario y había verificado que al taxi no lo había seguido ningún vehículo y no se imaginó que a su lado íbamos tres ‘comadres’. A esa cita, por orden de ‘el Moncholo’, lo único que podía llevar era dinero; no podía ir en su vehículo y ni siquiera llaves podía portar. Pero al tipo no le preocupaba esa regla, su angustia era por el congelamiento de las cuentas de su esposa y no veía forma de salir de ese problema, sino que, al contrario, a ese obstáculo le añadía el inconveniente de no poderle cumplir al jefe delincuente, con el pago que habían acordado.
El acceso al sitio era por un parqueadero que permanecía cerrado y lleno de vehículos. ‘Don Tenorio’ ni siquiera tuvo que tocar la puerta; tres tipos que lo estaban esperando le abrieron la entrada, lo revisaron, pusieron una escalera en una de las paredes y pasaron a un pasillo que atravesaba varias dependencias y terminaba en el garaje de una casa elegante que estaba ubicada detrás y lejos del parqueadero. En esa casa lo estaba esperando ‘el Moncholo’ con dos de sus secuaces, un par de sujetos de mal aspecto que él no conocía y que lo hicieron desvestir para revisarlo de nuevo.
Luego de la revisión, los dos sujetos se retiraron y ‘el Moncholo’ le dijo a ‘don Tenorio’ que dijera cuál era el problema que se le había presentado. Contrario a lo que esperaba el esposo de mi clienta, el delincuente no se preocupó por el congelamiento de las cuentas bancarias; le explicó que le iba a salir un poco más cara la vuelta porque tenía que arreglar al juez y le entregó tres tarjetas de igual número de abogados que, según le dijo, eran amigos de todos los jueces y magistrados y que alguno o varios de éstos debían tener confianza con el togado que había ordenado la congelación de las cuentas de la secuestrada y que, mediante soborno, anularía dicha orden. Le aclaró que debía ir a la oficina del leguleyo que eligiera y que por ningún motivo usara teléfono en esa diligencia.
El tipo decidió ir a la oficina del abogado cuya llegada era más fácil. Lo encontró desocupado y de una le dijo que él había leído en el periódico el asunto y que conocía al juez que había congelado las cuentas y los bienes de la secuestrada, que éste era uno de los jueces más careros y que lo más conveniente era hacerle una invitación a almorzar para que la vuelta saliera lo menos costosa posible. No sabía cuánto cobraría el togado, lo único que le aseguró fue que en este país no había juez ni magistrado insobornable y que la única manera de solucionar ese problema era sobornando al togado; le hizo firmar un poder en el que decía que el poderdante lo autorizaba prácticamente a hacer lo que quisiera; según el documento, el abogado quedaba facultado para que a su nombre transara, modificara, reclamara, entregara, traspasara, en fin: hiciera lo que le diera la gana a nombre de su poderdante. No le agradó firmar dicho papel, pero, de todas maneras, el tipo sintió un gran alivio al saber que los administradores de justicia eran tan delincuentes como él, y quedaron en que tan pronto el abogado tuviera noticias del asunto, lo llamaría.
El abogado lo llamó el día siguiente y le dijo que fuera esa misma tarde a su oficina. Los términos para objetar la congelación de las cuentas estaban a punto de vencerse y las cosas debían evolucionar rápido. Ya el abogado había hecho las diligencias legales y, según sus explicaciones, lo único que hacía falta era acordar el precio del negocio, cuya suma propuesta por el leguleyo era alta, pero le aseguró que si se llegaba a un acuerdo en menos de tres días estaría resuelto el asunto. Se convino que el poderdante le daría un cheque posfechado al abogado por la cantidad acordada y que enseguida estuvieran descongeladas las cuentas, el tipo retiraría dinero y recogería el cheque.
Contrario a la lentitud normal, esta vez la justicia funcionó rapidísimo. A los dos días, por orden judicial, las cuentas y todos los bienes de mi clienta fueron descongelados y su esposo pudo retirar todo el dinero que necesitaba para culminar su criminal proyecto. Tal como lo habían acordado los dos, para justificar la coartada, ‘el Moncholo’ le había hecho dos llamadas que el tipo había contestado rodeado de agentes secretos; en la primera había pedido una suma desorbitante por la supuesta liberación de su esposa y en la segunda había rebajado a la mitad la exigencia, pero, aun así, esa cantidad estaba fuera del alcance del esposo de la secuestrada. En la última llamada el secuestrador le dijo a ‘don Tenorio’ que si quería volver a ver a su esposa que consiguiera el dinero, que él volvería a llamar y cortó la llamada.
