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sábado, 27 de mayo de 2017

ACTUACIÓN DE LA BRUJA EN PATO MUERTO


El Diablo no existe y si existiera estaría varado pues no tendría oficio. Pero las brujas y los brujos sí existen y trabajo es lo que les sobra, lo que ocurre es que casi nadie hace saber su relación con la brujería y mucho menos los delincuentes y las entidades policiales que son sus principales clientes.
 
 

Lo que van a leer a continuación es la introducción y el primer capítulo de mi libro –inédito y buscando editorial-, titulado Pato Muerto, una obra que está bastante cargada de verdades incómodas para muchos pero que por eso no dejan de ser verdades. Juzguen los Lectores y, sin incurrir en ofensa, opinen acerca del contenido de este capítulo. Gracias.
 
                                                     DE: EDUARDO DAVID LÓPEZ ESPINOSA
                                                                   PATO MUERTO
 
 
                                                      INTRODUCCIÓN Y ACTUACIÓN DE LA BRUJA
 
El Proyecto Mandracu es un propósito de un grupo de personas especiales, cuya idea es generar el conocimiento necesario para que, algún día, uno de sus integrantes se convierta en Rey de la Humanidad y haga bien sus funciones monárquicas. Entre los integrantes de dicha organización, como mandracu -o mandracua si es mujer-, es considerada cualquier persona que sea súper destacada en alguna actividad. Nada de doctorado, ser una persona sin par en la labor que realiza es el único requisito que se exige para ser mandracu; no importan religión, estudios, raza, sexo, aspecto físico ni ningún otro detalle personal. Pero no es fácil ser mandracu; en el Primer Congreso Mandracu, al ser examinadas las actuaciones de Leonardo da Vinci y de Hitler, el primero de los nombrados pasó la prueba, pero el segundo no llenó los requisitos para ser un mandracu. Lo que sigue es un relato, extraído de la grabación que fue hecha del Primer Congreso del grupo Mandracu.
A diferencia de los lujos y comodidades que tuvo la primera reunión del Grupo Bilderberg, que es otra organización que también quiere tener como Rey del Mundo a uno de los suyos, el Primer Congreso Mandracu fue realizado en un lugar inhóspito y con absoluta austeridad. Los mandracus, antes de iniciar las deliberaciones, además de reglamentar que no se permitiría la entrada de quien llegara retardado al congreso, convinieron que a este evento sólo se podrían llevar enlatados, frutas, agua y cigarrillos. Todo lo demás era prohibido, especialmente los teléfonos celulares, todas las carnes, los licores y los narcóticos. Sin embargo, no había impedimento en los usos de cámaras fotográficas, computadores, libros, ropa de trabajo, útiles de aseo y bebidas como té, café y las aromáticas. Todo fue grabado y cada participante recibió una copia de dicha grabación.
Los gastos para la búsqueda y selección de las personas que asistirían al Primer Congreso Mandracu fueron asumidos por un rico anónimo, y dichas elecciones fueron realizadas por World King, una ONG gringa que se tomó un buen tiempo en esa labor, ya que antes de ponerle fecha al inicio del congreso, en varios lugares del mundo dicha ONG realizó varias reuniones de personas singulares en las que fueron elegidos los mandracus y seleccionados los temas que se tratarían en dicho congreso. En total, el grupo de mandracus quedó integrado por 12 hombres y 4 mujeres, pero, debido al degeneramiento humano que vivimos, ni todos los hombres elegidos son machos ni todas las mujeres admitidas son hembras.
Luego de unos sucesos climáticos inusitados que no fueron impedimento para que todos los mandracus llegaran puntuales a la isla solitaria que habían elegido, para realizar El Primer Congreso Mandracu, dicho grupo quedó totalmente aislado del mundo civilizado. Allí, en ese lugar lleno de charcos y malezas no había mas que bichos chupasangre, pero los mandracus son gente todoterreno y nada ni nadie los puede detener cuando deciden realizar sus proyectos y esta vez fue igual. Debido a que no llevaron carne, muy pronto acabaron con los pocos sapos, ranas y lagartos que había en tierra firme, y después con los peces que se dejaron atrapar, pero éstos se volvieron ariscos y después no se dejaban pescar.
La adecuación del sitio fue hecha por ellos mismos y resultó ser una labor lenta y difícil. Una tarde, aún sin haber empezado el congreso, estando el grupo de mandracus tratando de inventar una frase corta y directa para usarla como resumen del acabose de las cosas, de repente cayó un pájaro que quizá por lo gordo le tocó aterrizar justo al lado de donde estaban ellos bostezando y ansiosos de comer carne. Todos reaccionaron y atraparon el ave antes de que volviera a tomar vuelo, y, luego de darle un vistazo, le torcieron el pescuezo, lo desplumaron, lo asaron y se comieron hasta sus huesos.
Ninguna de las frases sugeridas antes de atrapar el pájaro logró ser aprobada y siguió entonces un alegato monótono, aburridor, hasta cuando uno de los mandracus dijo que de no haber sido por el cóndor que habían atrapado, muchos de ellos ya estarían desmallados por el hambre. “Qué cóndor ni qué ocho cuartos”, respondió otro y añadió, “lo que nos comimos fue un avestruz, los cóndores tienen poca carne y no engordan como el ave que nos comimos”. Pero otro mandracu, que no estaba de acuerdo con éste, explicó: Los avestruces no vuelan, y el pájaro que nos comimos llegó volando, por lo tanto, queda descartado que hubiese sido un animal de esa especie el ave que nos mató el hambre. Y si alguien de nosotros sabe con certeza, de qué fue el asado que nos comimos, por favor que lo diga.
Al oír lo solicitado, todos se miraron entre sí; nadie respondió y en ese momento se acabó la monotonía del grupo e inició una interesante polémica en la que se acordó investigar de qué especie era el animal que les había calmado el hambre. Y, para tomar una idea del asunto, decidieron rescatar todo lo que se pudiera de los restos del animal, pero, como ya fue explicado, ellos se habían comido hasta los huesos, y las plumas se las había llevado el viento. Sin embargo, todos sabían que la cabeza y las patas del pájaro habían sido cortadas y rechazadas y, para analizarlas, todos empezaron a buscar dichos restos.
Estando en la búsqueda de los restos del ave, un mandracu dijo que le pareció haber visto tirar dichas cosas al agua, incluso, creía que los peces habían hecho burbujas cuando habían caído, pero agregó que no le había prestado atención al asunto y ni siquiera sabía quién las había lanzado. Y añadió que él sí había observado dichas cosas y aseguró que el ave tenía el pico como el de las perdices y las patas como las de los goleros, y agregó que el animal quizá era un pavo. Sin embargo, otro mandracus explicó que no podía ser un pavo, porque en el cuello no tenía cresta y además porque los pavos no vuelan lejos.
