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domingo, 18 de junio de 2017

MARICADAS LEGALES Y ENGAÑOSAS


En la OTAN metieron gato por liebre. En la última cumbre de esa entidad, realizada en Bruselas, junto con las primeras damas de los gobernantes de los países miembros de dicha organización desfiló el arquitecto Gauthier Destenay como primera dama de Luxemburgo, quien no es una dama sino el esposo de Xavier Bettel el primer ministro de esa nación, y en este caso la primera dama debe ser el mismo gobernante y no su esposo, y eso es igual a meter gato por liebre.

Por acá, por donde yo vivo, está dando palo un disco cuyo nombre desconozco, pero, el tema principal y repetitivo es que “falta una tabla en la cama”, y, siguiendo la fórmula de dicho disco, a la sigla de los LGTB creo que le falta una letra, ya que el significado de dichas iniciales es: La L quiere decir lesbianas, que son mujeres a las que les gustan las hembras; la G significa gais, que es igual a homosexuales a los que les gustan los hombres; la T transexuales, que es algo así como personas con inconsistencia sexual y la B, bisexuales o sean los que son cara y sello, que, en lo sexual, es igual a dar y recibir de lo mismo.

Pero el arquitecto Gauthier Destenay no es mujer ni hace el papel de hembra con su pareja; más bien parece que, por alguna razón, en dicha reunión se hizo el marica, pues él es el marido del gobernante mencionado y por lo tanto no debió desfilar como primera dama. Por acá, por donde yo vivo, a los tipos que prefieren tener relaciones con homosexuales en vez de con mujeres, los denominan como Cacorros, y son un grupo de individuos solapados que pasan como hombres normales pero que, en lo sexual, prefieren lo oscuro en vez de lo claro, y, por existir dichos individuos creo que a la sigla LGTB le falta una C para describir a los cacorros o maridos de los gais.

El 10 de junio de este año (2017), en Medellín, Colombia, en un hecho sin presedente mundial, en una notaría contrajeron matrimonio tres hombres. Ese día se casaron en dicha ciudad Alejandro Rodríguez, Manuel Bermúdez y Víctor Hugo Prada, una boda que causó polémica al convertirse en la primera unión constituida legalmente por más de dos personas, y, como si eso fuera poco, por tres hombres y que por lo tanto es difícil saber quién es esposa o esposo de quién, y, desde mi punto de vista, una auténtica maricada legalmente engañosa, ya que, según lo que han explicado los reciéncasados, el propósito de dicha unión marital es que los cónyuges ‘vivos’ puedan heredar la pensión del primero que fallezca y así sucesivamente.

Esta entrada –igual que todos mis escritos-, no tiene propósito homofobita, al contrario, apoya la honestidad y felicidad con la que el primer ministro de Luxemburgo dijo: “Sólo tengo una vida y no quiero esconderla”. Sin embargo, porque me parece una estafa, no apoyo el propósito de bigamia del matrimonio colombiano, por la simple razón de que ellos no le ponen límite al número de parejas de dicho matrimonio, es decir, tienen proyectado aumentar el número de cónyuges y que todos vayan heredando las pensiones de los que fallezcan, y de ser así estafarían a perpetuidad a las entidades pensionistas.