El manejo del secuestro de ‘doña Mayo’ iba por dos líneas distintas. Por un lado iba el fingido interés de su esposo de rescatarla y por el otro el verdadero propósito de su cónyuge de asesinarla y desaparecer su cuerpo para siempre, para él quedarse con sus bienes. El tipo todos los días hablaba con ‘el Moncholo’ y lo tenía al día en la evolución del asunto; sin darle mas explicación, el secuestrador le dijo a su cliente que, aplicando las reglas de seguridad, fuera por la madrugada al sitio de siempre para hablar de un asunto. A esta cita lo seguimos seis ‘comadres’, y valió la pena el trabajo pues esa noche, por presiones de ‘el Moncholo’, acordaron que el día siguiente el cliente llevaría el resto del dinero a la caleta y que en su presencia matarían a doña Mayo.
Ese día el mayor León tuvo que cancelar varias diligencias para atender de urgencia a ‘Lechuza 3’ y cuando supo que ‘el Moncholo’ en pocas horas iba a ejecutar a doña Mayo, hizo llamar a sus mejores agentes, con quienes se reunió y les ordenó interrumpir sus labores, y, sin que el mayor y su gente lo supieran, a esa reunión secreta para rescatar a Doña Mayo asistimos tres ‘comadres, cuyo propósito era saber los detalles del operativo que planeaban realizar. En resumen, la orden del jefe policial fue hacer todo lo posible para rescatar a doña Mayo ilesa y que no quedara vivo ninguno de los secuestradores, ni mucho menos el esposo de la secuestrada, pero sin darles tiros de gracia a quemarropa. Explicó que estaba harto de capturar delincuentes infraganti y a los pocos días los jueces los dejaban libres por falta de pruebas o porque la gente, debido a que no creía en la justicia, no ponía demanda.  Además, añadió que los funcionarios judiciales solo daban como ciertas las declaraciones que hacían los delincuentes para ganar beneficios y que por manejar así las cosas habían surgido varios semilleros de testigos falsos que sólo beneficiaban a los delincuentes y a los funcionarios corruptos.
Don Tenorio, preocupado por el riesgo que suponía llevar un bolso con dinero, para cumplir las reglas de ‘el Moncholo’ dio varias vueltas antes de llegar al lugar donde estaba atada su esposa. Lo revisaron en la entrada y lo dejaron seguir de afán cuando les enseñó los paquetes de billetes. Fue directo a hablar con el jefe de la banda, quien con sus secuaces estaba colocando una viga horizontal para colocar la cuerda para ahorcar a la secuestrada. El tipo estaba ansioso, le dijo a ‘el Moncholo’ que le recibiera el dinero y enseguida le diera un tiro en la cabeza a su esposa, pero el delincuente le explicó que así no podía asesinarla porque el dueño del local le había advertido que, por ser una prueba casi imborrable y para beneficio y seguridad de todos, allí no se podía derramar sangre. Y añadió que ya estaba casi lista la cuerda para ahorcarla, que en menos de diez minutos la ‘anciana’ estaría muerta.
Entre los malandros había un muchacho a quien un tío suyo quería convertir en delincuente y lo había llevado a ese evento chantajeado por una pequeña suma de dinero que le debía, pero el joven no tenía vocación de delincuente y al saber que iban a asesinar a la secuestrada se puso tan angustiado como don Tenorio. Usé los sentidos del muchacho y, para salvarlo, hipnoticé y le causé unas ganas irresistibles de fumar a don Tenorio quien, desesperado, pidió un cigarro, pero nadie lo tenía y para complacerlo el jefe de la banda mandó al muchacho a comprarlos. Las tres ‘comadres’ teníamos el control del asunto y demoramos el desarrollo de las cosas para que el muchacho saliera antes de que entrara la gente del mayor León a eliminar la banda de secuestradores.
Tal como lo habían convenido ‘Lechuza 3’ y el comandante, pero atrasando ella un poco el asunto para salvar la vida de un joven honesto, en el momento que el muchacho salió a la calle, la ‘comadre’ le silbó en un oído al mayor León, lo cual era la seña para que sus hombres se tomaran las instalaciones donde estaban a punto de asesinar a doña Mayo. Y al primero que mataron fue al portero, quien hizo varios tiros con una escopeta tratando de impedirles el ingreso a los secretos y con esos disparos alertó a los integrantes de la banda, quienes trataron de salir por una puerta que daba a la calle de atrás, pero toda el área estaba rodeada y allí empezó el exterminio, cosa que duró como diez minutos, habiendo caído enseguida ‘el Moncholo’ y luego todo el resto de su grupo.