Habló entonces una mandracua. Explicó que quizá el ave era un picozapato africano, unos patos arcaicos que, según dijo, tienen las patas como los goleros, debido a que no nadan por la escasez de agua donde viven. Pero, enseguida, eso fue descartado por otra mujer que, muy segura de lo que hablaba, dijo que conocía los picozapatos africanos. Ésta explicó que la única diferencia de dichos animales con los demás gansos era que los africanos cagaban menos que los de otros lugares porque, por la escasez de comida, comían muy poquito, y que dichos pájaros sí tienen las patas casi como las de los goleros, pero que el pico de éstos es muy similar al de los gansos, y que también se había fijado que el ave sacrificada no tenía el pico como los patos y que por lo tanto el pájaro que habían asado no era un picozapato africano.
El alegato fue largo y cuando ya no quedaba pájaro conocido al que los mandracus le pudieran atribuir la salvación del día, en tono serio, uno de ellos explicó que no sabía qué clase de pájaro era el que les había salvado la tarde pero que creía necesario ponerle un nombre a dicho animal y añadió que, cuando los interrogara la prensa, no era una opción razonable decirles a los periodistas que habían sido salvados del hambre por un pájaro desconocido que había caído del cielo. Propuso como tarea general hallar un nombre adecuado para el pájaro salvador, y, enseguida, otro mandracu dijo que estaba de acuerdo con lo propuesto y que creía que había que justificar el nombre de dicho animal. O sea que sugirió que dicho nombre tenía que ser el de un pájaro grande, gordo y que volara lejos como el que habían atrapado.
-No hay que discutir mucho este asunto, dijo el mandracu que resultó ser el más sabio de todos y muy serio añadió: “Lo que asamos y nos comimos fue un pato muerto, y Pato Muerto es la frase que nos sirve para expresar el resumen de los fracasos o acaboses en este mundo. Y propongo utilizar esta frase para tal asunto, aclarando que existe un sinnúmero de patos muertos, inclusive, casi siempre hay pato muerto sin que haya muerto un pato. En este caso pongo como ejemplo lo ocurrido el 19 de abril de 1970, cuando el presiente Carlos Lleras ordenó hacer fraude en las elecciones presidenciales y con esa trampa le pudo ganar la presidencia de Colombia el inepto Misael Pastrana al exgeneral Rojas Pinilla. Por ese fraude, Pastrana duró cuatro años sonriendo y cortando cintas para inaugurar cualquier cosa, y Rojas Pinilla, aunque ni era anade ni murió por esa derrota, sí fue pato muerto de la rosca política que le robó las elecciones. Y, para darle un final feliz a este asunto, levanten la mano quienes estén de acuerdo en que lo que comimos fue pato muerto”.
Todos aprobaron lo dicho por el mandracu y, luego del levantamiento general de manos, otro mandracu, sabio en asuntos políticos, dijo: Sin lugar a dudas, Rojas Pinilla fue un gran pato muerto en esas elecciones. Pero han habido muchos patos muertos en elecciones presidenciales, quizá el último murió el 14 de abril de 2013 cuando el presidente chavista, Nicolás Maduro, le robó a Henrique Capriles las elecciones presidenciales venezolanas y en ese caso el pato muerto fue el pueblo venezolano que, por la ineptitud de Maduro, además de falta de comida y medicinas, quedó hasta sin papel higiénico y para colmo de males ni con periódico se pueden limpiar la cola en dicho país, ya que, por la crisis que ha generado el gobierno chavista, casi todos los diarios han quebrado por falta de papel para imprimirlos.
Estoy de acuerdo con lo del pato muerto –dijo otro mandracu-, y propongo que, para aumentar el conocimiento de todos, como línea temática de este congreso, todos contemos una historia de un pato muerto, sin ahorrar detalles ni tener que mencionar fuentes bibliográficas ni de ningún otro tipo de información. Insinúo que nos baste con saber la historia del pato muerto y que nadie se preocupe por verificarla, pues es sabido que los datos históricos son verdades a media.
-Eso de que sin verificar nos baste para saber la historia del pato muerto me parece muy bien, agregó otro mandracu, y luego de una pequeña pausa añadió: “Hay muchas cosas que uno sabe que son ciertas y nunca las dice porque no puede probarlas. Por ejemplo, yo sé cuáles son las empresas que más dinero lavan en mi país, pero no digo sus nombres porque no les puedo probar dicho delito. Estoy de acuerdo con la propuesta anterior y sugiero que, para evitar futuros problemas, como quiera que vamos a contar una historia de pato muerto, antes de iniciar la actuación, en vez de decir el nombre propio, usemos un alias que puede ser la profesión de cada quien.  Y aunque considero que será incómodo que no usemos nuestros propios nombres, ya que este detalle nos iguala a lo que hacen los jefes de los grandes carteles criminales, incluida la Iglesia cuyo jefe se hace llamar alias Francisco, creo que vale la pena usar ese método, que también lo usan las putas, ya que así podremos evitar las posibilidades de tener que enfrentar justicias como la de mi país, que, igual a lo que ocurre en muchos Estados del mundo, dicha entidad es el cartel más corrupto de la nación”.
Habló entonces el último mandracu que intervino esa tarde en el alegato. Dijo: “En la Orden del Día de este congreso quedó establecido que cada día intervendrán dos participantes en la mañana y uno en la tarde. Creo que con ese horario nos queda tiempo suficiente para contar la historia de un pato muerto al final de la intervención, tema que estoy de acuerdo en añadir porque pienso que esos relatos harán más interesante este evento. Si es aprobada esta propuesta, para aclarar las cosas le añado a dicha sugerencia que, quienes tengan alguna objeción de este asunto, la hagan después de la aprobación; por favor levanten la mano quienes estén de acuerdo con la propuesta”. Todos levantaron la mano y con eso quedó aprobada la propuesta de contar una historia de pato muerto al final de cada intervención.
La primera objeción fue a la vez un convenio. Un mandracu propuso que las historias de pato muerto no fuesen tomadas como ofensivas por ninguno de los participantes y que de éstas no surgieran alegatos ni roces personales. Y una mandracua que por adelantado usó como alias ‘Malas pulgas’ dijo: “Hasta ahora, los temas que hemos abordado han sido interesantes; ojalá no toquen el pato muerto en el que se ha convertido la Federación Internacional de Futbol por la mafia que desde hace varias décadas la dirige.  Y es que, mientras los estúpidos fanáticos han matado y se han hecho matar por sus equipos, la mafia de la FIFA ha estado llenándose los bolsillos de dinero con sus patrañas; y aunque aquí no debe haber tema vedado, creo que es mejor no tocar este pato muerto del futbol que es tan grande y tan asqueroso que ha hecho vomitar, tanto a futbolistas como a fanáticos en todo el mundo.” Lo que dijo ‘Malas Pulgas’ fue la segunda y última objeción de esa tarde, y la temática del congreso, que iniciaba el día siguiente, quedó lista.
Había quedado claro que, en su actuación, cada mandracu expondría su experiencia profesional y explicaría las ventajas que tendría el mandracu que se convirtiera en Rey de la Humanidad, si supiera o manejara el oficio de la persona exponente. No había conductor del evento, antes del inicio acordaron un orden alfabético basado en el sexo y las profesiones de los mandracus acudientes, es decir, las cuatro damas conformaban un grupo en orden alfabético y los 12 hombres otro grupo organizado de la misma forma y la regla era que, en ese orden, después de cada mujer seguirían 3 hombres.
