viernes, 27 de marzo de 2026

LAS MENTIRAS MAS CREÍDAS EN EL MUNDO

 

Todos hemos oído decir que “por la verdad murió Cristo” pero nadie sabe quién inventó esa mentira, ya que no hay historia real de la existencia de Jesucristo. Las mentiras ´históricas´ y las falsas promesas son mucho más numerosas que las verdades en el manejo de las cosas de la humanidad. Una de las mentiras históricas más famosa es el cuento del Descubrimiento de América, que asegura que los españoles descubrieron este continente en el siglo XV, siendo que lo hallaron poblado por imperios indígenas. Durante varios siglos, esta mentira ha sido enseñada como un hecho histórico en todos los países de América y casi toda la población americana antigua creyó que eso fue cierto.    

Las personas con más promesas falsas son los políticos y, entre los libros, la Biblia es la obra que más mentiras y cosas ilusas contiene: dicho libro está lleno de mentiras, mitos y leyendas acomodadas. Y, con la ayuda de dicho libro, casi todas las mentiras de talla internacional son de asuntos religiosos, como, por ejemplo: más de mil millones de cristianos creen que Cristo (Jesús), un supuesto hijo de Dios con una mujer llamada María, es tan dios como el Creador del Universo; y a dicha mujer, a quien dan por hecho que tuvo varios hijos con José, su esposo, la consideran madre de Dios y virgen. Aunque este rollo de mentiras es difícil de igualar, para los adoctrinados cristianos son verdades indiscutibles.

Los personajes más influentes y mentirosos, desde hace varios siglos, han sido los pontífices romanos, cuyo predicado, acerca de que Dios está en el Cielo y el Diablo en el Infierno, en cuyas explicaciones dan por hecho que el Cielo está ´arriba´ y el Infierno ´abajo´ y siendo que dichos lugares solo existen en las cabezas de los adoctrinados creyentes cristianos.

Cabe aclarar que la existencia de los apóstoles y el contenido de Los Evangelios, en vez de hechos históricos hacen parte de las mentiras sagradas de la Iglesia. La existencia del Santo Grial es la mentira de más alta alcurnia eclesiástica: es obvia la imposibilidad de haber sido usada una súper valiosa copa de oro (el supuesto Santo Grial) en una cena dada por unos menesterosos pescadores a su maestro, como se asegura que eran los alumnos de Cristo. Pero, además de creer en la existencia de dicha valiosa cosa, aún hay mucha gente buscándola.

Casi toda la gente pobre cree que los empresarios no trabajan; y casi todo el mundo cree que las armas generan seguridad, siendo que éstas lo que causan es muertes desgracias.   

Contrario a lo que ocurre con la inexistencia histórica de Jesucristo, del profeta Mahoma sí existen datos históricos que demuestran las mentiras del Islam. Según dichos datos, Mahoma siendo niño quedó huérfano y creció al cuidado de un tío que era líder de una tribu y quién le enseñó el manejo caravanero y toda clase de artimañas. Siendo mayor de edad empezó a trabajar con una viuda rica, con quién luego se casó y se dedicó a vivir de la riqueza de su esposa. Además, luego de inventarse la farsa de que el ángel Gabriel se le había aparecido en una cueva, usó la riqueza de su esposa para fundar la religión musulmana.

Por las tantas esposas que tuvo luego de haber fundado dicha religión, es fácil deducir que el profeta Mahoma casi todo el tiempo lo dedicaba a conquistar mujeres hermosas y a fornicar con ellas. Y era full conchudo; muy pronto se inventó el cuento de que “por prescripción coránica” él no podía participar físicamente en ninguna guerra, o sea que, mientras sus guerreros exponían sus vidas, en las guerras con sus enemigos, él disfrutaba de su harén de mujeres hermosas. Pero los musulmanes creen a ciegas en todas las ´divinas´ mentiras del profeta Mahoma.

Cuento aparte es la creencia en el Amor, que tiene tanto de Sí como de No y que, porque siempre es bueno llevarlo por dentro, ocurre igual que con la religión: lo mejor es no estudiarlo a fondo para no perderle la fe. Al estar en tales circunstancias, las malas pulgas y las apariencias son No, y son Sí la actitud positiva y la música. Y es muchas veces Sí la adicción a la lectura.

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