Don Tenorio andaba desarmado, inclusive, ni siquiera sabía manejar armas de fuego, y cuando oyó los disparos de la escopeta se metió en un tanque profundo que estaba casi lleno de agua y allí lo encontraron ahogado los agentes cuando iban a soltar a la secuestrada. Así terminó la infeliz vida de ese delincuente y a la vez comenzó la felicidad de doña Mayo, pues el mayor León, cuya esposa había muerto en un accidente, se enamoró de ella desde el momento en que fue liberada. El sitio donde estaba secuestrada doña Mayo era un encaletadero de ‘el Moncholo’, allí encontraron los agentes muchas cosas valiosas y una gran cantidad de dinero; el mayor ordenó entregarle a doña Mayo, además del bolso con plata que llevaba su esposo, una gran cantidad de dinero con la cual repuso el que le había robado su marido. Y a las ‘comadres’ nos entregaron el dinero que había de recompensa por la información que permitiera capturar o dar de baja a ‘el Moncholo’, un monto que fue bastante generoso y que evitó que mi clienta tuviera que pagarme por el servicio prestado.
Doña Mayo y el mayor León se casaron poco después de quedar viuda por segunda vez. Y mucha gente creyó que ella lo había conquistado con la ayuda de hechizos, pero lo cierto fue que lo ‘embrujó’ con su lindo rostro, especialmente su enorme trasero y sus hermosas piernas, a lo que debió añadirse sus eróticas cualidades de ‘tumbacatre’ y su agradable modo de tratar. Ambos cónyuges son amigos de numerosas ‘comadres’, ya que ellos llenan los requisitos de discreción indispensables para poder intimidar con las brujas. 
 Muchas veces, los medios de información publican con detalles que tal jefe criminal cayó porque le pusieron un dispositivo electrónico en alguna de sus prendas personales o porque uno o varios agentes del Estado lograron infiltrarse en su organización, modo de dejar satisfecha a la prensa que, por ser un despiste eficiente, es el más usado por instituciones gubernamentales, lo cual hace parte de la desinformación de la inteligencia secreta. Es normal que los servicios secretos nunca digan la verdad acerca de los mecanismos que usan para lograr sus positivos y es raro que caiga un gran capo sin que hayan participado brujas en ambos lados de los hechos, o sea que, por lo general, las brujas hacen parte en ambos lados de esas contiendas y, cualquiera que sea el desenlace, por norma jamás deben surgir roces o resentimientos entre los dos bandos de brujos.
Ya expliqué que las brujas no somos adivinas, lo cual quiere decir que para saber las cosas tenemos que investigarlas, pero, claro está, no lo hacemos al estilo policiaco. El modo que aplicamos hace parte de nuestro Código Secreto y por lo tanto no puedo explicar cómo hacemos las cosas, pero sí les puedo asegurar que entre brujos y brujas también sobran los bandidos, y una          de las modalidades que usan con más frecuencia para estafar es la de “el regreso del ser amado”, lo cual consiste en prometerle a una persona que haya sido abandonada por alguien a quien ama y desea que vuelva, el regreso de dicho ser amado. La bruja estafadora, luego de recibir una suma de dinero y comprometerse a hacer que regrese dicho ser amado, intercepta y somete espiritualmente a esa persona y con sus recuerdos le causa angustias y melancolías y la hace regresar, pero es un regreso efímero porque la bruja no puede permanecer todo el tiempo interceptando a dicha persona y tan pronto se interrumpe el sometimiento mental la persona vuelve al estado anterior y de nuevo se marcha.  
Vale recordar que la religión no incide en la brujería y así como hay brujas malas también las hay buenas, pero, sin lugar a dudas, las brujas le hemos hecho muchos más beneficio que males a la Humanidad. Tener la virtud de ser brujo es igual a poseer una herramienta sumamente útil, y los resultados dependen del buen o mal manejo que se haga con su inmenso poder. Y, yendo en la línea que nos congrega, creo que el mandracu que se convierta en Rey de la Humanidad tendría un gran apoyo si tuviera la virtud de ser brujo, pues, para dar una idea de las ventajas que puede producir esta virtud, pongo de ejemplo la admiración y el pavor que, por ser brujo, le tuvo la mafia eclesiástica al papa Silvestre II, temores y respetos que más de diez siglos después de su muerte aún persisten en la Santa Sede.