 
                                        CAPÍTULO 1, ACTUACIÓN DE ÁGUILA NEGRA (LA BRUJA)
 
 -Mi alias es Águila Negra y fui elegida al Grupo de Mandracus porque soy una bruja famosa, dijo esa mañana la primera participante del Primer Congreso de Mandracus. Todos aplaudieron, pero el aspecto de sorpresa y miedo era bastante notable entre los asistentes. Y quizá para añadir un poco de sorpresa, la bruja les miró la cara, de uno en uno, a todos los participantes y luego de tomar un poco de agua dijo: Las explicaciones que voy a dar dejarán muy claro que ser brujo le sería de gran ayuda al mandracu que se convierta en Rey de la Humanidad, una virtud mal entendida que era poseída por el papa Silvestre II y que es a lo único que le teme la corrupta monarquía del Vaticano.
Las brujas le hemos aportado un enorme beneficio a la humanidad, pero mucha gente nos rechaza porque la vieja y perversa monarquía eclesiástica, para amparar toda clase de delitos nos dañó la imagen, pues, aunque se pueden contar con los dedos de las manos las brujas que asesinó la Iglesia, lo cierto es que, al habernos estigmatizado, con su farsa de que somos hijas de Satanás, nos hizo tanto daño como el que le hizo a la religión cristiana al endiosar a Jesús, el filósofo fundador de dicha fe religiosa.
Pero es muy cierto que las brujas le hemos prestado muchos servicios a la humanidad pues, desde tiempos remotos, el primer correo rápido y eficiente que existió fue el correo de las brujas. Por medio del correo de las brujas, la gente sabía cómo les estaba yendo a los ejércitos que estaban en misiones a distancias enormes, inclusive, sin importar que hubiera un océano de por medio, con dicho correo mucha gente sabía en tiempo real la salvación o la muerte en guerra de sus seres queridos. Eso fue normal por mucho tiempo y las brujas y los brujos, en la antigüedad, eran personas respetadas y admiradas por la gente. Aunque la brujería no tiene injerencia en las creencias religiosas, el papa Sergio III nos satanizó con su bula Canon Episcopi, en el año 906, siendo que de los millones de personas que asesinaron los cristianos, supuestamente por ser brujas o brujos, ni siquiera un millar lo eran de verdad.
Mucha gente no cree que las brujas existen, pero que las hay las hay.  Y vale decir que puede haber hasta más brujos que brujas, siendo que los hombres son menos visibles por ser más discretos, y sirve aclarar que bruja o brujo no es quien quiera serlo sino quien pueda realizar tal actividad, es decir, la brujería es una virtud individual con la que se nace y no una profesión u oficio que se pueda aprender en algún lugar de enseñanza.
Como en cualquier actividad, en la brujería hay cosas que sólo se saben internamente, pero casi todas son reglas de ética y las cosas secretas de la brujería son tan pocas que pueden caber en una página. Se suele creer que los hechiceros son brujos, pero esa creencia es errada. Son dos las cualidades inevitables para que una persona pueda ser bruja: La primera es que debe poseer un espíritu capaz de separarse del cuerpo e irse a cualquier lugar y apoderarse de los sentidos de cualquier persona o animal y con ellos realizar las labores que desee; y la segunda es que pueda hipnotizar a distancia, es decir, sin usar sus ojos. Quien posea esas cualidades, que se nace con ellas tal como ocurre con los médiums, es bruja o brujo y no se puede considerar como brujo a quien no las posea; y vale añadir que casi todas las personas que dicen ser brujas o brujos, en realidad sólo son tramoyistas o estafadores. Además, hay una gran variedad de hechiceros que realizan diversas labores oscuras o misteriosas y que aseguran ser brujos pero que en realidad no lo son.
Entre las brujas nos tratamos de ‘comadre’, y, contrario a lo que suele creerse, brujos hay desde analfabetas hasta sabios profesionales. Los brujos cultos dan por hecho la existencia del Creador y del Bien y el Mal, pero casi nadie cree que exista el Demonio, cuyo cuento de que existe surgió por perversidades religiosas. Entre nosotras hay muchas ‘comadres’ religiosas, inclusive, la mayor parte de las brujas que fueron quemadas por la Inquisición eran monjas creyentes cristianas que casi todas, por temor o envidia, fueron delatadas por sus compañeras. Y ocurre uno que otro matrimonio entre brujos, como ocurrió en Inglaterra en el año 1966 cuando se casó el brujo Alex Sanders con Maxime Morris, considerada como la reina de las brujas. También ha habido un buen número de curas brujos, y aunque en los altos cargos de la Iglesia, los brujos han sido muy pocos, se sabe con certeza que el papa Silvestre II era brujo.
En sí, las labores de brujería son: Vigilancia a personas o cosas, captación de información y un sinnúmero de eventos, positivos o negativos, que casi todos se realizan por intermedio de personas y de animales luego de ser hipnotizados. Contrario a lo que se cree, las brujas no adivinan la suerte ni leen cartas ni salan o protegen personas con hechizos, como tampoco realizan ritos satánicos, inclusive, ni siquiera necesitan de invocación; las brujas por lo general formamos comunidades numerosas y nos cuidamos mutuamente; y los brujos forman grupos de pocos individuos que también se protegen entre ellos. Por varias razones, es muy raro que una bruja vaya sola a realizar labores de brujería, como también es costumbre que se queden varias brujas cuidando los cuerpos de las colegas que salen a alguna misión.
La mayor clientela de los brujos proviene de la gente que realiza labores peligrosas y de personas que trabajan con los servicios secretos estatales, pero también nos ocupa gente de toda clase. Sin embargo, la gran mayoría de los brujos son independientes, es decir, prefieren usar la brujería para sacar ventajas en las labores normales que realizan. Y hay brujas y brujos intermediarios, es decir, que hacen contratos de brujería y les dan los trabajos a otros brujos, casos que son muy frecuentes en los servicios que se les presta a la mafia y a personas que realizan labores de alto riesgo, como, por ejemplo, jefes guerrilleros, capos mafiosos, algunos jueces, policías y militares de alto rango y agentes especiales de los servicios secretos de casi todos los gobiernos del mundo.
Como dije, las brujas no somos adivinadoras, las supuestas hechiceras que aseguran saberlo todo cuando alguien les hace una consulta, por lo general son estafadoras u oportunistas. Como ejemplo de esa forma de fraude, les voy a contar la historia de una señora, viuda, que se comprometió con un muchacho y al poco tiempo de la relación con dicho joven empezó a notar cosas raras que le hicieron sospechar que su nuevo marido, en complicidad con una muchacha vecina, quería asesinarla para robar los bienes que le había dejado su difunto esposo y con dichas cosas organizarse con la muchacha, que era joven y hermosa.
La señora sabía que algo andaba mal con su marido, pero nadie le daba información al respecto y para desvelar el asunto, luego de varias averiguaciones, decidió consultar a una hechicera que, según algunos medios de publicidad, tenía fama de adivina. Consiguió una cita por teléfono con dicha hechicera y con absoluta discreción acudió al consultorio de la supuesta adivina, habiendo convenido con ella un horario en el que allí no la viera mas nadie. A la hora convenida, con mucha amabilidad recibió la supuesta adivina a la señora y, sin tocar el problema que se iba a tratar, le interrogó su vida personal, incluida su capacidad económica. Luego le dijo que pensara y analizara en silencio los detalles del problema que venía a consultar y para facilitarle las cosas la dejó sola unos minutos en una salita especialmente acondicionada por la hechicera.
Estando la señora pensando en su problema, de repente se abrió una puerta y apareció la hechicera vestida de rey mago. Le dijo que la siguiera, y la llevó a un cuarto lleno de cosas raras y decorado con símbolos satánicos que se movían y que le causaron pavor a la señora. La hechicera la calmó, le dijo que su vida allí no estaba en riesgo, que el peligro estaba en su propia casa y que, si no se ponía las pilas, su propio marido la mataba para robar sus cosas y casarse con Luisa, la vecina suya. La señora ni siquiera le había dicho a la hechicera cuál era su problema, ni había mencionado el nombre de su vecina cuyo nombre era Luisa, y al oír esa explicación se quedó sin palabras y se puso a llorar.
La hechicera, en silencio, esperó que la señora se calmara. Y no habló hasta que la señora empezó a interrogarla, recibiendo siempre respuestas coherentes con sus sospechas y haciéndose cada vez más claro que la única salvación de ella era hacer lo que le dijera la hechicera. Pero, no demoró en saber que el precio de su supuesta salvación era astronómico, razón por la que le explicó a la supuesta adivina que para conseguir esa suma debía hacer unas diligencias que tomaban varios días, condición que fue difícil que ella aceptara. La hechicera quería que le abonara tan siquiera la mitad del dinero, la viuda apenas llevó lo de la consulta y la explicación de la demora para conseguir la plata complicó las cosas. Luego de muchos peros, la hechicera aceptó que la protegería desde ese mismo momento si ella traía el dinero lo antes posible.
Por esas cosas del destino, cuando la señora llegó a su casa, en la puerta la estaba esperando una amiga íntima que no había visto desde hacía muchos años. Se abrazaron y entraron a la casa; esta amiga era la única persona en quien confiaba la señora y de una le contó el gran problema en el que estaba metida, y en detalle lo que le había dicho la hechicera. Le explicó que había salido de su casa con un problema y había llegado con dos: además del problema con su marido, había llegado con el compromiso de conseguir lo más rápido posible una gran suma de dinero.
Para fortuna de dicha señora, esa amiga suya también es amiga mía. Y mi amiga sabía que la hechicera tenía varias demandas por estafa y le dijo a su otra amiga que por ningún motivo le entregara el dinero convenido a esa bandida. Y le contó que era amiga de una auténtica y honesta bruja, que sin lugar a dudas le podía ayudar en la solución de su problema, añadiendo que lo antes posible le conseguiría una cita con su amiga, pero ella le suplicó que la llevara enseguida a la casa de su amiga bruja, porque su cabeza estaba a punto de explotar. Sin embargo, mi amiga le dijo que no podía llegar con ella a la casa de ‘la comadre’, sin consultar el asunto con la bruja; que la dejaba en un lugar cercano a su residencia e iba sola a consultar dicho asunto y enseguida volvía con las instrucciones a seguir.
Esa tarde mi miga llegó a mi casa de repente y tan pronto empezamos a hablar me contó el lío de su otra amiga y, con mucho respeto, me pidió el favor de que hablara con ella ese mismo día. Acepté sin reparos la solicitud de mi amiga, sé que ella hubiese hecho lo mismo si yo hubiera estado en el problema de su otra amiga. Enseguida tomó un taxi y a los pocos minutos en el mismo vehículo regresó con su amiga que era una señora bastante atractiva y quizá arrecha, pues, mucho antes, mi amiga me la había mencionado como la Tumbacatre.
Lo primero que hizo ‘la Tumbacatre’ fue darme las gracias por haber aceptado recibirla ese mismo día, y, contrario a lo que había hecho la hechicera, yo la interrogué hasta en el mínimo detalle del asunto que le preocupaba, me mostró varias fotos de su marido y de la chica que supuestamente estaba incriminada en el problema. Luego de saber el asunto, le pedí la dirección de su casa y la de Luisa y le explique que debía esperar hasta que yo hiciera una investigación rigurosa de lo que estaba haciendo su marido y le advertí que no le diera dinero ni tratara mas su problema con la hechicera, que si yo descubría que su vida estaba en peligro se lo haría saber de inmediato.
Esa misma noche, acompañada de dos ‘comadres’, brujeando por los alrededores de su casa nos enteramos que quienes conocían a esa señora, en el trato personal la llamaban ‘Doña Mayo’ pero en secreto le decían la Tumbacatre, y descubrimos que ella estaba a punto de ser secuestrada por su marido. Dicho sujeto estaba aliado con una banda de delincuentes de alto calibre y el plan era secuestrarla, asesinarla y desaparecer su cuerpo, y el evento no se había realizado porque el tipo no había logrado convencer a su señora a compartir con él el manejo de sus cuentas bancarias, siendo que de dichas cuentas debía salir el dinero para pagar por adelantado el secuestro y asesinato de ella. Y Luisa, la chica de quien ella sospechaba, no tenía nada que ver en el asunto, a ella le sobraban pretendientes y no les daba importancia a los coqueteos de su vecino.
Desde tiempos remotos, las brujas y los brujos acostumbramos hacer nuestras reuniones sociales los sábados y, por eso, ese día hay poca actividad de brujería. Pero lo anterior no quiere decir, como aseguran o creen muchos, que las brujas no realizamos actividades los sábados en la noche. En la práctica, el horario personal depende de los compromisos laborales de cada bruja y, por ser el sábado un día especial, tal como ocurre con la gente que trabaja en sitios de diversión, hay muchas brujas y brujos que la mayor parte de sus labores las realizan los sábados, y otros que ese día se dedican a otras actividades. El primer operativo que se le hizo al esposo de mi clienta duró cinco días, incluidos un sábado y un domingo, y el martes siguiente hablé por teléfono con ella y convenimos que el día siguiente, a las cinco de la tarde, iría con su amiga a su casa.
El hombre que estábamos investigando se llamaba Tenorio, le decían don Tenorio y administraba un establecimiento de diversión, que era de un mafioso y que le había hecho creer a su esposa que era suyo. Dicho sujeto, todos los días salía de la casa a media tarde y volvía casi al amanecer. Habíamos convenido llegar a las cinco de la tarde porque era seguro que el tipo a esa hora se había ido, incluso, ella me dijo que él siempre se iba antes de las cuatro y que de esa hora en adelante estaría sola, esperándonos. Durante el operativo, en las labores de investigación había ido varias veces a su casa y conocía a su esposo y sabía los detalles del plan que él estaba realizando con la banda de delincuentes; la casa era de dos pisos, el tipo había hecho una caleta en el cielorraso del garaje y allí guardaba las cosas de las diligencias que estaba haciendo para apoderarse de los bienes de su esposa.