La historia del pato muerto que voy a contar empezó en Viterbo, en el año 1155 y terminó en Agnani en septiembre del año 1159. En el año 1155 fue elegido papa el cardenal criminal Nicolás Breakspeara quien tomó el nombre de Adriano IV y quien, en represalia por unas revueltas populares que en su contra hizo el pueblo romano porque él había asesinado al líder político Arnaldo de Brescia, con su ejército masacró a más de diez mil persona y ahogó en el río Tíber a los líderes de dicha manifestación, entre éstos al muy culto Paolo Tesino, el esposo de Mariana Lenti, una poderosa ‘comadre’ siciliana que se había casado varios años antes con dicho líder popular. Poco antes de que el líder Tesino fuera detenido por el ejército de la Iglesia, su esposa le dijo a él que ella asesinaría al papa si su santidad lo condenaba a muerte. Muy nervioso, él le respondió que su muerte era inminente y que aprobaba que matara al papa pero que lo ajusticiara de alguna manera que la Iglesia no pudiera convertirlo en mártir ni mucho menos en héroe.
Con el propósito de matar al papa como al ser más despreciable del mundo, la ‘comadre’ Mariana empezó a seguir al pontífice desde el mismo día que él hizo ahogar a su esposo, o sea que lo siguió con su invisible espíritu durante varios meses hasta que se le presentó la oportunidad en Agnani, cuando su santidad, yendo de paseo, cruzó por un lugar donde las aves de rapiña estaban devorando los restos de un caballo. En dicho sitio había un gran hedor a carne podrida y en todas las direcciones volaban unas moscas azules grandes. Sin dudarlo un instante, la ‘comadre’ Mariana hipnotizó a una mosca e hizo que ésta se le metiera por la boca al papa y le picara en las glándulas de la garganta, produciéndole a su santidad un gran dolor que lo puso a revolcarse en el piso, botando espuma por la boca como un sapo, la cual se le introdujo por la nariz y … pato muerto, o sea que el pontífice se ahogó con su propia baba y la ‘comadre’ Mariana ni siquiera necesitó tirar al papa al agua para ahogarlo, como él había ahogado a su esposo.
El complicado operativo de la ‘comadre’ Mariana resultó perfecto. En sus desplazamientos espirituales usaba los sentidos de algunos monjes o de los soldados que acompañaban al papa; el día de la venganza, cuando su santidad empezó a toser por el efecto de la mosca, el jefe de seguridad del papa les ordenó a los hombres de la guardia pontificia que salieran en todas las direcciones y trajeran, por las buenas o por las malas, al primer médico que encontraran. Solo se quedaron los secuaces de confianza del papa, quienes lo llevaron a una humilde choza que era la única vivienda que había cerca y, debido a que en la casa no había cama, todos se quitaron las sotanas y las tendieron en el piso, para acomodar al pontífice que llegó retorciéndose y botando chorros de espuma por la boca y sangre por los oídos. El papa se convirtió en pato muerto a los pocos minutos de estar botando espuma; ya estando él ahogado, la ‘comadre’ hizo que el difunto abriera la boca y entonces los secuaces del pontífice vieron salir de su garganta una mosca enorme y rizada que tenía dos ojos grandes que botaban candela.
Los romanos creían que el papa Adriano IV era peor que el Diablo y los secuaces acompañantes del pontífice también eran criminales todo delito igual que su santidad, pero, aunque eran sujetos de la más baja calaña, cuando éstos vieron la mosca asesina, todos salieron corriendo hacia el pueblo dejando abandonados sus bastones y sus sotanas junto con el pontífice.  Y, convencidos de que al papa lo había matado el mismísimo Satanás, se reunieron en un templo y allí convinieron decirle al público que a su santidad se le había metido una mosca por la garganta cuando trataba de beber agua en la fuente del pueblo y que dicho insecto lo había asfixiado. Todo el mundo dio por cierta esa información, pero hubiera sido ridículo que la Iglesia hubiese convertido en héroe o en mártir al papa Adriano IV por el mero hecho de haber sido asfixiado por una mosca, con cuya forma de ajusticiamiento se cumplió el deseo del asesinado esposo de la ‘comadre’ Mariana. Espero que les sean útiles mis explicaciones y que les haya gustado mi historia de pato muerto. Para mí es un honor hacer parte de este extraordinario grupo. Gracias por haberme escuchado, y, pidiendo un gran aplauso de todos para el siguiente compañero mandracu, doy por terminada mi actuación.