Cuando la señora nos abrió la puerta, le pedí que nos llevara al garaje, el cual tenía una puerta interna que se comunicaba con la sala de la casa, y añadí que lleváramos una escalera o algo que nos permitiera subir y abrir la caleta donde el sujeto tenía escondidas las cosas ya mencionadas. Dicha caleta abría fácil, pero había que usar un destornillador largo que, para esa labor, el sujeto le había hecho doblar la punta y el cual guardaba en una caja llena de herramientas que estaba colocada al lado de la puerta interna del garaje. Yo sabía todos esos detalles y por eso fui directamente a la caja de herramientas, tomé el destornillador doblado, que estaba debajo de otras herramientas junto con otros destornilladores que no habían sido modificados; me subí en una mesa que habían traído mis dos compañeras y, en una esquina del cielorraso del garaje, metí la punta del destornillador por dos agujeros que no se veían desde abajo y saqué los dos tornillos que aseguraban la puerta de la caleta, la abrí y saqué varias cosas y un paquete en el que estaban los documentos que había diligenciado el sujeto para apoderarse de los bienes de su esposa.
En el paquete de documentos había un sobre con numerosas fotos de mujeres hermosas desnudas y otras en las que aparecía el esposo de mi clienta teniendo relaciones sexuales con la mayoría de las mujeres que aparecían en las fotos, inclusive, en algunas aparecía el tipo en orgías con tres de esas mujeres. Cuando estábamos mirando dichas cosas, debido a lo numerosas que eran, mi amiga le sugirió a su otra amiga que le sacara fotocopias, tanto a los documentos como a las fotos, detalle que le pareció conveniente y enseguida fuimos a hacer esa diligencia a un lugar retirado de su casa, donde no la conocieran ni a ella ni a su esposo, y, para mayor seguridad, le pedimos a su amiga que hiciera ella dicha labor y la esperamos a una cuadra del establecimiento.
Cuando regresamos a la casa, para evitar riesgo, colocamos las cosas en la caleta, pusimos los tornillos tal como estaban en la tapa y nos dedicamos a analizar las fotocopias, cuyas fotos habían sido sacadas a color, y hallamos varios papeles en los que refiriéndose a ella la trataba como ‘la anciana’ y en uno que tenía listo para enviárselo al jefe de la banda decía: “Amigo Moncholo: Cuando se complete la vuelta, el cadáver de la anciana debe desaparecer para siempre y si le van a dar clavo antes de matarla háganlo después que ella haya hablado conmigo las tres veces que he programado, y tengan en cuenta que la policía estará oyendo todo, por lo cual deben llamar de distintos lugares y apagar el celular tan pronto terminen las llamadas, y no olviden destruir dicho aparato cuando boten el cuerpo de la anciana”.  Al leer esa nota, la señora dijo: “Estoy viva todavía porque ese maldito parásito no logró convencerme de su plan maligno”. Ahora estaba furiosa y añadió que, tan pronto él llegara, iba echarlo de su casa, pero yo le dije que así no evitaba que pudiera hacerle daño y que además el tipo debía ser castigado. Le expliqué que una colega mía conocía al jefe de la policía secreta y le sugerí que habláramos con ella para coordinar con el oficial un operativo policial y capturar a su esposo infraganti.
El oficial que comandaba la policía secreta tenía grado de mayor y era asiduo visitante de ‘la comadre Victoria’ quien era una de mis colegas de confianza. Esa misma noche hablé con Victoria y ella a la vez habló con el mayor León y acordamos reunirnos en la oficina del oficial, la tarde del día siguiente, pero a Victoria se le presentó un problema grave y no pudo acompañarnos. Sin embargo, me dio una nota que decía: “De Lechuza 3 para Gavilán: Le agradezco señor Gavilán que atienda lo mejor posible el problema que va a denunciar la comadre portadora de esta nota”.
Victoria me explicó que le entregara esa nota al secretario del mayor León para que éste se la llevara a su jefe, pero fue ‘la Tumbacatre’ quien entregó el documento y ese detalle generó una confusión en el sentido de que el mayor creyó que ella era ‘la comadre’. Nos atendió enseguida y fue necesario que la señora le aclarara que yo era ‘la comadre’ y ella la denunciante, pero ese error no le afectó al oficial el interés que le produjo el relato de mi clienta. Dijo que había capturado varias veces a ‘el Moncholo’, pero, todas las veces, los jueces a los pocos días de estar preso le habían dado libertad por falta de pruebas, y creía que con este caso sí lo podría ‘bajar’ o encerrar por muchos años.
El mayor León nos tomó confianza y, cuando ella le contó las cosas que le estaban sucediendo, dijo que lo mejor era hacer un operativo para eliminar a ‘el Moncholo’ y al esposo de mi clienta. Poco después supe que a él lo estaba presionando su jefe inmediato, un coronel exigente que le había dicho que su ascenso dependía de un positivo espectacular, en el que cayeran muertos por lo menos dos reconocidos delincuentes. Intercepté con mi mente los pensamientos del mayor León, quien tomó una actitud positiva desde el momento en que ‘la Tumbacatre’ empezó a mostrarle las evidencias de su inminente secuestro, y me di cuenta que para el oficial era una dicha el lío de la denunciante. Decidió iniciar de inmediato las diligencias para realizar un operativo en el que, luego del secuestro, ‘la Tumbacatre’ saliera ilesa del rescate y su marido fuese dado de baja. Pero, en su mente, la joya de la corona era ‘el Moncholo’, quien para él era un reconocido atracador que, en este operativo, como el ave que asamos, debía ser pato muerto.
El siguiente paso, según las instrucciones del oficial, era que la esposa de ‘don Tenorio’, con mucho cariño y sin demostrar la mas mínima sospecha, le aceptara todo lo que él le propusiera y le firmara las autorizaciones que él necesitaba para retirar dinero de sus cuentas bancarias, es decir, que lo autorizara a sacar de sus ahorros para pagarle a ‘el Moncholo’ su propio secuestro y desaparición. Le aseguró que tendría todo bajo control y añadió que sería mucho mejor con el apoyo mío y el de la ‘comadre’ Victoria. Yo me comprometí a evitar que ‘el Culebro’ la lastimara y el oficial le aseguró a mi clienta que pillaría a ‘don Tenorio’ con las manos en la masa y que así finalizaría su problema.
Mi clienta le firmó las autorizaciones a su esposo para que él hiciera retiros de sus cuentas bancarias y así las cosas evolucionaron con rapidez. El tipo hizo varios retiros y tres días después ‘el Moncholo’ recibió la mitad del dinero convenido en el asunto y éste enseguida ordenó hacer las diligencias de consecución del lugar donde debía permanecer mi clienta durante los pocos días que ‘don Tenorio’ estuviera supuestamente negociando su liberación. Y tal como estaba convenido, mi clienta fue secuestrada al salir de un salón de belleza, un poco después de las siete de la noche, a la vista del personal que estaba en dicho establecimiento y de muchas personas que andaban a esa hora por ese lugar.
Desde antes de ser secuestrada mi clienta, por medio del ‘correo de las brujas’, el mayor León sabía la ubicación del sitio donde la iban a llevar y dicho lugar lo mantenía vigilado las 24 horas del día. A la misma hora que ‘don Tenorio’ recibió una llamada de un supuesto cliente para informarle que ya había encontrado el billete de lotería que tenía embolatado, que era la seña de que el secuestro se había realizado sin problema, el mayor recibió una llamada de ‘Lechuza 3’, en la que le informó que “el agente especial llegó a la casa”, lo cual se traducía a que la secuestrada había llegado al lugar que él tenía bajo vigilancia.
Para facilitarle las cosas a ‘don Tenorio’, a los pocos minutos de haber sido secuestrada su esposa llegó una patrulla del servicio secreto al establecimiento donde él trabajaba, a informarle ese asunto, ya que la dueña del salón de belleza había llamado a la policía y además de los uniformados también habían llegado periodistas. El tipo enseguida puso la demanda y les dio a las autoridades sus números telefónicos, a la vez que autorizó al mayor León a interceptarlos, y a los tres días recibió la primera llamada. ‘El Moncholo’ le dijo que en cinco minutos lo llamaría a un teléfono público que estaba a pocas cuadras de su casa, que tenía dicho lugar vigilado y que si no iba solo mataría a su esposa. Y el tipo llegó puntual y solo, pero llevó un aparato de la policía para gravar la llamada. En pocos segundos, el ‘Moncholo’ le explicó que si quería recuperar con vida a su esposa tendría que pagar un millón de dólares y que le daba ocho días para conseguir ese dinero. ‘Don Tenorio’ le pidió que le pasara a su esposa como prueba de que él la tenía y que estaba viva; el tipo le respondió que le daría esa prueba cuando tuviera el dinero.
‘Don Tenorio’ creyó que con esa llamada podía justificar el retiro de todos los ahorros que tenía su esposa en varios bancos, y enseguida salió a hacer esa diligencia. Decidió empezar por el banco en el que ella tenía más dinero, pero se encontró con la sorpresa que la cuenta había sido congelada por orden judicial, ordenanza que le mostraron y que cubría todas las cuentas y bienes de su esposa. El tipo quedó desorientado, no sabía qué hacer para apoderarse de las cosas de su esposa, ella tenía un hijo que vivía con sus abuelos paternos y si aparecía muerta éste heredaría todos sus bienes. Esa era la principal razón por la cual su cuerpo no debía aparecer, pues así él se robaría todo antes de que la familia de ella pudiera hacer algo para evitarlo. Decidió hablar esa noche con ‘el Moncholo’, para ponerlo al tanto del asunto y decidir cómo solucionar ese impase.
Sin que ‘don Tenorio’ lo supiera, el mayor León le había hecho instalar micrófonos en todas partes, inclusive, en su vehículo y hasta en una agenda que él cargaba habían instalado micrófonos. El tipo tenía un celular encaletado en el automóvil y los agentes no lo descubrieron cuando pusieron los micrófonos en el vehículo, pero de todos modos oyeron y gravaron la llamada que él le hizo a ‘el Moncholo’, solicitándole que se reunieran esa noche, para hablar del problema que había tenido cuando quiso retirar el dinero de los bancos. ‘El Moncholo’ le dijo que, en la madrugada, después de dar varias vueltas y verificar que no lo estaban siguiendo, fuera al sitio de siempre y que allí arreglaban las cosas.
Desde entonces, nueve ‘comadres’, en turnos de tres, día y noche seguíamos a ‘don Tenorio’. El tipo, a las dos de la mañana tomó un taxi y se bajó a varias cuadras del sitio donde tenía la cita. El lugar donde se quedó estaba solitario y había verificado que al taxi no lo había seguido ningún vehículo y no se imaginó que a su lado íbamos tres ‘comadres’. A esa cita, por orden de ‘el Moncholo’, lo único que podía llevar era dinero; no podía ir en su vehículo y ni siquiera llaves podía portar. Pero al tipo no le preocupaba esa regla, su angustia era por el congelamiento de las cuentas de su esposa y no veía forma de salir de ese problema, sino que, al contrario, a ese obstáculo le añadía el inconveniente de no poderle cumplir al jefe delincuente, con el pago que habían acordado.
El acceso al sitio era por un parqueadero que permanecía cerrado y lleno de vehículos. ‘Don Tenorio’ ni siquiera tuvo que tocar la puerta; tres tipos que lo estaban esperando le abrieron la entrada, lo revisaron, pusieron una escalera en una de las paredes y pasaron a un pasillo que atravesaba varias dependencias y terminaba en el garaje de una casa elegante que estaba ubicada detrás y lejos del parqueadero. En esa casa lo estaba esperando ‘el Moncholo’ con dos de sus secuaces, un par de sujetos de mal aspecto que él no conocía y que lo hicieron desvestir para revisarlo de nuevo.
Luego de la revisión, los dos sujetos se retiraron y ‘el Moncholo’ le dijo a ‘don Tenorio’ que dijera cuál era el problema que se le había presentado. Contrario a lo que esperaba el esposo de mi clienta, el delincuente no se preocupó por el congelamiento de las cuentas bancarias; le explicó que le iba a salir un poco más cara la vuelta porque tenía que arreglar al juez y le entregó tres tarjetas de igual número de abogados que, según le dijo, eran amigos de todos los jueces y magistrados y que alguno o varios de éstos debían tener confianza con el togado que había ordenado la congelación de las cuentas de la secuestrada y que, mediante soborno, anularía dicha orden. Le aclaró que debía ir a la oficina del leguleyo que eligiera y que por ningún motivo usara teléfono en esa diligencia.
El tipo decidió ir a la oficina del abogado cuya llegada era más fácil. Lo encontró desocupado y de una le dijo que él había leído en el periódico el asunto y que conocía al juez que había congelado las cuentas y los bienes de la secuestrada, que éste era uno de los jueces más careros y que lo más conveniente era hacerle una invitación a almorzar para que la vuelta saliera lo menos costosa posible. No sabía cuánto cobraría el togado, lo único que le aseguró fue que en este país no había juez ni magistrado insobornable y que la única manera de solucionar ese problema era sobornando al togado; le hizo firmar un poder en el que decía que el poderdante lo autorizaba prácticamente a hacer lo que quisiera; según el documento, el abogado quedaba facultado para que a su nombre transara, modificara, reclamara, entregara, traspasara, en fin: hiciera lo que le diera la gana a nombre de su poderdante. No le agradó firmar dicho papel, pero, de todas maneras, el tipo sintió un gran alivio al saber que los administradores de justicia eran tan delincuentes como él, y quedaron en que tan pronto el abogado tuviera noticias del asunto, lo llamaría.
El abogado lo llamó el día siguiente y le dijo que fuera esa misma tarde a su oficina. Los términos para objetar la congelación de las cuentas estaban a punto de vencerse y las cosas debían evolucionar rápido. Ya el abogado había hecho las diligencias legales y, según sus explicaciones, lo único que hacía falta era acordar el precio del negocio, cuya suma propuesta por el leguleyo era alta, pero le aseguró que si se llegaba a un acuerdo en menos de tres días estaría resuelto el asunto. Se convino que el poderdante le daría un cheque posfechado al abogado por la cantidad acordada y que enseguida estuvieran descongeladas las cuentas, el tipo retiraría dinero y recogería el cheque.
Contrario a la lentitud normal, esta vez la justicia funcionó rapidísimo. A los dos días, por orden judicial, las cuentas y todos los bienes de mi clienta fueron descongelados y su esposo pudo retirar todo el dinero que necesitaba para culminar su criminal proyecto. Tal como lo habían acordado los dos, para justificar la coartada, ‘el Moncholo’ le había hecho dos llamadas que el tipo había contestado rodeado de agentes secretos; en la primera había pedido una suma desorbitante por la supuesta liberación de su esposa y en la segunda había rebajado a la mitad la exigencia, pero, aun así, esa cantidad estaba fuera del alcance del esposo de la secuestrada. En la última llamada el secuestrador le dijo a ‘don Tenorio’ que si quería volver a ver a su esposa que consiguiera el dinero, que él volvería a llamar y cortó la llamada.
El manejo del secuestro de ‘doña Mayo’ iba por dos líneas distintas. Por un lado iba el fingido interés de su esposo de rescatarla y por el otro el verdadero propósito de su cónyuge de asesinarla y desaparecer su cuerpo para siempre, para él quedarse con sus bienes. El tipo todos los días hablaba con ‘el Moncholo’ y lo tenía al día en la evolución del asunto; sin darle mas explicación, el secuestrador le dijo a su cliente que, aplicando las reglas de seguridad, fuera por la madrugada al sitio de siempre para hablar de un asunto. A esta cita lo seguimos seis ‘comadres’, y valió la pena el trabajo pues esa noche, por presiones de ‘el Moncholo’, acordaron que el día siguiente el cliente llevaría el resto del dinero a la caleta y que en su presencia matarían a doña Mayo.
Ese día el mayor León tuvo que cancelar varias diligencias para atender de urgencia a ‘Lechuza 3’ y cuando supo que ‘el Moncholo’ en pocas horas iba a ejecutar a doña Mayo, hizo llamar a sus mejores agentes, con quienes se reunió y les ordenó interrumpir sus labores, y, sin que el mayor y su gente lo supieran, a esa reunión secreta para rescatar a Doña Mayo asistimos tres ‘comadres, cuyo propósito era saber los detalles del operativo que planeaban realizar. En resumen, la orden del jefe policial fue hacer todo lo posible para rescatar a doña Mayo ilesa y que no quedara vivo ninguno de los secuestradores, ni mucho menos el esposo de la secuestrada, pero sin darles tiros de gracia a quemarropa. Explicó que estaba harto de capturar delincuentes infraganti y a los pocos días los jueces los dejaban libres por falta de pruebas o porque la gente, debido a que no creía en la justicia, no ponía demanda.  Además, añadió que los funcionarios judiciales solo daban como ciertas las declaraciones que hacían los delincuentes para ganar beneficios y que por manejar así las cosas habían surgido varios semilleros de testigos falsos que sólo beneficiaban a los delincuentes y a los funcionarios corruptos.
Don Tenorio, preocupado por el riesgo que suponía llevar un bolso con dinero, para cumplir las reglas de ‘el Moncholo’ dio varias vueltas antes de llegar al lugar donde estaba atada su esposa. Lo revisaron en la entrada y lo dejaron seguir de afán cuando les enseñó los paquetes de billetes. Fue directo a hablar con el jefe de la banda, quien con sus secuaces estaba colocando una viga horizontal para colocar la cuerda para ahorcar a la secuestrada. El tipo estaba ansioso, le dijo a ‘el Moncholo’ que le recibiera el dinero y enseguida le diera un tiro en la cabeza a su esposa, pero el delincuente le explicó que así no podía asesinarla porque el dueño del local le había advertido que, por ser una prueba casi imborrable y para beneficio y seguridad de todos, allí no se podía derramar sangre. Y añadió que ya estaba casi lista la cuerda para ahorcarla, que en menos de diez minutos la ‘anciana’ estaría muerta.
Entre los malandros había un muchacho a quien un tío suyo quería convertir en delincuente y lo había llevado a ese evento chantajeado por una pequeña suma de dinero que le debía, pero el joven no tenía vocación de delincuente y al saber que iban a asesinar a la secuestrada se puso tan angustiado como don Tenorio. Usé los sentidos del muchacho y, para salvarlo, hipnoticé y le causé unas ganas irresistibles de fumar a don Tenorio quien, desesperado, pidió un cigarro, pero nadie lo tenía y para complacerlo el jefe de la banda mandó al muchacho a comprarlos. Las tres ‘comadres’ teníamos el control del asunto y demoramos el desarrollo de las cosas para que el muchacho saliera antes de que entrara la gente del mayor León a eliminar la banda de secuestradores.
Tal como lo habían convenido ‘Lechuza 3’ y el comandante, pero atrasando ella un poco el asunto para salvar la vida de un joven honesto, en el momento que el muchacho salió a la calle, la ‘comadre’ le silbó en un oído al mayor León, lo cual era la seña para que sus hombres se tomaran las instalaciones donde estaban a punto de asesinar a doña Mayo. Y al primero que mataron fue al portero, quien hizo varios tiros con una escopeta tratando de impedirles el ingreso a los secretos y con esos disparos alertó a los integrantes de la banda, quienes trataron de salir por una puerta que daba a la calle de atrás, pero toda el área estaba rodeada y allí empezó el exterminio, cosa que duró como diez minutos, habiendo caído enseguida ‘el Moncholo’ y luego todo el resto de su grupo.
Don Tenorio andaba desarmado, inclusive, ni siquiera sabía manejar armas de fuego, y cuando oyó los disparos de la escopeta se metió en un tanque profundo que estaba casi lleno de agua y allí lo encontraron ahogado los agentes cuando iban a soltar a la secuestrada. Así terminó la infeliz vida de ese delincuente y a la vez comenzó la felicidad de doña Mayo, pues el mayor León, cuya esposa había muerto en un accidente, se enamoró de ella desde el momento en que fue liberada. El sitio donde estaba secuestrada doña Mayo era un encaletadero de ‘el Moncholo’, allí encontraron los agentes muchas cosas valiosas y una gran cantidad de dinero; el mayor ordenó entregarle a doña Mayo, además del bolso con plata que llevaba su esposo, una gran cantidad de dinero con la cual repuso el que le había robado su marido. Y a las ‘comadres’ nos entregaron el dinero que había de recompensa por la información que permitiera capturar o dar de baja a ‘el Moncholo’, un monto que fue bastante generoso y que evitó que mi clienta tuviera que pagarme por el servicio prestado.
Doña Mayo y el mayor León se casaron poco después de quedar viuda por segunda vez. Y mucha gente creyó que ella lo había conquistado con la ayuda de hechizos, pero lo cierto fue que lo ‘embrujó’ con su lindo rostro, especialmente su enorme trasero y sus hermosas piernas, a lo que debió añadirse sus eróticas cualidades de ‘tumbacatre’ y su agradable modo de tratar. Ambos cónyuges son amigos de numerosas ‘comadres’, ya que ellos llenan los requisitos de discreción indispensables para poder intimidar con las brujas. 
 Muchas veces, los medios de información publican con detalles que tal jefe criminal cayó porque le pusieron un dispositivo electrónico en alguna de sus prendas personales o porque uno o varios agentes del Estado lograron infiltrarse en su organización, modo de dejar satisfecha a la prensa que, por ser un despiste eficiente, es el más usado por instituciones gubernamentales, lo cual hace parte de la desinformación de la inteligencia secreta. Es normal que los servicios secretos nunca digan la verdad acerca de los mecanismos que usan para lograr sus positivos y es raro que caiga un gran capo sin que hayan participado brujas en ambos lados de los hechos, o sea que, por lo general, las brujas hacen parte en ambos lados de esas contiendas y, cualquiera que sea el desenlace, por norma jamás deben surgir roces o resentimientos entre los dos bandos de brujos.
Ya expliqué que las brujas no somos adivinas, lo cual quiere decir que para saber las cosas tenemos que investigarlas, pero, claro está, no lo hacemos al estilo policiaco. El modo que aplicamos hace parte de nuestro Código Secreto y por lo tanto no puedo explicar cómo hacemos las cosas, pero sí les puedo asegurar que entre brujos y brujas también sobran los bandidos, y una          de las modalidades que usan con más frecuencia para estafar es la de “el regreso del ser amado”, lo cual consiste en prometerle a una persona que haya sido abandonada por alguien a quien ama y desea que vuelva, el regreso de dicho ser amado. La bruja estafadora, luego de recibir una suma de dinero y comprometerse a hacer que regrese dicho ser amado, intercepta y somete espiritualmente a esa persona y con sus recuerdos le causa angustias y melancolías y la hace regresar, pero es un regreso efímero porque la bruja no puede permanecer todo el tiempo interceptando a dicha persona y tan pronto se interrumpe el sometimiento mental la persona vuelve al estado anterior y de nuevo se marcha.  
Vale recordar que la religión no incide en la brujería y así como hay brujas malas también las hay buenas, pero, sin lugar a dudas, las brujas le hemos hecho muchos más beneficio que males a la Humanidad. Tener la virtud de ser brujo es igual a poseer una herramienta sumamente útil, y los resultados dependen del buen o mal manejo que se haga con su inmenso poder. Y, yendo en la línea que nos congrega, creo que el mandracu que se convierta en Rey de la Humanidad tendría un gran apoyo si tuviera la virtud de ser brujo, pues, para dar una idea de las ventajas que puede producir esta virtud, pongo de ejemplo la admiración y el pavor que, por ser brujo, le tuvo la mafia eclesiástica al papa Silvestre II, temores y respetos que más de diez siglos después de su muerte aún persisten en la Santa Sede.
La historia del pato muerto que voy a contar empezó en Viterbo, en el año 1155 y terminó en Agnani en septiembre del año 1159. En el año 1155 fue elegido papa el cardenal criminal Nicolás Breakspeara quien tomó el nombre de Adriano IV y quien, en represalia por unas revueltas populares que en su contra hizo el pueblo romano porque él había asesinado al líder político Arnaldo de Brescia, con su ejército masacró a más de diez mil persona y ahogó en el río Tíber a los líderes de dicha manifestación, entre éstos al muy culto Paolo Tesino, el esposo de Mariana Lenti, una poderosa ‘comadre’ siciliana que se había casado varios años antes con dicho líder popular. Poco antes de que el líder Tesino fuera detenido por el ejército de la Iglesia, su esposa le dijo a él que ella asesinaría al papa si su santidad lo condenaba a muerte. Muy nervioso, él le respondió que su muerte era inminente y que aprobaba que matara al papa pero que lo ajusticiara de alguna manera que la Iglesia no pudiera convertirlo en mártir ni mucho menos en héroe.
Con el propósito de matar al papa como al ser más despreciable del mundo, la ‘comadre’ Mariana empezó a seguir al pontífice desde el mismo día que él hizo ahogar a su esposo, o sea que lo siguió con su invisible espíritu durante varios meses hasta que se le presentó la oportunidad en Agnani, cuando su santidad, yendo de paseo, cruzó por un lugar donde las aves de rapiña estaban devorando los restos de un caballo. En dicho sitio había un gran hedor a carne podrida y en todas las direcciones volaban unas moscas azules grandes. Sin dudarlo un instante, la ‘comadre’ Mariana hipnotizó a una mosca e hizo que ésta se le metiera por la boca al papa y le picara en las glándulas de la garganta, produciéndole a su santidad un gran dolor que lo puso a revolcarse en el piso, botando espuma por la boca como un sapo, la cual se le introdujo por la nariz y … pato muerto, o sea que el pontífice se ahogó con su propia baba y la ‘comadre’ Mariana ni siquiera necesitó tirar al papa al agua para ahogarlo, como él había ahogado a su esposo.
El complicado operativo de la ‘comadre’ Mariana resultó perfecto. En sus desplazamientos espirituales usaba los sentidos de algunos monjes o de los soldados que acompañaban al papa; el día de la venganza, cuando su santidad empezó a toser por el efecto de la mosca, el jefe de seguridad del papa les ordenó a los hombres de la guardia pontificia que salieran en todas las direcciones y trajeran, por las buenas o por las malas, al primer médico que encontraran. Solo se quedaron los secuaces de confianza del papa, quienes lo llevaron a una humilde choza que era la única vivienda que había cerca y, debido a que en la casa no había cama, todos se quitaron las sotanas y las tendieron en el piso, para acomodar al pontífice que llegó retorciéndose y botando chorros de espuma por la boca y sangre por los oídos. El papa se convirtió en pato muerto a los pocos minutos de estar botando espuma; ya estando él ahogado, la ‘comadre’ hizo que el difunto abriera la boca y entonces los secuaces del pontífice vieron salir de su garganta una mosca enorme y rizada que tenía dos ojos grandes que botaban candela.
Los romanos creían que el papa Adriano IV era peor que el Diablo y los secuaces acompañantes del pontífice también eran criminales todo delito igual que su santidad, pero, aunque eran sujetos de la más baja calaña, cuando éstos vieron la mosca asesina, todos salieron corriendo hacia el pueblo dejando abandonados sus bastones y sus sotanas junto con el pontífice.  Y, convencidos de que al papa lo había matado el mismísimo Satanás, se reunieron en un templo y allí convinieron decirle al público que a su santidad se le había metido una mosca por la garganta cuando trataba de beber agua en la fuente del pueblo y que dicho insecto lo había asfixiado. Todo el mundo dio por cierta esa información, pero hubiera sido ridículo que la Iglesia hubiese convertido en héroe o en mártir al papa Adriano IV por el mero hecho de haber sido asfixiado por una mosca, con cuya forma de ajusticiamiento se cumplió el deseo del asesinado esposo de la ‘comadre’ Mariana. Espero que les sean útiles mis explicaciones y que les haya gustado mi historia de pato muerto. Para mí es un honor hacer parte de este extraordinario grupo. Gracias por haberme escuchado, y, pidiendo un gran aplauso de todos para el siguiente compañero mandracu, doy por terminada mi actuación.